León XIV en Argentina ¿vengan todos, vamos todos?
Estamos en las vísperas de la visita del Papa León XIV a la Argentina, en una gira que va del Uruguay al Perú. Él quiso que su primer viaje comenzara en el sur del Sur. Estadounidense por nacimiento y peruano por elección, el sucesor de Pedro asocia el norte y el sur en su persona y su obra. Nació en Chicago de familia inmigrante y fue obispo de Chiclayo nombrado por Francisco.
El Papa vuelve al corazón de los pueblos de su América Latina querida en el marco de cinco procesos que ponen de relieve su figura en el escenario internacional. Los sintetizo en las frases: su creciente capacidad de comunicación, de la operación al viaje, la predicación de la paz frente a los conflictos, la custodia de la persona humana y los pobres, esta visita al sur de América.
Comunicación global. El Papa es el obispo de Roma y como tal sirve al conjunto del Pueblo de Dios. Su comunidad no es sólo la feligresía romana, sino toda la Iglesia católica. Hasta el siglo XX se movía en las cercanías romanas; desde los años 60 visita diócesis italianas —es el primado de Italia— y viaja a países e instituciones en una dinámica geo-pastoral. Por su carácter religioso y eclesial se los llama viajes apostólicos, visitas pastorales o peregrinaciones evangelizadoras.
Arraigado y peregrino, el Papa desarrolla una gran capacidad de comunicación con personas y multitudes muy diversas. León tiene una personalidad atenta, una experiencia diversificada y una entrega generosa, lo que le ayuda en el contacto y el intercambio cordial con los pueblos.
La operación y el viaje. En octubre, al volver de Francia, León fue operado en el Hospital Gemelli. Le extirparon el lóbulo inferior del pulmón derecho por un adenocarcinoma. El mundo fue testigo de la internación y el restablecimiento, hasta que se confirmó el viaje al Cono Sur. En décadas anteriores vimos otros papas en la cama del hospital y a Francisco en silla de ruedas entrando a San Pedro. El Papa es un ser humano que vive de modo único la tensión entre la grandeza de su misión y la fragilidad de su pequeñez. Esto lo acerca a los seres humanos, en especial los más frágiles, dotados de una dignidad infinita y sujetos a dolores cotidianos.
Francisco y León. Mucha gente se siente convocada a verlo y escucharlo porque León se animó a recorrer miles de kilómetros por nosotros. Al venir a la Argentina tiene todos los beneficios de Francisco y ninguna de sus desventajas. Muchos sienten que hace lo que Francisco no pudo hacer y lo trae en su corazón. No debe ser politizado por quienes piensan que la política es lo más importante de la sociedad y no ven el lugar originario y significativo de la religión. Él es un jefe de Estado y tendrá encuentros acordes a sus responsabilidades. Pero es el evangelizador que anuncia la alegría de que en Cristo Dios nos ama infinitamente y nos hace hermanos a todos.
León llama a la paz como hicieron los papas desde que Benedicto XV cuestionó la Primera Guerra Mundial hasta que Juan Pablo II se opuso a las guerras del Golfo Pérsico. En su encíclica Fratelli tutti (Todos hermanos) Francisco nos convocó a todos para que seamos artesanos de la paz.
La paz. Con su desmesura en las redes sociales el presidente Trump apareció vestido de Papa y cuestionó la misión de León. Hay gobernantes que manipulan la simbólica religiosa y sacralizan el poder político. El Papa le respondió con serenidad y firmeza. Dijo que no le tenía miedo y que su misión es comunicar el Evangelio de la Paz. Por eso en sus textos promueve la civilización del amor y la cultura del encuentro ante la normalización de la guerra y las armas digitales.
León XIV predica una paz desarmada y desarmante. Vinculo estos adjetivos con dos bienaventuranzas de Jesús que transmite san Mateo. Una es “felices los pacíficos”: los mansos, los no violentos, los que no agrandan la espiral de la violencia, como mostró el Papa Francisco al no responder tantas agresiones. La otra se traduce como “felices los que hacen la paz” porque el adjetivo griego eirenopoios, único en el Nuevo Testamento, es de la familia del verbo poiéo, que significa crear, de donde viene poesía. Se felicita a los pacificadores, los poetas de la paz, los que actúan para mediar, los que desarman las palabras, actitudes y decisiones que causan discordias.
Doctrina social. En 2025 León publicó la exhortación Dilexi te (Te amé) sobre el amor a los pobres. Así como Francisco en 2013 completó un borrador de Benedicto XVI sobre la luz de la fe – Lumen fidei, León completó un texto de su predecesor sobre el amor de Cristo al vulnerable y vulnerado. Hizo suya la frase “te he amado” que el Señor dirige a una comunidad insignificante en el Apocalipsis. Aquel documento es su primera exposición de la enseñanza cristiana sobre la sociedad y la opción evangélica por los pobres, asumida por los papas desde Juan Pablo II.
En 2026 León publicó la encíclica Magnifica humanitas en el 135º aniversario de la Rerum novarum de León XIII. Expone un pensamiento social dinámico fiel al Evangelio y atento a los nuevos asuntos, en particular el grandioso desarrollo de la tecnología y su impacto en la vida cotidiana. Si la encíclica Laudato si’ de Francisco no fue un fervorín verde; este texto no es un protocolo digital. Son testimonios discursivos de la Doctrina social de la Iglesia (DSI).
Magnífica humanidad. La encíclica no hace un informe técnico sobre la inteligencia artificial. Expresa una reflexión sobre la dignidad de la persona humana e indica vías para cuidarla. Esta proclama humanista nace de la fe en Jesucristo y se ofrece a todos los que buscan racionalmente la verdad y actúan con libertad. La magnífica humanidad que Dios nos dio y se reveló plenamente en Jesús está ante una opción civilizatoria: levantar una nueva torre de Babel con efectos deshumanizantes o construir una ciudad más justa donde Dios y la humanidad cohabiten. El documento valora con altura la IA y la delimita con mesura. Surgida de nuestra inteligencia por avances tecnológicos fascinantes, posee la ambigüedad de lo humano y tiene un poder inmenso. Ayuda mucho al conocimiento y al desarrollo, pero la mentira y el odio la convierten en arma letal.
Inteligencia artificial. Ya hubo varios documentos de la Iglesia sobre la cuestión. El primero fue el discurso de Francisco al G7 en La Apulia en 2024; el segundo, la Antiqua et nova de los dicasterios para la Fe y para la Cultura y la Educación en 2025; el tercero, el documento ¿Quo vadis, humanitas?, que escribimos en la Comisión Teológica Internacional, publicado en febrero pasado. La encíclica de León analiza la IA desde la DSI, cuyo fundamento es la dignidad infinita de la persona humana, común a los hombres y mujeres, fuente de sus derechos y deberes. Parte de los principios del bien común, el destino universal de los bienes, la subsidiariedad y la solidaridad, la fraternidad universal, la justicia social, y procura el desarrollo humano integral.
Un mensaje a los jóvenes. El Papa promueve un discernimiento comunitario del poder digital que supere el paradigma tecnocrático, limite su control en manos de actores privados y procure más responsabilidad, transparencia y gobernanza. Con realismo y esperanza solicita la responsabilidad compartida de las sociedades, los estados y los mercados. Es probable que este tema surja en el diálogo del Papa con los jóvenes. Su encíclica medita sobre nuestra grandeza y fragilidad. Enseña que el deseo de un rostro más humano y más que humano no significa superar al ser humano fusionándolo con la máquina y el ambiente, como auguran quimeras ideológicas del transhumanismo y el posthumanismo. Sólo Dios lleva al ser humano más allá de sí porque nos diviniza gratuitamente y humaniza plenamente. El cristianismo no es un mero humanismo. Es una fe y una religión, como manifestarán multitudes reunidas por la señal de la cruz. También es un humanismo: afirma a todos los seres humanos de un modo trascendente, integral y solidario.
Bienvenido y bienvenidos. León visitó Turquía en el aniversario del Concilio de Nicea; Mónaco; Argelia, Camerún, Angola y Guinea Ecuatorial en una gira africana; España; Francia. Entre tantos encuentros emocionantes se destaca la bendición de la Cruz de Cristo en la Sagrada Familia, obra maestra de Gaudí – en proceso de canonización – y símbolo de la Barcelona intercultural.
En 1987 le cantamos a Juan Pablo II: Bienvenido, bienvenido, aquel que llega en nombre del Señor. Hoy abrimos los brazos de la hospitalidad al Papa. El Episcopado argentino nos invita con el lema: Bienvenidos todos, un llamado incluyente para que entren todos los que quieran en la casa común del Pueblo de Dios. Agrega: Vayan y anuncien para que todos los que vengan y entren también salgan y vayan a servir con amor a los demás y forjar una comunión fraterna entre los argentinos. En un cónclave se dice: fuera todos, extra omnes, para que queden sólo los cardenales que votan al Papa. La Iglesia es católica, universal. Hoy dice: intra omnes – extra omnes. Todos dentro y todos fuera en un movimiento incesante por el amor, la justicia y la paz.