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Agro y salud, el perfil de las startups que hoy reciben inversiones

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El mercado iberoamericano de inversión de capital emprendedor no está financiando menos startups que antes, pero con cheques más abultados para cada una. Así lo demuestran los recientes informes de Endeavor/Glisco Partners y de Cuantico VP, que valoraron los desembolsos del año pasado por encima de los 4.000 millones de dólares.

Esta evidente concentración de la actividad también es geográfica, con Brasil captando prácticamente la mitad y México con aproximadamente la cuarta parte.

La Argentina sigue lejos de la punta del ranking subcontinental, por debajo incluso de Chile y Colombia, a pesar de la gran ronda de Ualá, a la que este año se sumaron las de Humand y Pomelo.

A pesar de este contexto de un menor volumen destinado a nuestro país -debido a restricciones macroeconómicas, según el reporte de Cuantico VP-, es interesante conocer cuáles son los perfiles de las startups argentinas que aún no se encuentran en estadios avanzados pero que reciben inversiones de capital.

Uno de los ejemplos más recientes es el de Agrology, que ofrece trazabilidad digital a la producción, comercialización y financiamiento de cereales y oleaginosas. Cerró un desembolso de 300.000 dólares por parte del fondo Xperiment en octubre, con el propósito de crecer desde una perspectiva comercial y tecnológica, además de ampliar el equipo de gestión.

Fundada en 2022 en la localidad bonaerense de Bragado, cuenta con nueve empleados y ya superó un millón de dólares de facturación. Su tecnología se integra con los sistemas de registro y gestión y con los de monitoreo agrícola que utilizan los productores agropecuarios.

“Tomamos los datos directamente para convertirlos en decisiones, sin trabajo adicional, mediante paneles de control del negocio, medición automática de huella de carbono y certificación para esquemas de sustentabilidad”, explicó Lionel Zaga, CEO de la empresa.

La propuesta de la compañía a sus clientes radica en que puedan tomar mejores decisiones, comercializar sus producciones de forma digital, acceder a financiación y gestionar la logística de manera integrada. Según Zaga, esos pasos suelen estar fragmentados en soluciones aisladas "que obligan a cada productor a cargar la misma información una y otra vez”.

El modelo de negocios de Agrology se basa en las cobranzas a los productores por hectárea medida, por suscripción de paneles de control -ofrecen rentabilidad real por campaña, campo y lote, alertas tempranas y potencial de venta de la cosecha- y por comisión sobre las operaciones comercializadas. Además, las exportadoras y proveedoras de insumos pagan por certificación y originación de los granos.

“Trabajamos con toda la cadena. En la industria, nuestros principales aliados comerciales son Bunge en sustentabilidad y originación digital; Syngenta en logística, y Adama en financiamiento. Del lado de la producción, empresas de referencia como ADBlick y Delfino Llobet usan nuestra plataforma, junto con productores medianos y grandes de la región pampeana y el NOA”, precisó el vocero.

Además del conocido potencial agroexportador de nuestro país, Zaga consideró que un factor nuevo favorece las aspiraciones de la compañía, ya que el próximo 30 de diciembre entra en vigencia el Reglamento de la Unión Europea sobre Deforestación. En concreto, compradores de los países integrantes sólo podrán adquirir soja que demuestre no provenir de tierras deforestadas después de 2020.

“Este mercado se lleva cerca de una quinta parte de las exportaciones, y la trazabilidad pasa de ser un diferencial a una condición para vender. Es exactamente la infraestructura que construimos”, se entusiasmó.

En contrapartida, el costo y el acceso al capital siguen perjudicando a las compañías de nuestro país, según advirtió. Además de acortar los horizontes de planificación de sus propios clientes, indicó que “la volatilidad macroeconómica y cambiaria se traduce en descuentos de valuación que en México, Brasil o España no existen”.

Como no hay mal que por bien no venga, para el emprendedor “la consecuencia es que las startups argentinas tienen que demostrar desde el primer día que pueden salir a la región, y aprenden a crecer con menos capital y a llegar antes a la rentabilidad”.

Otra startup que consiguió levantar una inversión de capital, en este caso en septiembre, fue Give Zero, una plataforma digital de acompañamiento a mujeres en perimenopausia y menopausia. La iniciativa fundada en julio de 2025 por Pía Mancini, Lucas Lain, Delfina Peydro y Deborah Laks Dubois consiguió una ronda presemilla de 600.000 dólares, liderada por Sancor Seguros Ventures, junto con un grupo de inversores ángeles.

Prevé destinar los fondos a la transición hacia una ronda semilla con ingresos recurrentes, un modelo de negocios probado y un canal de distribución en conjunto con las aseguradoras. “Usamos tecnología de reconocimiento de patrones para conectar los puntos que hoy ni la mujer ni su médica llegan a ver juntas. Así, puede entender qué le está pasando y recibir opciones concretas para manejar sus síntomas”, explicó Mancini.

Pía Mancini, cofundadora de Give Zero

Lo hace mediante la reunión de datos de analíticas, tecnología vestible, perfiles hormonales, ciclos y síntomas. En ese sentido, la emprendedora describió que la suscripción incluye una capa de conexión con diferentes proveedores de farmacia online y telemedicina: “Podemos operar en varios países con un costo bajo de suscripción”.

El modelo de negocios de la startup combina las modalidades D2C (directo al consumidor) y B2B (venta a empresas para sus empleadas). “Sancor Seguros es nuestro primer cliente corporativo y la app se distribuye a través de Apple Store, Google Play y en breve vía una plataforma de seguros digitales, en conjunto con unos partners en Brasil”, puntualizó.

Con relación al “costo argentino”, la emprendedora indicó que “frena un poco la capacidad de las startups locales que buscan operar en el país para financiarse”, debido a la “inestabilidad, los cambios y el elevado nivel de regulación, que, si bien está cambiando mucho, aún impacta”. Pero coincidió con el CEO de Agrology cuando aseguró que ese mismo contexto genera emprendedores que son buenos operadores.

El tercer ejemplo relevado que ratifica estas tendencias es el de Odycell, una startup de base tecnológica creada en octubre del año pasado por la bioingeniera Manuela Alanís y la científica especializada en inmuno-oncología y nanomedicina Romina Mitarotonda. Lleva recaudados, entre inversiones recientes del fondo CITES e inversores ángeles y premios, un total de 100.000 dólares.

Manuela Alanís y Romina Mitarotonda, cofundadoras de Odycell

La startup desarrolla una estrategia que busca aprovechar las propias defensas del cuerpo para transportar nanopartículas para que actúen tanto sobre las células tumorales como sobre el escudo que las protege. “Para entender qué buscamos hacer, hay que imaginar al tumor como algo más que un grupo de células tumorales. A su alrededor hay otras células, vasos sanguíneos y estructuras que pueden favorecer su crecimiento y dificultar la llegada de las defensas del organismo”, aclaró Mitarotonda.

La tecnología de Odycell se denomina Ithaca y busca aprovechar el recorrido natural de las partículas para llevar el tratamiento al lugar donde se necesita, con el objetivo de actuar sobre el tumor sin dañar otros órganos. “Además de estar diseñadas para ejercer una acción propia sobre el tumor, pueden transportar un medicamento en su interior que funcionaría como un refuerzo”, explicó.

La empresa todavía se encuentra en la etapa de investigación de su desarrollo y debe comprobar las ventajas de esa combinación: cómo llegar al tumor, cómo actuar sobre él y cómo reducir las barreras que dificultan la respuesta de las defensas. “El foco actual es el cáncer de pulmón de células no pequeñas avanzado. Busca desarrollar una alternativa para pacientes en quienes los tratamientos disponibles no logran controlar la enfermedad”, precisó la directora científica.

Para llevar adelante su propuesta, Odycell busca asociarse con farmacéuticas que cuentan con medicamentos o tratamientos contra el cáncer en desarrollo. “Estos acuerdos permiten financiar el avance de la investigación y generar ingresos antes de que exista un medicamento aprobado. En la actualidad, mantenemos conversaciones con posibles socios. El plan para los próximos 18 meses es reunir las pruebas científicas necesarias para avanzar hacia esas alianzas”, subrayó.

De acuerdo con ambas fundadoras, la disponibilidad limitada de capital local, la incertidumbre económica y la falta de suficientes inversores especializados explican las dificultades que enfrentan las empresas científicas argentinas. A ello se suma que el desarrollo de un tratamiento exige sostener la inversión durante años para pagar sueldos, comprar materiales, utilizar equipamiento especializado y comprobar que los resultados sean consistentes.

Por esta razón, Odycell busca nuevas inversiones tanto dentro como fuera del país. De hecho, fue una de las 40 empresas seleccionadas a escala mundial para presentar su proyecto ante referentes de la industria en la convención BIO International, quedó entre las diez empresas elegidas por Science Inc., un programa estadounidense que acompaña a emprendimientos científicos, y participó recientemente en una misión al País Vasco, con el propósito de conocer a inversores, empresas y centros de investigación que podrían acompañar su próxima etapa.

En el corto plazo, busca ampliar las pruebas de la tecnología contra el cáncer de pulmón. “Los nuevos fondos permitirán sostener al equipo, realizar los experimentos y proteger sus desarrollos. El objetivo es avanzar paso a paso y reunir las pruebas necesarias para evaluar si la propuesta puede convertirse en una nueva opción de tratamiento”, completó la emprendedora.

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