← Volver
perfil.com · hace 6 horas

Caputo posterga el alivio al consumo para marzo acorralado por inflación, riesgo país y recesión

El equipo económico busca convencer a Javier Milei de ceder en su obsesión por la inflación cero para oxigenar el mercado interno. La Casa Rosada recalcula los tiempos macroeconómicos con la mirada puesta en las elecciones de octubre y en medio de las alertas del establishment.

Caputo posterga el alivio al consumo para marzo acorralado por inflación, riesgo país y recesión

El plan original para aliviar el bolsillo de la clase media y los sectores populares entró en el freezer de la Casa Rosada. Condicionado por una inflación que no perfora su piso, un riesgo país que frena el regreso al crédito internacional a tasas bajas y una actividad que no repunta, el Gobierno decidió postergar las medidas para recomponer el consumo hasta marzo. La estrategia que rediseñaron en el Ministerio de Economía busca ganar tiempo a la espera de que mejores datos macroeconómicos permitan inyectar pesos en la calle sin comprometer el equilibrio fiscal sobre el que se apoya el discurso oficial.

“El Banco Central bajará encajes en marzo del año próximo. La gente necesita plata en el bolsillo porque la angustia social puede crecer y la crisis en el consumo va a ser insostenible”, sostuvo en estricto off the record uno de los referentes del establishment que mantiene asiduo trato con el presidente Javier Milei. Ante la pregunta de PERFIL sobre la posibilidad de que llegue con tiempo para cambiar el humor social y lograr la reelección, el mismo empresario sostuvo que “en el Ministerio de Economía creen que un alivio que empiece en marzo le da margen a la política electoral para ganar en octubre”.

El BCRA desestimó la volatilidad electoral y planteó que los ahorristas ya están "altamente dolarizados"

Sin embargo, aclaró que la eliminación de las elecciones primarias es clave para “evitar que la gente llegue a las urnas sin plata en los bolsillos, porque si bien se puede relajar la política monetaria y dejar correr un poco la inflación, para que el círculo se complete va a llevar bastante tiempo”. Lo que no está garantizado es que, después del verano, Milei acepte los retoques en el plan libertario que pensaba relajar en noviembre, pero que rectificó antes de que Luis Caputo los pusiera en práctica.

La demora en las medidas deja a la vista la discusión interna en el Gobierno entre las urgencias electorales y la ortodoxia presidencial. El equipo económico intenta convencer a Milei de que es imposible llegar a la "inflación cero" en el corto plazo y de que hace falta dar respuestas a la caída de la actividad sin que eso se lea como un retroceso. De hecho, el propio Informe de Política Monetaria (IPOM) del Banco Central advirtió que hacia fin de año "la estacionalidad desfavorable del precio de la carne vacuna y la aceleración de ciertos ítems regulados podrían generar presiones transitoriamente alcistas sobre la inflación", impulsadas además por el aumento de las naftas y "el incremento de la tarifa promedio nacional de gas por red en octubre y noviembre, como resultado de la reducción de subsidios por Zona Fría".

Las dudas técnicas para soltar pesos antes de tiempo también parten de las advertencias del propio Banco Central. En su último reporte, el organismo que conduce Santiago Bausili sostuvo que hoy los encajes bancarios no están en niveles altos y advirtió que “una reducción de los encajes sí reduciría la cobertura de los depósitos, exponiendo a los ahorristas a operar en un sistema bancario con menor disponibilidad de liquidez prudencial”.

Sin el ingreso de dólares financieros que hoy traba el riesgo país, en el Palacio de Hacienda saben que no tienen margen para empujar la demanda sin recalentar el dólar. Por eso decidieron guardar bajo llave las líneas de crédito y los alivios impositivos, que recién saldrán a la cancha en otoño. Según analistas y economistas, el indicador que mide el JP Morgan encontró un piso de 750 puntos, pero no un techo, lo que permite sostener que la Argentina entró en una tensión financiera, pero que todavía no se trasladó al ámbito cambiario.

Mientras Economía define los tiempos del plan, el freno de la actividad enterró la promesa oficial de una recuperación rápida en "V" y golpeó los balances tanto de las pymes como de las grandes cadenas comerciales ante la caída de las ventas. Adentro de la Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAC), como de la Unión Industrial Argentina (UIA), conviven realidades distintas. Por un lado, los gigantes del consumo masivo redujeron fuertemente su rentabilidad y solo se salvan con los precios de las marcas propias para evitar la fuga masiva de los clientes a los almacenes o comercios chinos de cercanía.

Por el otro, existe una fuerte selectividad geográfica y sectorial movilizada por nichos de alta rentabilidad o incentivos fiscales. Por caso, las apuestas apuntan a abastecer zonas clave de la economía real, como lo refleja la nueva sucursal integral del Grupo Dietrich en Bahía Blanca, pensada para captar el negocio logístico y de servicios petroleros en el área de influencia de Vaca Muerta. Otros se apoyan en desgravaciones y regímenes de promoción locales, como la reciente instalación de un hipermercado de La Anónima en Chaco gracias a esquemas de rebajas impositivas.

Martín Rappallini: “Necesitamos un régimen impositivo para el sector que sufrió el mayor impacto”

En el Ministerio de Economía apuestan a que el cambio de tendencia empiece a verse sobre el cierre del año: la expectativa oficial es que "para el cuarto trimestre se prevé una recuperación del PIB luego de la caída del tercer trimestre", empujada por el campo, la minería y el sector energético. Sin embargo, el mismo informe del BCRA marcó límites sobre ese escenario al advertir que "existen riesgos en el corto plazo: que se agraven los conflictos geopolíticos, que las condiciones financieras internacionales se endurezcan o que la demanda externa crezca menos".

Los empresarios, que en público respaldan la desregulación, en privado muestran preocupación por la falta de un puente que permita atravesar la recesión sin que se corte la cadena de pagos. Ese malestar coincide con el desgaste de la clase media tras el ajuste de las tarifas, y en Balcarce 50 asumen que el año que viene ya no alcanzará con responsabilizar a la herencia recibida para hacer campaña. Al mismo tiempo, mientras los técnicos hacen cuentas para definir cuándo aflojar el apretón monetario, en los directorios de las empresas y en las embajadas crece el ruido por las formas políticas del Presidente.

El jueves pasado, gran parte de la diplomacia mundial que reside en Buenos Aires coincidió en el festejo local por el 103.° aniversario de la proclamación de la República de Turquía. Allí, sin presencia de funcionarios del Gobierno argentino, el diálogo que se esparció entre los jardines de la Embajada y la gastronomía turca fue sobre “el estado emocional de Milei”. Un exembajador local fue contundente: “No sabemos qué va a hacer, porque nadie lo puede parar. Cada día se parece más a (Donald) Trump y eso no es nada bueno para la Argentina, ni para el mundo, en el caso del estadounidense”.

El FMI aprobó el acuerdo técnico, pero giraría los USD 900 millones tras el cumplimiento de "pasos acordados"

Otro integrante del círculo rojo insistió en el reproche por el nivel de “agresión contra la prensa y contra los empresarios”, y aclaró que “esa estrategia ya no sirve como campaña electoral, porque está generando un clima hostil en medio de una crisis de consumo, además de terror en las inversiones”. “La gente está angustiada porque la plata no alcanza. Si en vez de escuchar las propuestas para que mejore su situación ven que el Presidente se pelea con todo el mundo, la esperanza deja de ser un valor positivo y toda discusión solo remite a la realidad”, razonó. Esta charla circula en los mensajes de WhatsApp de hombres y mujeres de negocios.

El otro razonamiento que ensaya un establishment preocupado es: “Si Milei reelige, existe una gran probabilidad de que se convierta en alguien que se crea más importante que la causa final, que es el ordenamiento de la economía. Pero si se va y llega el peronismo, esta actitud le abre la puerta al retorno del péndulo, lo que sería muy perjudicial para el sector privado, porque detectará que la Argentina nunca más será un país confiable”.

La discusión de fondo en el poder económico ya no pasa solo por el apoyo al rumbo macroeconómico, sino por el costo político de demorar las respuestas para la economía real mientras se multiplican los choques institucionales. Con el alivio postergado para marzo y un Presidente que se resiste a tocar su esquema fiscal, la suerte electoral del Gobierno dependerá de que la reactivación llegue a tiempo a los bolsillos antes de las elecciones de octubre.

Horóscopo de hoy 1 de noviembre de 2026: signo por signo, qué dicen los astros