Tres banderas en Malvinas y militarización actual
Al decir que Argentina “cooperará” con EE.UU y Reino Unido en la base militar de Mount Pleasent, el ex embajador argentino Sersale di Cerisano “vulneró la Resolución 2065 (XX) de ONU” que hablaba de “negociación bilateral” en la disputa sobre soberanía. El autor responde a loa agravios contra las Fuerzas Armadas.
*ex jefe del Estado Mayor General del Ejército; ex Embajador argentino en Colombia y Costa Rica
El mundo está convulsionado por varios violentos conflictos, pero en nuestro país el mensaje del presidente de la Nación del pasado 3 de septiembre sobre la “Cuestión Malvinas” y un proyecto de ley conocido como “Defensa de la Soberanía Nacional”, ha originado los más diversos comentarios.
Sintéticamente me referiré a dos de ellos, dejando para los analistas capacitados en ambos temas el medular análisis.
El pasado 19 de octubre, con el título: “Malvinas: una mediación de los Estados Unidos (EE.UU) orientada a la triple bandera”, el ex embajador argentino en el Reino Unido (2016-2019) Renato C. Sersale di Cerisano se explayó sobre diversos temas, y sobre Malvinas expresó:
“El contenido de una mediación de los EE.UU es amplio, inclusive el de evitar la escalada de eventuales conflictos (…) Todos los territorios de ultramar delegan los temas de defensa y relaciones exteriores al Reino Unido (RU). La base militar de Mount Pleasent es un tema subordinado en su totalidad al RU, miembro de la OTAN al igual que los EE.UU. Argentina aspira a ser parte de la OTAN como ´socio global´. Ahora bien, nuestro país en defensa de sus propios intereses está en las mejores condiciones para desarrollar conceptualmente, política y operativamente, una propuesta de cooperación, seguridad y estabilidad en el Atlántico Sur. La opción de´ las tres banderas´ en la base aeronaval citada (Argentina, EE.UU. y RU) será una contribución de la Argentina para garantizarla (…) Una ventaja adicional para nuestras Fuerzas Armadas (FF.AA) de este acuerdo tripartito en esa base militar británica, agregadas a las de defensa y seguridad serán (entre otras): participar en ejercicios militares conjuntos; facilitar la inter- operatividad entre las fuerzas de defensa; prioridad en la provisión de equipamiento; identificar proyectos de infraestructura y logística para la defensa y seguridad en el Atlántico Sur y compartir experiencias de otras regiones”.
Lo expresado vulnera el hito que, en 1965 significó- y significa- la Resolución 2065 (XX) de las Naciones Unidas (ONU) que en extrema síntesis: “instaba a la negociación bilateral para alcanzar una solución pacífica a la disputa sobre soberanía”.
Desconozco los elementos de juicio que tiene el embajador sobre la Cuestión Malvinas y las decenas de otras resoluciones similares de la ONU hasta el presente. Me sorprendieron totalmente, quizás también al presidente Donald Trump y al primer ministro británico del RU Andy Burnham. No trascendieron comentarios ni políticos ni militares locales.
El 22 de octubre tomaron estado público sugestivas apreciaciones sobre el proyecto de ley de “Defensa de la Soberanía Nacional”. Lamentablemente, conocidos legisladores y ex funcionarios no obviaron calificaciones agraviantes hacia las FF.AA. actuales y del siglo pasado. Sintéticamente me referiré a algunas de ellas:
1. “Hay un avance de los militares en el ámbito político, como se ve en el ministerio de Defensa, que está totalmente militarizado”. Ligera e inexacta afirmación, pero ¿estaba mejor cuando había exclusivamente civiles, incluso algunos ligados al terrorismo contra el Estado?
2. “La mayor presencia de uniformados en el Gobierno funciona como un movimiento doble. El proceso en sí es desconocer el pasado y remilitarizar el presente y el futuro (…) Argentina había sido hasta ahora un caso peculiar en la región por los juicios por crímenes de lesa humanidad, y cree que el apoyo social juicio y castigo está en declive (…) Los militares nunca fueron democráticos. Ellos siguen creyendo que lo que hicieron en el pasado estuvo bien”.
El Ejército asumió públicamente su responsabilidad institucional en 1995, y desde el advenimiento de la democracia dio muestras de sus convicciones democráticas y aportó su cuota de heridos, mutilados y muertos"
Omite que los únicos juzgados fueron los que respondieron a los crímenes de los terroristas al margen de las normas legales, no así ningún terrorista.
El Ejército asumió públicamente su responsabilidad institucional en 1995, y desde el advenimiento de la democracia dio muestras de sus convicciones democráticas y aportó su cuota de heridos, mutilados y muertos.
3. “Los militares están alineados políticamente. Los salarios de todo el personal militar, sobre todo de los retirados, están muy deteriorados, o sea son fáciles de reclutar”. En forma elíptica e ingrata los trata de mercenarios.
4. “La conducción civil de las FF. AA es un pilar de la democracia y una conquista de más de 40 años. Designar a militares en la estructura civil desdibuja la necesaria separación entre el poder político y la institución militar, y pone riesgo el principio de subordinación al poder civil. Las FF. AA deben estar abocadas a la defensa de la soberanía nacional”.
Raúl Alfonsín dijo: 'Los golpes de Estado han sido siempre cívico-militares. La responsabilidad indudablemente militar de su aspecto operativo no debe hacernos olvidar la pesada responsabilidad de su programación y alimentación ideológica'"
Desde hace más de 40 años -máximo período de estabilidad institucional desde todo el siglo XX hasta hoy- los militares han dado pruebas de su subordinación al poder civil, y me constan instigaciones civiles- partidarias en sentido contrario.
En los cuatro últimos golpes de Estado (1955,1962,1966 y1976) fue notoria la participación, apoyo y estímulo de sectores políticos-ideológicos, empresariales, sindicales y de la Iglesia, entre otros; en el último, en el orden municipal los partidos aportaron cerca de mil intendentes, los principales: Unión Cívica Radical, Partido Justicialista, Partido Demócrata Cristiano y Movimiento de Integración y Desarrollo, con claridad meridiana el ex presidente Raúl Alfonsín al respecto dijo: “Los golpes de Estado han sido siempre cívico-militares. La responsabilidad indudablemente militar de su aspecto operativo no debe hacernos olvidar la pesada responsabilidad de su programación y alimentación ideológica. El golpe ha reflejado siempre una pérdida del sentido jurídico de la sociedad y no solo una pérdida del sentido jurídico de los militares”.
Es imprescindible atraer la atención hacia la conveniencia de formar verdaderos expertos que conozcan la problemática relacionada con las capacidades militares, las funciones y sus necesidades.
De esa manera se evitarían los conflictos que surgen en torno a la preparación del presupuesto militar, o a las reglas de empeñamiento, dignos ejemplos de esa necesidad de lograr una acabada comprensión de la importancia de las Fuerzas Armadas como instrumento de la Defensa Nacional.