Cartas de lectores: Esperando al Papa, los tres motores, Venezuela
Esperando a nuestro Santo Padre, se escucha y se lee en los medios y en las redes que hay expectativas de todo tipo. En algunos casos se espera un líder espiritual que se refiera a la sociedad injusta que habitamos. Otros esperan un mensaje de esperanza y de ataque a la corrupción. Ni hablar de lo preocupados que deben estar algunos por lo que vaya a decir. En lo personal, como católico, sólo espero y me conformo con un mensaje de fe y perseverancia que nos ayude a volver a la senda de la cual nos apartamos muy seguido, para intentar siempre regresar como el hijo pródigo. Un retorno a las fuentes de la palabra. Que nos recuerde que la salvación está en la fe y en las obras, con ayuda de la gracia, esa savia que nos une constantemente a Dios, En definitiva, que nos recuerde el orden que debemos mantener en nuestra vida, sea cual sea nuestra realidad. Y lo más importante, que podamos vislumbrar en la figura de León XIV a otro apóstol de Cristo. Que su sola figura nos hable al corazón y nos convierta como pueblo y como hermanos. Que de su visita salgamos hambrientos de Dios. Eso espero de mi pastor, que todavia convaleciente viene a nosotros cargado de celo apostólico, para ayudarnos a seguir adelante con los pies en la tierra y la mirada en el cielo.
Es alentador observar el crecimiento de Vaca Muerta y las inversiones en energía y minería. Comparto la importancia de generar confianza, estabilidad y condiciones favorables para quienes invierten y producen. Sin embargo, quisiera señalar una diferencia que merece atención. Mientras los grandes proyectos energéticos y mineros pueden acceder a importantes incentivos fiscales y a mejores condiciones de financiamiento en dólares, el agro y las pymes que integran su cadena productiva enfrentan una elevada carga impositiva y serias dificultades para acceder al crédito destinado a nuevas inversiones. El productor agropecuario, además, enfrenta un riesgo que ninguna decisión empresarial puede corregir: el clima. Una sequía o una inundación pueden comprometer el esfuerzo de todo un año.
Cuando el productor pierde rentabilidad y posterga la renovación de maquinaria y tecnología, también sufren las pymes proveedoras de equipos, repuestos y servicios. Estas empresas necesitan invertir, modernizar sus instalaciones y sostener el empleo en el interior del país. Reconozco los esfuerzos por ordenar la economía, pero sería importante avanzar hacia condiciones impositivas y financieras que permitan crecer a toda la cadena agroindustrial. No se trata de quitar incentivos a ningún sector, sino de ofrecer oportunidades de inversión a todos. La Argentina necesita que sus tres grandes motores productivos avancen juntos.
Con banderas venezolanas y al grito de ¡libertad y elecciones ya!, María Corina Machado, que consiguió entrar a su país después de siete intentos, estando exiliada en Panamá, fue ovacionada por su pueblo. Un sondeo la da ganadora por un 60,6% de los votos, contra un 3,6% de Delcy Rodríguez, la presidente chavista que demora todo lo que puede las elecciones, y habla de ellas para fines de 2027 o principios de 2028.- Mientras tanto, a Trump poco le importa la libertad y la democracia venezolana, su interés está puesto en los acuerdos petroleros que firmó con el gobierno.
Cada mes vemos sorprendidos como aumenta la compra de dólares de particulares. Desconfianza, dicen no pocos medios, esparciendo la idea de que todo anda mal, que los sectores “privilegiados” no derraman. La gente se preocupa, y es lógico… ¡la historia nos juega en contra! En círculos empresarios se dice: “si no cambia… tiene el boleto picado”. Y él dice que no va a cambiar. Se quejan los universitarios, pero no admiten auditorías. Se quejan los jubilados, pero nadie dijo nada cuando ingresaron millones de personas -muchos no lo necesitaban- sin aportes. Y así podemos seguir. No se pueden cambiar décadas de corrupción sistémica, privilegios y prebendas, pobreza y hacinamiento, y pensar que depende del Presidente, de su humor o de sus modales. Se ha bajado la inflación y algunos impuestos y se comercializa en libertad. Se ha restituido el prestigio a nuestras Fuerzas Armadas, entre otros logros. Esta transformación demandará muchos años, y nadie piensa que no habrá ningún error en el camino, pero la mirada debe ser más positiva. ¡Observemos el mundo de hoy!
Tenemos un país privilegiado y producimos todo lo que el “nuevo” mundo quiere (y los problemas que no tenemos….). El futuro del país depende de todos. En lugar de quejarse y sentarse a esperar la próxima encuesta optimista, traigan los dólares ahora. Hagan las inversiones ahora. Generen competitividad ahora. Den empleo ahora. Usen la tecnología ahora. Hagan crecer el país ahora. Y dejen de mirar al Presidente como si fuera el único del cual depende el futuro de todos. Es una fantasía. Sin el esfuerzo y apoyo real de todos no será posible. Milei solo no puede.
Gracias Sr. Martín Rodríguez Yebra por arrancarme una enorme risotada un domingo a la noche en ocasión de leer su nota y la anécdota del Presidente, quien, hablando ante estudiantes de una universidad, y haciendo una analogía de mitología griega, confundió Odiseo por Eliseo, el personaje de Francella conocido por todos. Automáticamente me vino a la mente aquel entrañable personaje de Minguito Tinguitella y su reiterada muletilla: “¡¨se ‘gual!”, con una enorme diferencia: Minguito jamás hubiera pretendido gobernarnos, solo alegrarnos, cosa que hoy, la alegría, brilla por su ausencia.
“Debe sentar precedente, basta de violencia, justicia justa” -Daniel Panzitta
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