Sindicatos del transporte y de la industria se diferencian de la estrategia de la CGT y deciden acciones propias
Como parte de su estrategia moderada ante el Gobierno, la CGT prevé luego de la visita del Papa y antes de fines de año un paro parcial de 2 o 4 horas y un acto en una cancha de fútbol para presionar al PJ. Pero, sin romper con la central obrera, otros sectores sindicales decidieron tomar la iniciativa por su cuenta para exteriorizar su rechazo a las políticas de la administración libertaria.
Por un lado, como anticipó Infobae, unos 50 sindicatos piloteados por Luis Barrionuevo (gastronómicos) harán una presentación conjunta ante la Justicia en reclamo de que el Ministerio de Economía libere unos 688 mil millones de dólares que tiene retenidos y de que los devuelva al sistema sindical de salud.
La decisión se convertirá, en los hechos, en un desafío a la CGT, que también está preocupada por la crisis “casi terminal” de las obras sociales, como la calificó la central obrera en un informe, pero aún no tomó ninguna medida para tratar de que el Gobierno restituya fondos que provienen de la seguridad social para revertir el agudo déficit financiero del sistema sindical de salud.
Pero ahora, además, los sindicatos agrupados en la Confederación Argentina de Trabajadores del Transporte (CATT) resolvieron sumarse este miércoles a la habitual marcha de los jubilados ante el Congreso sin esperar el aval de la CGT y no descartan adherir a otras movilizaciones contra el Gobierno.
Aunque la iniciativa surgió del titular de la CATT, Juan Carlos Schmid (CATT), enrolado en el ala dura, no hay ninguna intención de romper con la CGT. Todo lo contrario: este dirigente, así como sus colegas de Camioneros, aeronavegantes, pilotos, marítimos y fluviales, buscan una manera de que se visualice su oposición a las medidas de Javier Milei sin depender en un 100% de lo que decida la cúpula cegetista.
Por eso los gremios del transporte están organizándose para llevar una columna propia a la marcha de los jubilados, que, el 22 de julio pasado, fue la primera de las movilizaciones dispuesta por la CGT en su plan de lucha, donde, hasta ahora, se convocó a otras concentraciones callejeras y se desechó un paro general contra Milei
Por su parte, la Confederación de Sindicatos Industriales (CSIRA), que preside Ricardo Pignanelli (SMATA), también se diferenciará de la CGT con una medida inédita que no incluirá paros ni marchas sino una campaña de videos en las redes para “mostrar la producción argentina y defender el trabajo”.
La iniciativa, organizada junto con la Confederación General Empresaria de la República Argentina (CGERA), consiste en una “jornada nacional” que comenzará este jueves 5, a las 12, en fábricas, talleres, comercios y empresas de todo el país con la consigna: ”Defender la producción nacional para defender tu trabajo”.
Los impulsores de esta acción procuran mostrar “qué se pierde cuando una empresa deja de producir y se destruye un empleo”. Y, a la vez, se proponen destacar “la importancia de sostener y defender a las pequeñas y medianas empresas, la industria y el comercio nacional”.
La idea de los sindicatos industriales es que trabajadores, emprendedores y empresarios filmen videos breves para contar quiénes son, dónde trabajan, qué producen y qué actividades desarrollan, imágenes que se compartirán ese mismo día y los siguientes en redes sociales, mediante cuentas personales, grupos digitales e instituciones, con el hashtag #QueremosTrabajar.
Además de SMATA, promueven esta campaña los sindicatos de metalúrgicos, alimentación, mineros, textiles, cerveceros, petroleros privados, químicos y petroquímicos, aceiteros, gráficos, personal de la carne, ceramistas, plásticos, empleados textiles, empleados del vidrio, curtidores, lecheros y papel, entre otros.
Este tipo de acciones confirma la tendencia sindical de protestar sin paralización de actividades, motivada por varios factores, como la propia renuencia de las bases a hacer huelgas que impliquen descuentos salariales o la pérdida del presentismo y, a la vez, el temor de los dirigentes a las sanciones previstas en caso de no ajustarse a los límites previstos en la Ley de Modernización Laboral para hacer paros en actividades consideradas esenciales y trascendentales, que deben garantizar un 50% o 75% de servicios mínimos.