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clarin.com · hace 8 horas · Clarin.com - Home

Tiene 20 años, es hijo del empresario Fabio Calcaterra y creó una plataforma para combatir la venta informal de papa

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El hijo del empresario Fabio Calcaterra, Santino Calcaterra, lanzó en octubre la primera plataforma digital del país de compraventa de papa, la hortaliza más consumida en la Argentina.

Siguiendo los pasos de su padre en el sector, el joven de 20 años creó la firma junto a Julián Sanclemente, Pablo Blanco y Santiago Peralta, cofundadores de Alprestamo, fintech especializada en créditos.

Alagro busca combatir la venta informal y mejorar la transparencia comercial, conectando de forma online y directa a productores de papa con compradores profesionales, mercados, supermercados y mayoristas, reemplazando así la venta por teléfono o los acuerdos de palabra.

Esta modalidad tradicional del rubro suele generar llamados cruzados y reclamos sin documentación contractual respaldatoria cuando la mercadería que recibe el comprador no coincide con lo pactado, dado que éste recién descubre sus características cuando se abren las puertas del camión en el destino.

Alagro busca mejorar la transparencia comercial en la venta de papa. Foto: Alagro

El negocio de la papa en la Argentina recuperó rentabilidad recientemente, tras la suba de precios, aunque convive con desafíos como el aumento de los costos de los insumos y la creciente competencia regional.

Involucra a más de 80.000 hectáreas, con la producción de alrededor de 2,9 millones de toneladas anuales, concentradas en el sudeste bonaerense, y la movilización de más de 200 camiones diarios, con una facturación superior a US$ 100 millones al año.

El consumo interno per cápita ronda los 50 kilos anuales, de los cuales 11 corresponden a productos industrializados. El 70% de la producción se destina al consumo fresco, mientras que 25% va a la industria para productos prefritos y congelados; y el 5% restante corresponde al cultivo de papa semilla. Solo en el Mercado Central de Buenos Aires, casi cuatro de cada 10 kilos de hortalizas que ingresan corresponden a este producto.

Sin embargo, este enorme volumen contrasta la comercialización informal, que ronda en 60%, nivel que supera ampliamente al de países vecinos como Brasil (que se ubica entre 30% y 40%) y Uruguay (por debajo de 30%).

El consumo interno per cápita de papa ronda los 50 kilos por año. Foto: archivo

Para contrarrestar esta situación, surgió este proyecto, luego de ocho meses de desarrollo y una inversión inicial de US$ 1,5 millones aproximadamente de capital propio. Los próximos pasos son expandirse a más verduras, escalar el financiamiento a productores y sumar inversores estratégicos.

Alagro no cobra suscripciones mensuales ni costo por registrarse, pero sí un 1% de comisión al productor y otro 1% al comprador, solo sobre las ventas concretadas. El objetivo del primer año es transaccionar 30.000 toneladas, equivalente a 1.000 camiones, y cerrar con 25 productores y 15 compradores activos.

La plataforma ya está operativa en las principales zonas paperas de Buenos Aires, Córdoba y Tucumán, con proyecciones de extenderse a otras regiones. Dentro del sitio, el productor publica su lote con detalles de la variedad, cantidad y ubicación, junto con documentación respaldatoria; mientras que el interesado puede filtrar según sus necesidades y ofertar.

Julián Sanclemente, Santino Calcaterra y Santiago Peralta, cofundadores de Alagro. Foto: Alagro

La empresa envía un inspector propio al campo para revisar la mercadería antes de ser cargada, que verifica la documentación impositiva y sanitaria, chequea aspectos técnicos y elabora un informe antes de que el camión salga a la ruta.

“El mercado es poco transparente, el productor está en clara desventaja: no tiene historial, no consigue crédito y su financiación es extremadamente costosa. Cada venta que pasa por Alagro queda registrada. Si lo logramos con la papa, el productor va a poder hacer algo que hoy le cuesta muchísimo: conseguir crédito para crecer”, explicó Calcaterra sobre el historial que registra la plataforma para productores y genera la oportunidad futura de financiarse para hacer crecer su negocio.

Calcaterra padre participó por más de 25 años en la industria de la papa congelada: estuvo 18 años al frente de la filial de la neerlandesa Farm Frites (Lamb Weston) y encabezó la llegada al país de la multinacional Simplot, negocio del que se retiró tras venderle su participación a sus socios estadounidenses. Ahora, luego de la venta del banco BiBank en 2025, sigue adelante con la producción a través de un proyecto agrícola orientado a la exportación, San Tonino, en Carmen de Patagones.

Alagro aprovecha la expertise tecnológica de sus socios: con más de 9 millones de usuarios, Alprestamo cuenta con más de 150 integraciones con bancos y fintech en seis países (la Argentina, Uruguay, México, Chile, Colombia y Perú) para evaluar antecedentes y validar identidades. Esta infraestructura de seguridad fue adaptada al campo.

“Alagro es nuestra primera apuesta en el agro y no será la última. El campo argentino es de los más competitivos del mundo puertas adentro, pero su comercialización sigue siendo analógica. La papa se sigue vendiendo como hace 50 años. Hay una oportunidad enorme”, resaltó Sanclemente, CEO y cofundador de Alprestamo.

Agustina Devincenzi

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