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infobae.com · hace 6 horas

Cavallo advirtió sobre un posible traspié electoral de Milei en 2027 si no cambia la política económica

Infobae

El exministro de Economía Domingo Cavallo lanzó una fuerte advertencia al gobierno de Javier Milei sobre los riesgos que enfrenta la Argentina de cara a las elecciones de 2027. Si bien respaldó los objetivos de apertura y transformación económica impulsados por el Presidente, cuestionó la decisión oficial de mantener sin modificaciones la política económica y exterior, y alertó que esa postura podría derivar en un traspié electoral y en un retroceso de las reformas.

En una columna publicada este fin de semana en su blog personal, Cavallo planteó que el Gobierno subestima los riesgos externos que podrían afectar a la economía argentina durante el próximo año. También advirtió sobre las consecuencias de mantener las restricciones cambiarias a las empresas y de no acelerar la acumulación de reservas del Banco Central.

“Si el gobierno sigue manejando la política exterior y la economía como hasta ahora, sin un milímetro de cambios como acaba de decir el ministro Caputo y como viene surgiendo de los discursos del presidente Milei, aquí y en el exterior, sin reconocer los problemas e ignorando incluso evidencias empíricas muy claras, no puede descartarse un traspié en las elecciones del año próximo que signifique un fuerte y costoso retroceso tanto en materia económica como social”, sostuvo.

La advertencia apareció en una columna titulada “Los riesgos para 2027 no son sólo domésticos. También hay riesgos externos. Por eso es tan importante la acumulación rápida de reservas netas”, en la que el exfuncionario analizó el escenario internacional y las herramientas que, a su criterio, debería adoptar el equipo económico.

Cavallo consideró que la discusión pública sobre la situación económica argentina se concentra principalmente en dos cuestiones: el crecimiento de las exportaciones, utilizado como argumento optimista, y los bajos niveles de consumo e inversión, que alimentan las perspectivas más pesimistas. Sin embargo, sostuvo que existe un tercer factor al que debería prestarse mayor atención: la evolución de la economía internacional hasta las próximas elecciones presidenciales.

“La discusión pública sobre la situación económica presta mucha atención al boom exportador (argumento optimista) y al bajo nivel de consumo e inversión (argumento pesimista). En mi opinión hay que prestarle más atención al probable curso de los acontecimientos externos de aquí a la elección del año que viene”, señaló.

Uno de los cuestionamientos centrales de Cavallo apuntó a la decisión del Gobierno de sostener su estrategia sin introducir modificaciones. Para el exministro, el avance hacia una economía abierta requiere una secuencia de reformas que contemple las condiciones económicas y políticas necesarias para garantizar su continuidad.

Javier Milei y Domingo Cavallo

En ese sentido, expresó su respaldo a los principios que orientan el programa económico de Milei, aunque marcó diferencias respecto de su implementación.

“El propósito del gobierno del presidente Milei de limpiar a la economía de distorsiones para lograr la libertad y el respeto a los derechos de propiedad en todos los ámbitos y poder integrarla al mundo en forma eficaz no puede ser menos que apoyada con entusiasmo”, afirmó.

Sin embargo, aclaró que la transformación de la economía requiere múltiples modificaciones que no necesariamente pueden ejecutarse de manera simultánea. Según explicó, algunas dependen de discusiones legislativas y de la construcción de acuerdos que permitan sostenerlas en el tiempo. “Una inadecuada secuencia de esos cambios y la falta de apoyos y consensos pueden llevar a mucha destrucción y muy poca construcción”, advirtió.

El exministro vinculó esa situación con el riesgo de un deterioro del respaldo social a las reformas. En particular, sostuvo que una implementación inadecuada podría provocar niveles de insatisfacción capaces de afectar la continuidad del programa económico. También alertó sobre la posibilidad de que ese escenario favorezca un regreso a políticas intervencionistas y a condiciones de inestabilidad macroeconómica.

Su planteo incluyó una crítica a las declaraciones del ministro de Economía, Luis Caputo, respecto de la continuidad de la política oficial sin modificaciones. Para Cavallo, existen decisiones que el Gobierno podría adoptar sin comprometer los avances conseguidos en materia de reducción de la inflación.

Entre las principales preocupaciones del exministro apareció la insuficiente acumulación de reservas internacionales y su relación con la vulnerabilidad de la economía frente a eventuales shocks externos.

Cavallo cuestionó los argumentos que justifican la continuidad del cepo cambiario a las empresas y la intervención del Banco Central en el tipo de cambio comercial como mecanismos de protección frente a la incertidumbre internacional. A su entender, esas herramientas producen el efecto contrario al buscado porque dificultan la acumulación de reservas y contribuyen a mantener elevados tanto el riesgo país como las tasas de interés en pesos.

“Es por esta razón que insisto sobre la importancia de que el Banco Central acumule muchas reservas a un ritmo diario preanunciado y a financiarse no con deuda interna sino con emisión monetaria”, explicó.

Su propuesta implica un cambio respecto de la estrategia que defiende el equipo económico, especialmente por la utilización de emisión monetaria para financiar las compras de divisas.

Cavallo reconoció que esa decisión podría generar riesgos inflacionarios, pero consideró que la posibilidad de enfrentar una crisis cambiaria resulta más peligrosa.

“En materia de lucha contra la inflación, el riesgo de una eventual crisis cambiaria futura antes de que se logre la estabilización completa de la economía es más peligroso que el riesgo de emisión por acumulación de reservas”, sostuvo.

También distinguió entre las compras de dólares del Banco Central para fortalecer sus reservas y las necesidades de divisas del Tesoro para afrontar sus compromisos externos.

Según su propuesta, el Tesoro debería adquirir los dólares que necesita mediante sus propios recursos fiscales, mientras que el Banco Central tendría que concentrarse en acumular reservas a través de operaciones financiadas con emisión.

En ese marco, advirtió que utilizar los dólares comprados con emisión por la autoridad monetaria para entregárselos al Tesoro sería un error, aunque consideró todavía más grave renunciar a la acumulación de reservas por temor a un aumento de la inflación.

Cavallo planteó que el Banco Central debería comprar al menos USD 15.000 millones durante los próximos doce meses mediante un programa de adquisiciones diarias anunciado previamente.

La propuesta estuvo acompañada por un reclamo de eliminación completa del cepo cambiario para las empresas y de organización de un mercado libre de divisas.

“Lo único que el gobierno debe hacer es eliminar por completo el cepo cambiario y permitir que se organice un mercado cambiario libre en el que el Banco Central sólo intervenga para comprar reservas y cuando disponga de suficiente poder de fuego, para estabilizar el mercado ante shocks externos que se consideren transitorios”, afirmó.

Cavallo planteó que el Banco Central debería comprar al menos USD 15.000 millones durante los próximos doce meses 
 REUTERS/Agustín Marcarian

El exministro también propuso extender a todas las empresas los beneficios cambiarios que actualmente contempla el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI).

Explicó que las compañías alcanzadas por ese régimen pueden disponer libremente de las divisas que generan mediante sus exportaciones y acceder a moneda extranjera para efectuar pagos al exterior. A su entender, ese tratamiento podría aplicarse a empresas de todos los sectores y tamaños sin generar un costo fiscal adicional.

Cavallo sostuvo que la eliminación de las restricciones cambiarias y la acumulación de reservas financiada con emisión permitirían reducir las tasas de interés en pesos y en dólares, disminuir el riesgo país y favorecer la expansión del crédito bancario.

También propuso eliminar los impuestos que generan diferencias entre las tasas activas y pasivas del sistema financiero, y mencionó la conveniencia de avanzar hacia un sistema bimonetario mediante normas específicas.

En relación con el temor oficial a que la emisión provoque una aceleración inflacionaria, argumentó que una explicación adecuada del programa permitiría limitar ese impacto y facilitar posteriormente una estabilización más profunda, acompañada por una recuperación de la actividad económica.

El análisis de Cavallo también incluyó una advertencia sobre dos grandes riesgos internacionales para 2027: una eventual crisis fiscal y financiera en Estados Unidos y Europa, y la posibilidad de una depreciación del real brasileño acompañada por una recesión en el principal socio comercial de la Argentina.

En el primer caso, planteó que el deterioro económico de las potencias occidentales podría derivar en un escenario de estanflación global.

Entre los factores de riesgo mencionó la invasión rusa a Ucrania, las decisiones comerciales de Donald Trump, los conflictos bélicos y el avance tecnológico de China. “No es de descartar que para 2027 [...] se precipite en el mundo occidental una crisis fiscal y financiera que provoque estanflación global”, advirtió.

El exministro cuestionó las interpretaciones optimistas según las cuales la disponibilidad de recursos naturales y la distancia geográfica respecto de las zonas de conflicto podrían proteger a la Argentina de las consecuencias de una crisis internacional. “Yo creo que este optimismo es peligroso”, expresó.

En cuanto a Brasil, señaló que su elevado endeudamiento público, la polarización política y la competencia china podrían generar un escenario de dificultades económicas que afecte directamente a la industria argentina.

También consideró posible que, ante una crisis en Estados Unidos y Europa, Brasil profundice su integración económica con los BRICS, bloque del que Argentina decidió no formar parte.

Cavallo recordó la importancia histórica de la cooperación bilateral, especialmente durante los procesos de estabilización de ambas economías en la década de 1990. Mencionó el desarrollo del Mercosur, la experiencia argentina que sirvió de referencia para el Plan Real brasileño y el papel que desempeñó la demanda de Brasil en la recuperación argentina frente a la crisis Tequila.

En ese contexto, advirtió sobre los riesgos de que las diferencias políticas entre ambos gobiernos afecten las relaciones comerciales. “Sería un crimen que, por diferencias ideológicas, la cooperación y el comercio entre Argentina y Brasil se transformen en antagonismo y trabas políticas y comerciales”, afirmó.

El exministro también señaló que una eventual recesión brasileña, combinada con una depreciación del real y una mayor presión exportadora de China, podría afectar considerablemente a la producción industrial argentina.

Según su análisis, estas amenazas externas podrían coincidir con una mayor tensión política interna durante la campaña electoral de 2027, en un escenario en el que el crecimiento de las exportaciones y las inversiones promovidas por el RIGI podrían resultar insuficientes para neutralizar sus consecuencias.

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