Advierten que el poder de fuego del FMI quedó rezagado
El papel del Fondo apunta a prevenir crisis e ir al salvataje de miembros. Hoy su capacidad luce lejana frente a la dimensión de la economía global y del tamaño que ha alcanzado la deuda mundial.
En momentos en que las turbulencias sociales y fiscales impactan sobre el mercado de deuda soberana elevando los rendimientos y muchos advierten el aumento del riesgo sistémico ante los eventos franceses reaparece la figura del Fondo Monetario Internacional (FMI) como una especie de barrera protectora. Claro que hoy no se sabe a ciencia cierta si se trata de una muralla china o una línea Maginot. Lo cierto es que frente al contexto actual no son pocos los que consideran que la capacidad del FMI quedó lejos frente al tamaño de la economía mundial. Quizás, con los nuevos vientos electorales en EEUU el rol del organismo financiero internacional recupera protagonismo. Por lo pronto, en los últimos encuentros y declaraciones de miembros del Fondo este tema está fuera de agenda. Pero el temor a que Francia desate una nueva crisis como la de más de una década atrás entre los famosos PIIG & E (Portugal, Irlanda, Italia y Grecia & España) enciende las alarmas. Habrá que ver qué influye más si el miedo a una crisis financiera o preservar los mayores gastos en defensa, por ejemplo.
Además, para Argentina no es un tema menor, al ser el principal deudor del organismo por encima de Ucrania, ya que siempre resuenan cantos de sirena sobre nuevas ayudas.
En abril de 2012, con la crisis de la Eurozona en pleno apogeo, decenas de gobiernos comprometieron colectivamente más de u$s430.000 millones en nuevos recursos al FMI. La entonces directora gerente del Fondo, Christine Lagarde, hoy a cargo del Banco Central Europeo (BCE), celebró el acuerdo ya que elevó los recursos totales del organismo por encima de u$s1,3 billones, lo que implicaba casi duplicar la capacidad de préstamo al u$s1 billón.
El acuerdo fue promocionado como una demostración del firme compromiso de la comunidad internacional de salvaguardar la estabilidad financiera mundial. Pero en los últimos 14 años, la capacidad de préstamo del FMI se ha mantenido casi sin cambios.
“Una capacidad de préstamo de u$s1 billón resulta cada vez más insuficiente en relación con la economía global ya que desde 2012 el PIB mundial nominal aumentó de u$s76 billones a u$s118 billones actuales, lo que representa un incremento del 56%, o del 44% tras ajustar por inflación”, señala el economista Michael Gavin, estudioso de estos temas. Y si se compara con otros indicadores, como los pasivos externos globales, el déficit es aún más evidente.
Vale recordar un discurso de la actual jefa del FMI, Kristalina Georgieva, que en 2023 señaló que, en 1980 la capacidad de préstamo del FMI cubría alrededor del 2,5% de los pasivos externos globales. Para el año 2000, esta cifra se había reducido al 1,5%. Hoy en día, se sitúa por debajo del 1%. Al respecto, en 2021, el personal del Fondo señaló que los aumentos de cuota anteriores generalmente restablecían la base de cuotas del FMI en alrededor del 1,2% al 1,3% del PIB mundial, lo que implica una base de cuotas objetivo de aproximadamente u$s1,47 billones en la actualidad. Sin embargo, Gavin explica que incluso después de la 16ª Revisión General de Cuotas, que resultará en un aumento de cuotas equiproporcional del 50% si se implementa por completo, la base de cuotas del FMI aumentará a solo u$s960.000 millones, esto equivale a solo el 65% del objetivo histórico. Además, destaca que este aumento de cuotas se diseñó para reemplazar los recursos prestados y dejar sin cambios la capacidad general de préstamo del FMI. “Independientemente de cómo se mida, se le está pidiendo al FMI que respalde una economía global en expansión con un nivel de recursos estancado”, afirma el experto.
A lo largo de la vida del FMI siempre el tamaño que debería tener ha dividido a sus miembros. En la reunión anual de 1984, el entonces secretario del Tesoro de EEUU, Donald Regan, reconoció que los miembros habían fortalecido significativamente los recursos del FMI recientemente y que ahora era esencial administrar con prudencia su uso. Sin embargo, Pranab Kumar Mukherjee, exministro de Finanzas de la India, llegó a la conclusión opuesta, argumentando que el aumento de la cuota fue menor de lo que incluso un pesimista habría predicho.
Gavin investigó sobre miles de declaraciones pronunciadas en las reuniones anuales del FMI y el Banco Mundial que demuestran que esta división persiste notablemente: desde la década de 1960, las economías emergentes que pueden solicitar préstamos al FMI han pedido reiteradamente ampliaciones significativas de su capacidad de endeudamiento, mientras que los principales accionistas, especialmente el G5 (EEUU, Japón, Alemania, Reino Unido y Francia), se han mostrado, en general, más cautelosos. “La cautela de los principales accionistas es crucial, ya que la gobernanza del FMI les otorga una considerable influencia en las decisiones sobre recursos. Un aumento general de la cuota requiere la aprobación de miembros que representen al menos el 85% del poder de voto del Fondo. Dado que EEUU, por sí solo, posee más del 15%, las ampliaciones de la capacidad de préstamo del FMI no pueden llevarse a cabo sin el apoyo de los accionistas más importantes. Por consiguiente, la disminución de la capacidad de préstamo del FMI es consecuencia de su estructura de gobernanza y de la menor disposición de las principales economías a asumir los costos de mantener el orden económico internacional de la posguerra”, explica Gavin.
Al respecto, recuerda que, en la reunión anual de 1989, César Vásquez Bazán, ministro de Economía del Perú, afirmó que 45 años después del histórico debate entre Keynes y White sobre los recursos que el Fondo necesitaría para sus operaciones, una clara mayoría de países está pidiendo un aumento de los recursos del Fondo, sin embargo, algunos países han optado por ignorar ese llamado, lo que es incomprensible que medio siglo después sigamos debatiendo el mismo tema.
“Lo sorprendente hoy es que este debate prácticamente ha desaparecido. El programa publicado de eventos públicos para la reunión anual de 2026 en Bangkok no incluyó ningún evento dedicado a la suficiencia de la capacidad de préstamo del Fondo. Si en 2012 los Estados miembros consideraban necesario un billón de dólares, el hecho de que se haya mantenido prácticamente sin cambios durante 14 años merece una atención renovada. Más de tres décadas después de que Vásquez Bazán calificara de incomprensible que los gobiernos aún debatieran si el FMI contaba con recursos suficientes, lo incomprensible hoy es la escasa retórica pública al respecto”, expresó Gavin.
En dicha oportunidad, Lagarde agradeció a todos los países que anunciaron contribuciones específicas, y a China, Rusia, Brasil, India, Indonesia, Malasia y Tailandia y a otros que indicaron que estarán entre los contribuyentes. Pero quienes lideraron las promesas de contribución fueron: Eurozona u$s200.000 millones, Japón u$s60.000 millones, Corea u$s15.000 millones, Arabia Saudita u$s15.000 millones, Reino Unido u$s15.000 millones, Suecia u$s10.000 millones, Suiza u$s10.000 millones, Noruega u$s9.300 millones, Polonia u$s8.000 millones, Australia u$s7.000 millones, Banco Nacional de Dinamarca u$s7.000 millones, Singapur u$s4.000 millones, República Checa u$s2.000 millones.
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