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perfil.com · hace 4 horas

El voto joven para 2027 y la provincia del futuro que no miran las campañas

Casi cuatro de cada diez personas en edad electoral tendrán 35 años o menos en 2027. El peso de esa generación y sus nuevas formas de informarse abren una discusión sobre cómo se prepara la política para disputar el voto que aún le es muy lejano. Mientras tanto, las proyecciones demográficas anticipan un territorio bonaerense con menos chicos y más adultos mayores, y nuevas demandas para el Estado.

El voto joven para 2027 y la provincia del futuro que no miran las campañas

Casi cuatro de cada diez personas en edad electoral tendrán 35 años o menos en 2027. Son 14,43 millones de personas en todo el país y 5,25 millones en la provincia de Buenos Aires. El dato surge de un informe de Eunomia que dimensiona el peso de ese segmento y reconstruye sus características educativas, laborales y sus formas de acceder a la información.

La próxima elección encontrará a la política frente a una generación que representa una parte significativa del electorado potencial. En la provincia de Buenos Aires, los menores de 35 años serán el 37,8% de la población de 16 años o más. A nivel nacional, la proporción llegará al 39,1%.

El informe pone en números la dimensión de un segmento que las campañas deberán disputar en 2027. No se trata de un electorado homogéneo, todo un desafío para la política ya que en los 40 municipios bonaerenses del AMBA la franja de 16 a 35 años representa el 40,2% de la población de 16 años o más. Ese peso oscila entre el 46,9% de Presidente Perón y el 29,5% de Vicente López, una brecha de 17,4 puntos.

La edad reúne trayectorias muy distintas. Entre los jóvenes de 18 a 25 años relevados por la Universidad Católica Argentina, el 39,6% no había completado el secundario. El dato no significa necesariamente que hayan abandonado sus estudios: el grupo incluye a quienes todavía pueden estar cursando. Al mismo tiempo, el 32,4% asistía o había completado estudios superiores.

La situación laboral también marca diferencias. Apenas el 14,2% de los jóvenes urbanos de 18 a 25 años accedía a un empleo pleno de derechos, según el informe de la UCA. El universo incluye a ocupados, desocupados e inactivos.

La franja que va de los 16 a los 24 años está más vinculada a la transición educativa y al ingreso al mercado laboral. Entre los 25 y los 35 aparecen otras necesidades: la autonomía económica, la consolidación laboral y nuevas responsabilidades. Bajo una misma categoría electoral conviven, entonces, experiencias y demandas distintas.

La forma de informarse agrega otra dimensión. El 97,8% de las personas de 18 a 29 años usa teléfono celular y el 96,5% utiliza internet, de acuerdo con los datos del INDEC. La pantalla del teléfono se convirtió en una de las principales puertas de entrada a la información y obliga a pensar cómo se construyen los mensajes políticos.

El informe de Reuters Institute para Argentina muestra que el 19% de los menores de 35 años encuestados utilizó Luzu TV para acceder a noticias durante la última semana. En la muestra total, el porcentaje pasó del 8% en 2025 al 13% en 2026. El dato aparece como una señal más de un ecosistema informativo en el que conviven actualidad, entretenimiento y nuevas formas de conversación.

Hay una provincia que aparece poco en las campañas electorales. Mientras la discusión política bonaerense y las elecciones suelen concentrarse en problemas propios como la inseguridad o nacionales como ingresos, empleo o inflación, las proyecciones oficiales muestran una transformación silenciosa que ya empezó y que, en los próximos años, puede modificar buena parte de las demandas que por ahora no están en la agenda política.

Algunos de los cambios que anticipa un informe elaborado por la Subsecretaría de Políticas Poblacionales del Ministerio de Gobierno bonaerense junto al Laboratorio de Investigación de Lazos Socio-Urbanos de la UNLP ya pueden verse en las escuelas, en la estructura etaria de la población y en la necesidad de repensar la infraestructura y los servicios de cuidado.

¿Quiénes serán esos bonaerenses? La transformación empieza por abajo de la pirámide. En 2001 había 3.678.933 personas de entre 0 y 14 años en la provincia. En 2022 eran 3.932.458. Para 2040, la proyección baja a 2.442.608. En casi cuatro décadas, la provincia podría pasar a tener alrededor de 1,2 millones menos de chicos menores de 15 años que en 2001.

El informe recupera estimaciones de la Dirección General de Cultura y Educación bonaerense que muestran que la matrícula de los jardines de infantes —salas de 3, 4 y 5 años— fue de unos 578 mil alumnos en 2024. La estimación indica que bajará a 474 mil en 2027 y que se ubicará luego alrededor de los 450 mil.

Pero mientras la base de la pirámide se achica, la parte superior crece. En 2001 había en la provincia alrededor de 16 mil personas de 90 años o más. En 2022 ya eran 101.088. Para 2040 se proyectan 165.916. La cantidad de bonaerenses de 90 años o más sería más de nueve veces la registrada en 2001.

La consecuencia es una provincia con menos chicos y más adultos mayores. El propio informe plantea que el aumento de la población mayor elevará la tasa de dependencia y obligará a pensar nuevos equilibrios entre educación, salud, seguridad social y empleo. El problema, entonces, no es necesariamente cuánto Estado habrá, sino qué Estado hará falta: qué servicios tendrá que sostener, dónde deberá poner más recursos y cómo deberá reorganizar sus prioridades.

El cambio también abre una discusión sobre el trabajo y la seguridad social. Si aumenta la proporción de personas mayores y cambia la relación entre población activa y dependiente, el empleo, la productividad y la sostenibilidad del sistema previsional pasan a formar parte de una misma conversación.

La provincia que se prepara en lo inmediato para disputar el voto joven es también una provincia que envejece. La transformación demográfica no define el comportamiento electoral de una generación, pero sí anticipa nuevas necesidades que el Estado deberá atender.

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