El riesgo país de Paraguay y el dólar treparon más del 5% tras la renuncia de Santiago Peña
La crisis que desató Ueno Bank, que dejó desde este martes a casi 3 millones de ahorristas sin acceso a sus fondos, y que generó la renuncia de su primer madatario ya tuvo su eco en la cotización del guaraní y en la medición del J.P Morgan.
Se deprecia el guaraní en medio de la crisis económica y política en Paraguay.
El riesgo país de Paraguay acumuló una suba del 21% desde el comienzo de la crisis financiera desatada por el colapso de Ueno Bank, que este jueves profundizó la incertidumbre política con la renuncia del presidente Santiago Peña. La tensión también se trasladó al mercado cambiario, donde el dólar se disparó 12,3% frente al guaraní en apenas una semana, mientras los bonos soberanos profundizaron sus pérdidas.
Durante la jornada, el riesgo país, medido por JP Morgan, avanzó siete unidades, o 5,1%, hasta los 144 puntos básicos, después de haber alcanzado un máximo intradiario de 157 puntos. Así, el indicador acumuló un incremento de 25 puntos desde los 119 registrados a fines de octubre. La presión sobre la deuda también se reflejó en el rendimiento del bono soberano paraguayo a diez años, con vencimiento en febrero de 2036, que alcanzó el 6,04% anual, su nivel más elevado desde junio de 2025.
La incertidumbre financiera también golpeó al guaraní. Desde el 28 de octubre, el dólar pasó de 5.661 a 6.358 guaraníes, con una apreciación acumulada del 12,3%, de la cual un 5,4% se produjo durante la jornada de este jueves. El movimiento reflejó la creciente desconfianza de los inversores ante las consecuencias del cierre de Ueno Bank y su impacto sobre la estabilidad financiera del país.
Las repercusiones se extendieron además al mercado bursátil y a la actividad comercial. La Bolsa de Valores de Asunción suspendió la negociación de los títulos de deuda de la entidad, que entraron en situación de default, mientras los inversores aguardaban definiciones sobre la recuperación de sus fondos. A su vez, la Unión Industrial Paraguaya (UIP) advirtió sobre una semiparalización de las cadenas de pagos comerciales debido a las dificultades operativas derivadas del cierre del banco.
El deterioro financiero coincidió con una crisis institucional que culminó con la renuncia de Peña. Tras la presentación de su dimisión, la Cámara de Diputados aprobó por unanimidad avanzar con un juicio político en su contra. Sin embargo, el oficialismo rechazó el proceso contra el vicepresidente Pedro Alliana, quien quedó encaminado a asumir la Presidencia, a la espera de que el Congreso resolviera la aceptación de la renuncia.
La crisis de Ueno Bank sacudió los mercados financieros de Paraguay y profundizó la incertidumbre política tras la renuncia del presidente Santiago Peña.
El origen de la crisis se remonta al 29 de octubre, cuando Ueno Bank comunicó al Banco Central del Paraguay (BCP) que no podía reponer unos u$s70 millones utilizados de su encaje legal. La situación derivó en la intervención de la entidad, luego de que el organismo constatara que su índice de solvencia había caído al 5,56%, muy por debajo del mínimo regulatorio del 12%. A ese deterioro se sumaron ajustes contables superiores a los 1,6 billones de guaraníes.
Las investigaciones posteriores detectaron presuntas irregularidades en la evaluación de riesgos y préstamos otorgados a empresas vinculadas con los accionistas del banco, por las que la Fiscalía imputó a 27 personas. El cierre de la entidad, además, dejó temporalmente a casi tres millones de clientes sin acceso a sus depósitos, lo que amplificó las consecuencias económicas y sociales del colapso.
La magnitud de la crisis también quedó expuesta por el volumen de recursos públicos comprometidos. Ueno Bank administraba entre u$s800 millones y u$s850 millones en fondos estatales, incluidos aproximadamente u$s355 millones del Instituto de Previsión Social (IPS). La exposición de estos recursos incrementó la preocupación por sus posibles consecuencias sobre el sistema previsional y las finanzas públicas.
Ante este escenario, el BCP anunció el inicio de los pagos a los depositantes con saldos de hasta 10 millones de guaraníes, bajo determinadas condiciones, mientras el Congreso aprobó medidas extraordinarias para acelerar las devoluciones a través del Fondo de Garantía de Depósitos.
En ese contexto, Moody's advirtió sobre los riesgos para los depositantes, la competencia bancaria y el marco regulatorio, aunque consideró que el impacto sistémico podría mantenerse contenido si el proceso de resolución avanza de manera rápida y ordenada. No obstante, señaló que los ahorristas cuyos depósitos superen los límites de cobertura podrían enfrentar demoras o pérdidas.
En la misma línea, Rhys Hicks, analista de GlobalData, señaló que el crecimiento acelerado de la banca digital puede llevar a una expansión de los depósitos superior a la capacidad de desarrollo de los controles de riesgo y capital. Para los especialistas, el colapso de Ueno Bank puso a prueba los mecanismos de supervisión y la confianza en el sistema financiero paraguayo.
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