← Volver
clarin.com · hace 2 horas · Clarin.com - Home

Riesgo país: por qué el mercado vuelve a mirar con desconfianza a la Argentina

Google

La pregunta que se hacen los inversores sobre la Argentina volvió a cambiar. Ya no alcanza con saber si el Gobierno puede ordenar las cuentas públicas. Ahora quieren entender de dónde saldrán los dólares para pagar la deuda, cuánto margen habrá para refinanciar los vencimientos y qué pasará con el programa económico cuando se acerquen las elecciones presidenciales de 2027. En esa combinación de interrogantes financieros y políticos aparece una de las claves de la nueva suba del riesgo país.

El indicador elaborado por JP Morgan tuvo una semana desenfrenada, para mal. Todo se puede traducir en el deterioro de las cotizaciones de los bonos soberanos en dólares y el mayor rendimiento que los inversores exigen para mantener deuda argentina. No es una declaración de que habrá un default. Es una señal de que el mercado necesita cobrar más para asumir una incertidumbre que considera creciente.

Detrás del movimiento conviven un escenario internacional más exigente tras la disparada del precio del petróleo, las paupérrimas elecciones de Donald Trump y todo lo que eso implica para la Argentina, la suba de las tasas en Estados Unidos y preocupaciones propias. Es decir, además de lo que pasa en el exterior, el mercado mira las cuentas fiscales, pero también la disponibilidad de dólares, la actividad y la capacidad política de sostener el rumbo.

La diferencia es importante: una mejora fiscal puede fortalecer la capacidad de pago sin despejar, por sí sola, todas las dudas sobre el financiamiento en moneda extranjera. Ese es el punto que hoy aparece en el centro de las evaluaciones. El balance del presente importa, pero los bonos también se compran y se venden en función de lo que los inversores esperan para los próximos años.

El primer interrogante es concreto: cómo se afrontarán los compromisos en moneda extranjera de 2027. Los inversores necesitan ver una estrategia de financiamiento que reduzca la incertidumbre sobre los pagos, no solamente una señal favorable en las cuentas públicas.

El mercado observa dos variables que se relacionan entre sí: la capacidad de reunir dólares y la posibilidad de renovar deuda. Si el acceso al crédito resulta demasiado caro, conseguir fondos para reemplazar vencimientos se vuelve más difícil. Y si esa alternativa pierde fuerza, aumenta la atención sobre las divisas disponibles para atenderlos. Por eso las compras del Banco Central y las señales sobre el financiamiento externo se leen como partes de una misma discusión.

Allí aparece un problema circular. La desconfianza hace caer los bonos y eleva el rendimiento que exigen los compradores. Ese mayor costo, a su vez, dificulta el regreso al mercado internacional en condiciones convenientes.

Las reservas son, en ese marco, una señal decisiva, aunque las lecturas no son uniformes.

La coincidencia está en el fondo del diagnóstico. Reforzar las reservas ayuda, pero el mercado también quiere saber si ese proceso puede sostenerse frente al calendario de obligaciones. No toda compra de divisas despeja automáticamente las dudas sobre el año siguiente. Para los inversores, la cuestión es si la acumulación y el financiamiento forman una respuesta suficientemente sólida al conjunto de los pagos.

El segundo gran interrogante es político. Aunque falta casi un año para las elecciones presidenciales ese horizonte ya pesa en las cotizaciones, porque el inversor lo que busca es previsibilidad.

Ese punto ayuda a entender por qué los bonos pueden caer aun cuando se mantienen algunos de los respaldos macroeconómicos. Los títulos tienen vencimientos que atraviesan distintos gobiernos. Quien compra no evalúa solamente la decisión de pagar hoy, sino también las condiciones económicas y políticas bajo las cuales deberá cobrar más adelante. A esto hay que sumarle que el freno de la actividad y una baja de la inflación estancada, tampoco son alentadores.

La Argentina tampoco opera al margen del contexto mundial. La suba de tasas en Estados Unidos y la mayor cautela con los activos emergentes agregan presión. Sin embargo, la comparación con otros países permite distinguir cuánto del movimiento responde a un fenómeno compartido y cuánto a una preocupación específica por la deuda argentina.

En definitiva, el centro de la discusión se desplazó del balance fiscal hacia la sostenibilidad del conjunto. Para que los bonos recuperen terreno de manera duradera, no bastará con mostrar que las cuentas cierran hoy: habrá que convencer que los pagos pueden afrontarse y que existe un horizonte político y económico que permita sostenerlos. Esa es, según las lecturas de los analistas, la cuenta que el mercado volvió a poner sobre la mesa y más teniendo en cuenta el resultado de las elecciones de Estados Unidos. El ministro de Economía, Luis Caputo, trató de calmar las aguas luego de la contundente derrota de Trump: "Era algo esperado que no cambiará en nada la relación".

Horacio Riggi

Recibí en tu mail todas las noticias, historias y análisis de los periodistas de Clarín

Newsletter Clarín