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infobae.com · hace 1 hora · Darío Parlascino

Argentina no puede esperar a que termine la campaña electoral

Infobae

La Argentina empieza a ingresar nuevamente en una discusión dominada por candidaturas, encuestas, posicionamientos electorales, alianzas y disputas por el poder. Es legítimo que la política piense en las próximas elecciones, pero hay una pregunta que deberíamos hacernos: ¿los argentinos que producen tienen esa preocupación?

Para millones de personas, la preocupación cotidiana es otra. Es llegar a fin de mes, conservar el empleo, recuperar capacidad de compra, volver a vender, conseguir financiamiento o saber si una empresa podrá continuar produciendo. Y todos ellos también van a votar el año próximo.

Sería un error transformar los próximos doce meses solamente en una carrera electoral. Antes de discutir quién gobernará la Argentina, deberíamos discutir cómo hacemos para que los argentinos vivan mejor, las empresas produzcan más y el país genere más trabajo. Esa debería ser la principal preocupación nacional. El gran desafío argentino es pasar del ordenamiento macro al desarrollo económico y productivo.

La apertura comercial puede contribuir a modernizar la economía, mejorar la competencia e incorporar productos y tecnología, pero tampoco podemos pedirle a la industria que compita contra el mundo mientras producen bajo condiciones desventajosas frente a sus competidores.

Una pyme argentina enfrenta impuestos nacionales, provinciales y municipales, costos logísticos y energéticos, regulaciones, dificultades de financiamiento y, muchas veces, tasas de interés incompatibles con proyectos productivos competitivos del resto del mundo.

Abrir la economía sin trabajar simultáneamente sobre la competitividad de quienes producen en la Argentina puede generar consecuencias difíciles de revertir. Cuando se cierra una fábrica no desaparece solamente una empresa: se pierden empleos, proveedores, conocimiento, capacitación, inversión y una parte de la cultura productiva de una comunidad.

Nadie niega que Argentina tiene enormes oportunidades hacia adelante. Vaca Muerta, la minería, el agro, la economía del conocimiento, la infraestructura y las inversiones promovidas por el RIGI pueden generar transformaciones extraordinarias en el mediano y largo plazo.

Ahora bien, ¿qué hacemos en el mientras tanto?, ¿qué hacemos con las industrias ya instaladas?, ¿qué hacemos con los trabajadores que necesitan recuperar poder adquisitivo?, ¿qué hacemos con los jóvenes que necesitan su primer empleo?.

El futuro no puede convertirse en una excusa para desatender el presente. Urge una agenda que discuta competitividad, simplificación y alivio tributario, oportunidades laborales y una revisión profunda de los costos que los tres niveles del Estado trasladan al sector productivo.

La sociedad no vive permanentemente pendiente de la política. Una familia no comienza el día pensando en una encuesta electoral. Piensa en su trabajo, en cuánto cuesta llenar el chango en el supermercado, en la factura de electricidad, en el gas, en el alquiler o en la posibilidad de acceder algún día a su vivienda, en la educación de sus hijos y en si su empleo continuará existiendo dentro de seis meses.

Pedro ha hablado por boca de León