← Volver
perfil.com · hace 6 horas

Interna violeta: nuevos recelos en el Poder

Libertarios y kirchneristas votaron juntos en Diputados la ley de discapacidad. El Gobierno se adjudica el acuerdo, pero Milei calló, Caputo también, y en Economía todavía no saben cuánto costará.

Interna violeta: nuevos recelos en el Poder

A menos de doce meses para los comicios presidenciales, en los que estará en juego la reelección de Javier Milei, se percibe en el oficialismo una dosis creciente de intranquilidad en ese tránsito calendario. La política y la economía, cuándo no, alteran la seguridad de los objetivos libertarios y perturban el ánimo del funcionariado. Sobre todo, el de quienes toman las decisiones clave. Y se encienden los recelos.

Desde mitad de año, de manera larvada pero persistente, el ala política del Gobierno y el Ministerio de Economía se endilgan las principales responsabilidades de que a esta altura poco marche acorde al plan, en tren de utilizar el diccionario violeta.

Para Toto Caputo los deficientes acuerdos con el PRO y gobernadores minan la confianza

Los sucesivos índices oficiales de actividad y consumo, que preanuncian una reducción a casi la mitad del alza del PBI de este año, y la caída de la imagen presidencial –según los números que llegan a la Casa Rosada– multiplicaron los pases de factura. Ingresemos en modo traducción. Para Karina Milei y su equipo, las luces amarillas en el camino de la reelección de su hermano son encendidas por el freno de la economía. Para el ministro Luis “Toto” Caputo, los deficientes acuerdos políticos con el PRO y los gobernadores aliados son los que afectan la confianza en el programa económico y siembran dudas sobre el futuro, dos variables que se retroalimentan.

Estas miradas entrecruzadas quedaron expuestas en más de una reunión de la mesa política de los martes, que lidera la hermanísima presidencial y de la que forma parte el jefe del Palacio de Hacienda. Con razones válidas o no tanto, a veces estos encuentros se saltean, como el de esta semana.

Al revés de lo que le sucedía con el sobrino asesor, que volvió a despuntar su entusiasta vicio de hacerse el espía en la huida de Flávio Bolsonaro vía la Argentina, Karina sabe que no puede avanzar sobre el Caputo ministro. Su hermano lo tiene blindado, como brazo ejecutor de su política económica.

“Toto es intocable. Pero mientras surta efecto el cambio de modelo que estamos llevando a cabo, hay que ayudarlo a que los sectores más castigados tengan incentivos sin poner en riesgo el ancla fiscal”, explica un hombre de confianza de la secretaria general de la Presidencia.

Acaso ese espíritu de “colaboración” es el que impulsó, el jueves 29, un encuentro que trascendió menos de lo que merecía en la prensa capitalina, tan ensimismada en su porteñocentrismo.

Fue en Rosario, adonde Karina Milei se trasladó para encabezar una Ronda de Negocios RIGI, con el objeto de vincular a las empresas ganadoras del modelo –energéticas y mineras– con pymes de todo el país.

“Tienen que ganar todos”, expresó Karina con su sencillez oral habitual. A su derecha, asentía el gobernador local, el radical acuerdista Maximiliano Pullaro. A su izquierda, el ministro Caputo trataba de mostrarse cómodo. En la mesa central también se ubicaron los karinistas Diego Santilli, jefe de Gabinete, y Martín Menem, presidente de la Cámara de Diputados, además de otros gobernadores cercanos.

Allegados a la funcionaria sostienen que promover la participación de empresas argentinas como proveedoras de emprendimientos RIGI derramará a mayor velocidad el impacto de la transformación de la matriz productiva argentina. Y, en todo caso, asumen que fue un error obviar ese estímulo en el régimen de inversiones. Un error de Caputo, claro. Lo mismo que su reticencia a cumplir con los envíos de fondos a ciertas provincias.

Claro que, para no encolerizar (aún más) al Presidente, cualquier objeción oficialista al ministro de Economía debe cumplir el precepto de mantenerse en reserva. La única excepción a esa regla es Patricia Bullrich.

En su estrategia de acentuar su perfil diferenciador de la administración que dice defender, la senadora viene insistiendo con sus planteos para que el Gobierno tome un rol proactivo en medidas económicas que impacten más rápido en la sociedad. Una demanda similar a la del karinismo.

La paradoja es que esa coincidencia contrasta con el rechazo en aumento que cosecha Bullrich en la hermanísima presidencial. Sus dardos a posturas oficiales con las que disiente no se limitan a lo económico, ni mucho menos.

Solo esta semana, por ejemplo, tomó distancia de la renovada embestida de Milei contra periodistas y de la falta de reconocimiento del Gobierno a los resultados electorales del balotaje brasileño, que consagraron la reelección de Lula. El último martes de octubre se ausentó de la reunión de Gabinete. Misterio, diría el Caputo asesor.

Bullrich hasta se ha reunido con Milei en Olivos, a solas, para tratar estas diferencias, que justifica por la necesidad de contener a su propio electorado dentro del espacio oficialista. Como un reconocimiento de su debilidad actual, el Presidente lo acepta a regañadientes. Su hermana es menos comprensiva.

La tirria se maximiza si, encima, la senadora y excandidata presidencial en 2023 se resiste a bajarse públicamente de la carrera de 2027. Es cierto, tampoco se sube, pero juega a hacerlo. Que lo digan, si no, algunos empresarios, ejecutivos y periodistas que la estimulan a representar un mileísmo sin Milei. El crescendo de las discrepancias y aspiraciones bullrichistas impactó también en las negociaciones con los gobernadores por apoyo en el Congreso, de las que se apartó –o fue apartada, según quién lo cuente– para que las condujeran Santilli y Menem, dos karinistas.

Justamente uno de ellos fue el que salió a dejar en claro, como si hiciera falta, el escenario electoral violeta. El presidente de la Cámara de Diputados expresó que “el único candidato de LLA es Javier Milei. Su liderazgo es único, irrepetible. No hay dos candidatos a la presidencia en LLA”.

Vía Menem, el mensaje de la hermandad presidencial está lejos de limitarse a Bullrich. Quien quiera oír, que oiga.

Horóscopo de hoy 1 de noviembre de 2026: signo por signo, qué dicen los astros