Los proyectos que están en el Congreso de EE.UU. y pueden complicar la ayuda de Scott Bessent a Luis Caputo
La ofensiva legislativa contra la ayuda financiera a la Argentina cobra fuerza tras las elecciones. Proyectos para bloquear fondos, el fantasma de las investigaciones y el rol del financista Robert Citrone marcan la agenda en Washington.
Redactora de Economía Política. Acreditada en el Ministerio de Economía. Mail: [email protected]
En enero de 2026, la senadora demócrata Elizabeth Warren hizo una solicitud para recabar el mayor detalle posible sobre la asistencia del gobierno de Donald Trump a la Argentina. Por esos meses, entre legisladores y en los medios sonaba con fuerza el nombre de Robert Citrone, un inversor que hizo negocios con Argentina y que está acusado de tener información privilegiada por su amistad con el secretario del Tesoro, Scott Bessent, y con su par local, Luis Caputo. El pedido, en medio de la polémica, fue concreto: cerrar el swap por USD 20.000 millones. Una ofensiva que se enfrió con el tiempo, pero que, con la derrota inusitada de los republicanos en las elecciones de medio término, empieza a volver a estar en debate.
En Washington, empresarios y operadores financieros que siguieron minuto a minuto la rosca, ya hablaban de abrir investigaciones sobre las decisiones unilaterales del Ejecutivo republicano. Entre ellas, la línea de financiamiento que es crucial para el gobierno de Javier Milei de cara a los comicios presidenciales del 2027. Todas las fuentes consultadas coinciden en algo: es una decisión del Ejecutivo activar o no el salvataje financiero y ese vínculo entre la máxima autoridad económica y el titular del Palacio de Hacienda argentino, sigue intacto. Pero: el Congreso, más azul que nunca, puede limitar el accionar del Exchange Stabilization Fund (ESF).
En la actualidad, en el Congreso estadounidense conviven cuatro proyectos de ley (uno en la Cámara de Senadores y tres en la de Representantes) diseñados para bloquear, auditar o condicionar el uso del fondo. Entre las iniciativas se destaca la No Argentina Bailout Act (S. 2965), precisamente impulsada por Warren, que exige prohibir de plano el uso del ESF para respaldar contablemente a la Argentina e impone la liquidación de los instrumentos vigentes en un plazo de siete días.
En paralelo, está la American Farmers First Act, cuya lógica cuestiona el uso de fondos públicos para rescatar deuda externa y exige redirigir esa liquidez hacia los productores locales afectados por la apertura y la competencia externa.Con una economía a punto de entrar en recesión, Caputo enfrenta el desafío de cumplir con la meta del FMI
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El paquete regulatorio se completa con enmiendas a la Gold Reserve Act de 1934, que buscan obligar a que cualquier operación cambiaria de envergadura ejecutada a través del ESF requiera notificación y votación en el Congreso. Además, existen resoluciones en la Comisión de Servicios Financieros para obligar a los representantes estadounidenses en el Fondo Monetario Internacional (FMI) a votar en contra de nuevos desembolsos si la Argentina incumple sus metas fiscales. El planteo opositor es lineal: usar esos recursos para asistencia al agro, extender créditos fiscales para los seguros de salud familiares o subsidiar empresas golpeadas por los aranceles de Trump, en lugar de salvar operaciones cambiarias foráneas.
Un informe del Congressional Research Service (CRS) hizo también por enero, un extenso análisis sobre los términos de la línea de financiamiento y las condiciones del programa económico local. En él, concluye que las reformas del gobierno de Milei tuvieron “resultados mixtos”.
“La economía está creciendo, la inflación ha bajado y el gobierno registra un superávit fiscal. Sin embargo, el desempleo ha fluctuado y ha habido varias protestas contra los recortes de gasto del gobierno”, planteó el think tank de los congresistas.
“De cara al futuro, persisten las dudas sobre la estabilidad de las políticas cambiarias de la administración de Milei y la capacidad de Argentina para hacer frente a los inminentes aumentos en los pagos programados de la deuda. También hay interrogantes sobre si el gobierno se mantendrá encaminado con su programa del FMI”, indicaron.
Y finalizaron: “La administración de Trump usó la flexibilidad otorgada por el Congreso para reforzar las reservas internacionales de Argentina, una medida que los legisladores debatieron. Queda por ver hasta qué punto el Congreso apoyará o se opondrá a las acciones del gobierno de Trump para brindar apoyo económico a la Argentina”.El riesgo país superó los 850 puntos tras la derrota de Trump en las elecciones de EEUU
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En ese escenario, el documento planteó tres posibles caminos de acción parlamentaria: incrementar el monto del swap mediante un acuerdo bipartidista; prohibirlo mediante una ley de mayoría simple; o mantenerlo con controles más estrictos, endureciendo la actual normativa que obliga a enviar un informe al Capitolio si los swaps operan más de seis meses.
Aunque Trump mantendría poder de veto sobre cualquier prohibición —forzando al Congreso a conseguir dos tercios de ambas Cámaras—, la amenaza de una comisión investigadora erosiona el clima de negocios.
Aún así, la principal carta a favor de la asistencia a la Argentina es la geopolítica. El propio CRS reconoce que la justificación de fondo para mantener activo el ESF en la región es contrarrestar el avance financiero de Beijing.
La prioridad estadounidense se cristaliza en normativas de mayor tracción, como el Western Hemisphere Nearshoring Act, que apunta a relocalizar la cadena de suministros manufacturera para independizarse de China, promoviendo inversiones en los países del hemisferio como vía para garantizar la seguridad, frenar el deterioro institucional y desincentivar la presión migratoria por falta de oportunidades económicas.
Más allá de la geopolítica, en Washington advierten que el factor determinante será evaluar el margen de maniobra de Bessent frente a la presión demócrata. En esos diálogos volvió a aparecer el nombre del trader Robert Citrone. Creador del fondo Discovery Capital Management, Citrone hizo negocios con la crisis económica del inicio del mandato de Javier Milei, confió en que no habría riesgo de default y compró “barato” en la previa de las legislativas del 2025. En los días de mayor pánico, el operador adquirió más posiciones argentinas y horas después, la Casa Blanca oficializaba el swap y la compra de bonos soberanos, disparando los precios de los activos. Su amistad con Bessent hizo mucho ruido en el círculo demócrata y ahora vuelve a aparecer como un punto rojo más a investigar con los votos en contra de Trump.
Otro factor a tener en cuenta es que en el sector financiero norteamericano, el horizonte se lee atado a la psicología presidencial. Un reconocido trader y dueño de un fondo de inversión planteó que el mayor riesgo es que las investigaciones parlamentarias asfixien el campo de acción de Bessent. "Menos lugar de maniobra no quiere decir que Trump busque peleas. ¿Es más difícil? Seguro. ¿Imposible? No. Todo depende de la personalidad de Trump. Con el ego afectado no me queda claro", reflexionó en plena incertidumbre sobre los pasos del gobierno norteamericano tras su derrota.