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perfil.com · hace 48 minutos

Cómo funciona el ejército de 25.000 voluntarios que hace posible cada encuentro de León XIV en la Argentina

La Conferencia Episcopal Argentina (CEA) montó una estructura de coordinación con responsables en cada nivel, capacitaciones, handies, turnos rotativos, escuelas convertidas en alojamientos y miles de viandas para sostener el operativo.

Cómo funciona el ejército de 25.000 voluntarios que hace posible cada encuentro de León XIV en la Argentina

El detrás de escena de cada misa y encuentro de León XIV en la Argentina es un trabajo de voluntarios que llevó meses de preparación, una estructura propia y una logística enorme para organizar tareas, alojamiento y comida para todos.

Su convocatoria sumó más de 25.000 inscriptos entre Buenos Aires, Córdoba y Luján. Sin embargo, el filtro de selección, el chequeo de los requisitos y la revisión de las fuerzas de seguridad ajustaron la lista final. "Al final, el número se cerró en 25.077", contó a Perfil Federico Destéffaniz, coordinador nacional de voluntarios.

El voluntariado durante la visita de León XIV

El trabajo empezó mucho antes de que la visita fuera oficial. A principios de julio, la Conferencia Episcopal Argentina (CEA) convocó a Destéffaniz para armar la coordinación nacional, una tarea que hoy "comprende un equipo de ya casi cerca de 200 personas", precisó.

Sobre la cabeza de esa estructura trabajan él y otros dos colaboradores, de quienes dependen cinco áreas clave con sus propios encargados y subequipos. Este mismo esquema se repite en las tres sedes: Buenos Aires, Luján y Córdoba. Cada una tiene sus coordinadores locales y áreas específicas que replican el modelo nacional. De ahí para abajo, la cadena sigue con coordinadores de sector, responsables de grupo y, finalmente, los voluntarios.

A todo esto, cada coordinador de sector supervisa a unos diez coordinadores de voluntarios, y cada uno de ellos tiene a cargo entre diez y quince personas. En criollo: cada grupo tiene a alguien encima que sabe bien dónde están, en qué horarios les toca y qué tienen que hacer.

Las remeras también sirven como un mapa visual para ubicar rápido a los responsables. El amarillo es para los voluntarios; el rojo, para sus coordinadores; el verde identifica a los coordinadores de área y el azul, a los nacionales.

La remera roja identifica a los coordinadores responsables de organizar y supervisar a los voluntarios

En cuanto a la capacitación, reunir presencialmente a miles de colaboradores de distintas provincias era prácticamente imposible, por lo que la formación general se organizó a través de una plataforma virtual.

Su programa tiene seis módulos, cada uno con un video corto, un documento en PDF y un formulario de autoevaluación. Cada instancia demanda entre 30 y 40 minutos y propone situaciones que podrían surgir durante las actividades. "Era lo más parecido a una simulación", explicaron los voluntarios sobre esa parte de la preparación.

"Para formar a 8.000 personas podés hacer un Zoom o un Meet para 100, pero no te dan los tiempos", explicó a Perfil Diego Tass, del equipo de logística de Buenos Aires. La plataforma online permitió llegar a todos los voluntarios sin depender de una agenda imposible de coordinar con encuentros presenciales.

Los voluntarios que participarán del operativo por la visita de León XIV recibieron un kit

En la Ciudad de Buenos Aires, la entrega de los kits fue de las pocas veces que se vieron cara a cara. Las mochilas vienen con todo lo que cada voluntario va a necesitar a mano para los días de trabajo. Traen la credencial oficial, una cinta para marcar su rol, la remera y el piluso reglamentarios, una botellita para hidratarse y la tarjeta SUBE para moverse en colectivo o subte. Además, les suman un rosario y una pulsera para identificarse.

El voluntariado durante la visita de León XIV

Los anotados pudieron tirar sus preferencias de área, avisar en qué horarios podían y qué días tenían libres. También sumaron datos sobre su edad, qué estudian o en qué trabajan y si tienen experiencia.

Así y todo, la última palabra la tienen las necesidades reales de cada evento. "Depende de muchísimos factores. Sobre todo, del tipo de actividad", explicó Destéffaniz. No es lo mismo armar un operativo para una misa masiva en Luján que para un encuentro más chico, como los que se hacen en el Cotolengo o en el arzobispado de Córdoba.

Cada cita tiene sus propias necesidades y, dentro de una misma celebración, hay tareas de todo tipo. Los voluntarios pueden estar a cargo de los puestos de hidratación, la higiene y los baños, el estacionamiento, la orientación de los peregrinos y la circulación de la gente. También pueden colaborar en los puestos de asistencia y de la Cruz Roja, acompañar los recorridos del Papa, participar de la organización litúrgica, responder consultas, contener a quienes necesiten ayuda y ordenar el ingreso y la desconcentración al finalizar cada actividad.

"Por cómo se arma la estructura en un evento de esta dimensión, puede pasar que a algún voluntario no le toque exactamente lo que quería", reconoció el coordinador nacional. La idea es darles el gusto siempre que se pueda, pero la prioridad es que los puestos queden cubiertos para que nada falle.

Voluntarios por la Visita del papa Leon XIV

Tass también contó que intentan organizar una rotación de tareas para que los voluntarios puedan pasar por distintas funciones durante las jornadas. Quienes un día deban trabajar en un estacionamiento, un baño o una carpa de asistencia, lejos del escenario central, podrían tener al día siguiente una tarea más cercana al Papa. "Tratamos de que todos puedan vivir la experiencia desde distintos lugares", explicó.

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La logística tiene que recibir a los que viajan desde otras provincias, conseguirles dónde dormir y asegurarse de que no les falte un plato de comida durante las jornadas de laburo.

A Buenos Aires van a llegar unos 2.500 voluntarios el fin de semana y los van a acomodar en unas 20 escuelas de la Ciudad y de zonas cercanas a los eventos. Los colegios se sumaron a través de la Vicaría Episcopal de Educación, que recibió el ofrecimiento de varias comunidades educativas y eligió los lugares más cómodos por su ubicación.

No todos los colegios tienen el mismo espacio. Algunos van a recibir a 50 personas, otros a 100 y algunos hasta 200. "Es como una cadenita donde cada uno va poniendo lo suyo", explicó Tass sobre cómo se fueron acoplando las distintas instituciones para dar una mano.

Para ese primer grupo prepararon 2.500 viandas, que hay que repartir en cada sede para que todos tengan su ración. A la par, el equipo sigue acreditando y entregando kits a los que vienen del interior, en una segunda etapa que se suma a la primera tanda que se hizo en el Regimiento de Patricios.

Voluntarios con sus kits para trabajar durante la visita del papa León XIV