Vladimir Werning, vice del BCRA: "La rentabilidad de los sectores exportadores tiene un efecto derrame fuertísimo"
Pese a que en los próximos días se confirmaría la recesión técnica, el funcionario aseguró que la dinámica del comercio exterior genera un beneficio sistémico para la economía argentina.
El vicepresidente del Banco Central (BCRA), Vladimir Werning, fue contundente al destacar que el récord de exportaciones que está atravesando Argentina no solo beneficia a los sectores que generan esas ventas sino que también dan origen a una mejora sistémica sobre toda la economía. El funcionario de la autoridad monetaria destacó que la combinación de esta dinámica del comercio exterior con la política de saneamiento del balance del BCRA da origen a un escenario inédito para el país.
"La rentabilidad de los exportadores tiene un efecto derrame fuertísimo. El resto de los sectores ya no tienen que planificar devaluaciones recurrentes", sentenció Werning en el marco de su exposición en el 16° Foro de Abeceb, que contó con la participación de Ámbito. La declaración se da en la víspera de la confirmación de la recesión técnica por parte del INDEC y en medio de un intenso debate sobre los encadenamientos que los proyectos aprobados en el Régimen de Incentivos a las Grandes Inversiones (RIGI) generan en el resto del entramado productivo, hoy golpeado por el deprimido consumo interno.
La mano derecha de Santiago Bausili y de Luis Caputo aseguró que alrededor de los commodities se está armando "un sector de servicios que es muy fuerte". "A medida que se construyen esos eslabones va a haber un impacto en el crecimiento tremendo", completó.
En paralelo, destacó que, a diferencia de otros períodos de la historia argentina, las inversiones anunciadas son realizadas principalmente por inversores locales. "La tranquilidad que el sector exportador ofrece a los inversores locales no la tuvimos nunca", soltó.
Para Werning, la conjunción de este boom exportador, traccionado por la energía y la minería, pero también acompañado por las tradicionales ventas del agro y un crecimiento en las ventas de algunos sectores industriales como el automotriz, con el cuidado de las cuentas públicas que facilitan la desaceleración de la inflación, abren un panorama extraordinario para el país. "Por primera vez tenemos un ciclo con crecimiento estructural acompañado por un camino despejado de crisis cambiarias", afirmó.
Otro de los ejes que abordó el vicepresidente del BCRA fue el "auge de los mercados de capitales". El economista plasmó que el financiamiento de 2026 está en un récord de u$s35.000 millones, aunque marco algunos desafíos hacia adelante.
Entre ellos, subrayó la necesidad de "las pymes hagan un proceso de aprendizaje que antes no era posible hacer", poniéndose en contacto con bancos y ALyCs para conocer la diversidad de instrumentos de financiamiento. "Los ahorristas tienen que saber que si el banco ofrece poca tasa pueden invertir en un fondo. Hay que llegar a la audiencia. El mercado de capitales ofrece más oportunidades que el sistema bancario, pero hay que crear instrumentos. Trabajamos codo a codo con la CNV para mejorar las condiciones de financiamiento", profundizó y mostró su optimismo: "No hay ningún impedimento para un nuevo ciclo de crédito".
Las exposición de Werning se dio en el marco del panel denominado "Capital, deuda y poder: ¿qué hace hoy que una geografía sea financiable y atractiva en un mundo donde el poder político vuelve a intervenir sobre el capital?". En ese sentido, y con la participación también de Luis de Guindos, exvicepresidente del Banco Central Europeo, la conversación no se limitó solo a hablar sobre Argentina sino también a cómo la geopolítica y la innovación tecnológica está transformando el mapa de inversiones a nivel global.
Al respecto, el funcionario del BCRA sostuvo que hoy el mundo tiene tres preocupaciones fundamentales: los efectos inflacionarios de los conflictos bélicos, el riesgo de la suba de tasas sobre el crecimiento global, y la presión que el déficit fiscal imprime sobre esas tasas. No obstante, también identificó hay shocks positivos; la tecnología, la innovación y los cambios en el sistema de pagos. "La IA genera preocupación en el corto plazo, pero es muy positivo a largo plazo porque aumenta la productividad, y eso reduce la presión inflacionaria. La incertidumbre genera que muchas empresas se queden esperando. Pero si vos te quedás esperando, tus competidores se van a mover antes. Eso obliga a pensar en la parte positiva de estos cambios", señaló.
Luis de Guindos coincidió a grandes rasgos con el diagnóstico aunque con algunos matices. Por un lado, avizora que, como en todas las revoluciones tecnológicas, "seguramente se va a producir un ajuste desde el punto de vista de la valoración" de las empresas de IA, pero que las mejoras sobre la productividad y la eficiencia llegaron para quedarse.
Por otra parte, marcó la relevancia de la competencia por la atracción de capitales en un contexto de aumento en el rendimiento de los bonos soberanos y la suba de tasas reales por las políticas fiscales en todo el mundo. "Europa tiene que gastar mucho más en defensa y se encuentra ante dificultades como el envejecimiento poblacional. La IA demanda muchísimo capital. Además, el mundo se está fragmentando que arrastra a los mercados de capitales. Todo eso presiona al alza el costo de capital".
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