Las ventas minoristas del comercio pyme bajaron 1,6% interanual en octubre
Durante octubre, las ventas minoristas pyme cayeron el 1,6% interanual real, mientras que registraron una suba del 0,3% respecto al mes de septiembre. En lo que va del año, el retroceso acumulado es del 2%, señaló el reciente informe de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME).
El comercio minorista exhibió una dinámica dual en el mes de octubre, caracterizada por la disparidad entre los distintos rubros y un consumo doméstico centrado en compras esenciales de ticket reducido. En aquellos comercios que lograron incrementar sus ventas respecto a septiembre, el repunte obedeció principalmente a dos factores: las celebraciones por el Día de la Madre y el recambio de temporada primavera-verano. No obstante, la actividad disminuyó su intensidad hacia la segunda mitad del mes frente a la persistente restricción en los ingresos familiares. La cautela presupuestaria y los límites en el financiamiento postergaron adquisiciones de mayor porte, lo que profundizó la presión operativa sobre el sector.
El informe destaca asimismo que las ventas online realizadas por los comercios con local a la calle registraron un incremento interanual del 17,7 por ciento.
Respecto a la percepción cualitativa sobre la evolución interanual de los locales comerciales, una mayoría del 51,9% de los consultados afirmó que su situación se mantuvo sin variaciones frente a igual mes del año anterior, lo que implica una mejora de 1,7 puntos porcentuales respecto al 50,2% de septiembre. A la par, las respuestas que dieron cuenta de un empeoramiento en su desempeño retrocedieron 3,3 puntos contra el mes precedente, hasta el 41%. Por último, apenas un 7,1% de los establecimientos reportó una mejora en su actividad, lo que significó una suba de 1,5 puntos porcentuales en la comparación intermensual.
En cuanto a las expectativas para los próximos 12 meses, el 48,4% de los comerciantes encuestados proyecta que el desempeño de su empresa se mantendrá sin variaciones, lo que representa una suba de 4,3 puntos porcentuales respecto a la medición de septiembre. A su vez, un 41,1% de las respuestas anticipa un escenario más favorable para el próximo año —una baja de 0,7 puntos porcentuales frente al mes previo—, mientras que el 10,5% restante prevé un empeoramiento en su actividad. Finalmente, ante la consulta sobre la conveniencia de realizar inversiones, el 54,9% considera que no es una etapa propicia, 0,8 puntos porcentuales menos que en el informe anterior. En tanto, un 29,3% no define su postura y el 15,8% respalda la concreción de nuevos desembolsos de capital.
En el análisis por sectores, tres de las siete categorías monitoreadas lograron ubicarse en terreno positivo. Los mayores avances en la comparación interanual correspondieron a Calzado y marroquinería y a Textil e indumentaria, ambos con un alza del 3,6%, seguidos por Perfumería, que anotó un incremento del 0,8%. En el extremo opuesto, el retroceso más pronunciado se dio en el rubro Farmacia, con una merma del 3,7%, secundado por Alimentos y bebidas (-3,5%) y Ferretería, materiales eléctricos y materiales para la construcción (-3,4%). Por su parte, Bazar, decoración, textiles para el hogar y muebles cerró con una contracción más moderada (-0,5%).
El índice general de ventas minoristas informado por la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) mide las ventas realizadas por los comercios relevados bajo cualquier modalidad.
Durante octubre se detectó que las ventas online realizadas por los comercios con local a la calle registraron un incremento interanual del 17,7%, mientras que la suba intermensual fue del 0,3%.
En el plano de la oferta, los comercios debieron absorber incrementos en costos operativos, tarifas y precios de reposición, en un contexto de intensa competencia de canales mayoristas y productos importados a través de plataformas. Frente a la falta de liquidez en el mercado, las promociones por pago al contado y las opciones de cuotas bancarias cortas fueron determinantes para concretar operaciones. Ante este marco de rentabilidad acotada y con una marcada reticencia a efectuar desembolsos de capital, los comercios consolidaron una estrategia defensiva centrada en la rotación ágil del stock y la preservación del capital de trabajo.