Polonia: una crisis política que puede herir el milagro económico
Atravesada por el río Warta, Poznan luce en este otoño sus robles rojos y los gingko amarillos. Estamos en una ciudad nacida en 966, considerada la cuna del Estado polaco, la más antigua y cabeza de su región más potente, la Gran Polonia o Wielkopolska.
En su primoroso casco viejo, su inmenso complejo universitario, y en las industrias que la rodean, todo destila normalidad. Hasta en la junta del gobernador, que aquí le llaman Mariscal, en honor a una división que tiene mucho que ver con lo militar; se minimiza la crisis política que se ha generado entre el primer ministro y el Presidente. “Va a triunfar lo institucional”, dice a Clarín sin dar mayores precisiones de su postura. Jacek Bogusławski, miembro de la Junta de la Región de Wielkopolska.
Ayer trascendió que el premier polaco, Donald Tusk, reconocido “europeísta” intentó bajar la tensión en la disputa originada con el presidente Karol Nawrocki en torno a la composición de jueces en el máximo tribunal Constitucional.
En declaraciones a la prensa, Tusk prometió que el “Estado de derecho prevalecerá sobre la violencia”. Lo dijo en obvia referencia a lo sucedido el último fin de semana cuando la policía rodeó el palacio de Tribunales, reprimió a manifestantes y Nawrocki denunció un golpe de Estado.
Nawrocki se define nacionalista y conservador en un país que prohíbe el aborto y el casamiento entre personas del mismo sexo. Lo apoya una parte importante de la población y llegó a la presidencia con un amplio margen en 2025. Este historiador, de 53 años, nacido en la célebre Gdańsk, cuna de los astilleros y del sindicato Solidaridad que enfrentó al régimen soviético en los años 80, se desempeñó como director del Museo de la Segunda Guerra Mundial, precisamente en Gdańsk y desde el arranque de su gestión está enfrentado a Tusk, que asumió en 2023 como primer ministro.
Esa relación es otro enigma en una Polonia cuyos eximios matemáticos, entre ellos Marian Adam Rejewski, descubrieron los códigos de la máquina de cifrado alemana Enigma en 1932, un hecho que fue clave para la victoria sobre los nazis.
Este enigma es porque Tusk, de 69 años, también es un historiador nacido en Gdansk y fue uno de los dirigentes que ayudó al sindicato Solidaridad y a su líder Lech Wałęsa en la resistencia al régimen soviético.
Lo curioso es que Tusk, que fue presidente del Consejo Europeo hasta 2019, fue el artífice del ingreso de Polonia a la Unión Europea en 2004. Desde entonces el país crece sostenidamente al 4%.
Precisamente ser parte de Europa y no contar aún con el euro como moneda le permite a Polonia exhibir uno de las economías más robustas del viejo continente.
Este año terminará con otro avance de 3,5% del PBI, se ubica entre las 20 primeras economías del mundo y hasta ha sido invitada a la cumbre del G20 el próximo diciembre en Miami. Su inflación araña el 3,5% anual y tienen pleno empleo con una tasa de 3%.
Claro que contar con su propia moneda con el złoty le permite flexibilidad en una economía que depende de los servicios en un 56% con una participación cada vez mayor de la tecnología. Cuentan con cinco centros sofisticadísimos de Inteligencia Artificial y otros de computación cuántica y están desarrollando la inteligencia artificial europea. Nada menos.
Con el tamaño de España y una población similar, en el orden de las 40 millones de personas, ostenta un ingreso per capita de US$ 28.400. A modo de comparación, en Argentina es US$ 14.350
El lado B es una paradoja ya que a la par de las generosas ayudas de la Unión Europea no logra contener su déficit público que llega a 6,5% del PBI. En parte porque desde que Rusia invadió a su vecina Ucrania, Polonia ha tenido que incrementar su presupuesto de defensa. Destina el 4,5% del PBI.
La guerra, está muy cerca, pero tampoco se palpita en las apacibles calles de Poznan. Rodeados por el Báltico dicen vivir la crisis política desde otra perspectiva, después de haber pasado por dos guerras mundiales y haber pertenecido al bloque soviético. Y recuerdan que se trata del país de Juan Pablo II, el Papa Polaco, de Chopin, del escritor Bashevis Singer y del cineasta Andrej Wajda. También que cuentan con cinco premios Nobel en literatura, uno en física (María Curie) y dos de la Paz.
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