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infobae.com · hace 6 horas · Sofia Rojas

El costo de una derrota ajena, un operativo que dejó dudas y la interna a tres bandas que bloquea al Gobierno

Infobae

“Cuando la CIA actúa, nadie se entera”, planteó a Infobae una fuente de Casa Rosada para cuestionar el operativo en redes sociales que destacaba el rol del asesor presidencial, Santiago Caputo, en el despliegue montado para la salida del derrotado Flávio Bolsonaro a Estados Unidos. A casi una semana del triunfo de Luiz Inácio “Lula” da Silva, el presidente Javier Milei sigue sin reconocer la victoria y optó por asumir como propio el costo político de la derrota del referente del Partido Liberal (PL).

Los pasos que tomó el Gobierno a lo largo de la semana sorprendieron a más de uno y generaron varios contrapuntos internos. El episodio más significativo se registró a mitad de semana, cuando, luego del anticipo de este medio y una serie de versiones que movía la propia Casa Rosada, el mayor de los hijos de Jair Bolsonaro huyó con su familia por Puerto Iguazú en un vuelo privado tras la coordinación de Milei y de Donald Trump.

“Al Presidente le chupa un huevo mejorar la relación con Lula. La mirada geopolítica es que en Brasil ganó China y nosotros somos Estados Unidos”, argumentaron desde el entorno del mandatario para justificar sus decisiones. Además, garantizaron que no afectará el vínculo comercial con Brasil que ubican “en niveles históricos”.

Las últimas señales distan de reflejar una buena relación bilateral y en Brasil parecen haberlo percibido. Al cierre de la semana, la Cancillería brasileña convocó a la encargada de negocios de la Argentina en Brasilia, María Emilia Cortés, tras la salida del país de Bolsonaro. Durante el encuentro, la diplomática aseguró que el dirigente brasileño no tenía pedido de captura, algo que repiten en el Gobierno. Al mismo tiempo, los cancilleres de ambos países, Pablo Quirno y Mauro Vieira, coincidieron en la reunión de ministros de Relaciones Exteriores del G20 en Atlanta.

Pablo Quirno, Marco Rubio y Mauro Vieira

Sin embargo, la colaboración en la travesía de los Bolsonaro no fue el único episodio que expuso la postura de la Casa Rosada. El lunes siguiente a la remontada histórica de Lula da Silva, Milei evitó referenciar directamente el tema en la reunión de Gabinete que presidió y pese a que se evaluó emitir un comunicado el mismo domingo, el pronunciamiento no llegó ni llegará. El argumento que repiten es que Itamaraty no se expidió en diciembre de 2023, una afirmación que alcanza con contrastar con el mensaje que el propio Lula da Silva todavía conserva en su cuenta de X.

“Es una posición política en la que el Presidente intenta mantener la ideología. Está tratando de sostener banderas para polarizar, pero a varios no nos gusta”, intentó argumentar una fuente de gobierno, con incomodidad. “Ya no tiene mucho sentido seguir con la misma idea”, planteó otro dirigente libertario que transita a diario Casa Rosada.

En la administración libertaria son varios los que creen que Milei asumió buena parte del costo político de la derrota de Bolsonaro, con impacto directo en la imagen del Poder Ejecutivo. El panorama internacional, uno de los terrenos menos adversos para el libertario, se volvió más incierto. Tras la victoria de Benjamín Netanyahu en Israel, en Balcarce 50 siguen de cerca el desempeño del Partido Republicano en las elecciones generales de Estados Unidos del próximo martes.

En sintonía con los antecedentes electorales desfavorables para los oficialismos, una fuente del entorno del libertario da por descontada una derrota republicana en la Cámara de Representantes y no descarta que también pierdan el Senado.

El traspié de Bolsonaro y una potencial derrota de Trump abren un escenario complejo para los aliados regionales de Milei. Si bien los libertarios creen que el impacto de los comicios estadounidenses se hará sentir temporalmente en los mercados, como ocurrió el pasado lunes, se refugian en el argumento de que para las elecciones de 2027 todavía falta mucho tiempo.

El presidente Javier Milei junto a su par de Estados Unidos, Donald Trump (Evan Vucci, archivo)

Una vez más, la primera en alzar la voz públicamente respecto al accionar de la administración libertaria fue la senadora Patricia Bullrich. De manera sutil, la legisladora identificó que Milei fue el único presidente de una región -con fuerte predominio conservador- que evitó pronunciarse y a través de X pidió respetar “la voluntad de la gente en las urnas”. Su ladero, el diputado Damián Arabia profundizó esa postura al señalar que el resultado debe aceptarse, incluso cuando “no es el deseado”.

No obstante, Bullrich no está sola. Son varios los que creen que la inacción de Milei -quien se niega, casi en soledad, a reconocer públicamente los resultados- lo ubica en un escenario de debilidad, aunque el resto prefiere la reserva para expresarlo. “Simplemente no lo entiendo. Es inexplicable”, confesó un alfil violeta ante este medio.

Lo llamativo es que ni el comunicado del Partido Liberal, ni las correcciones del propio Bolsonaro, que se autopercibió presidente por menos de 15 minutos, obligaron al mandatario a revisar su posición. Tampoco que el bolsonarista Tarcísio de Freitas, gobernador de San Pablo, admitiera el triunfo de Lula en sintonía con la postura del resto de los partidos conservadores que llamaron a votar al líder de derecha en la segunda vuelta.

“Si no lo admite pone en duda su propia elección”, lo justificaron desde Balcarce 50, donde se niegan a dar el brazo a torcer.

La senadora Patricia Bullrich junto a los hermanos Milei (Delfina Corbera Pi / Zuma Press / Europa Press)

A mitad de semana, mientras el Gobierno discutía si aceptar asiliar o no a Bolsonaro en el país, un reducido sector de la administración libertaria habilitaba recursos y craneaba el operativo que le permitió a la familia carioca llegar a Estados Unidos.

En Balcarce 50 algunos creen que la jugada expuso a buena parte de la plana de poder, que desconocía los pasos y atribuía las versiones a distintas operaciones de la oposición argentina y brasileña. La única coordinación existente fue entre la administración republicana y la libertaria, pero pocos lo sabían.

Varios aseguran que Milei no tiene el teléfono de Flávio, y sostienen que la comunicación directa con la familia la ejerce a través del exdiputado Eduardo Bolsonaro, ya asilado en territorio norteamericano, con quien tiende a chatear seguido.

Mientras se cocinaban los pasos del operativo, en medio de un intenso hermetismo, un importante funcionario repetía durante la tarde del martes que Bolsonaro estaba en territorio estadounidense y que había pasado por Paraguay. Esa versión quedó completamente desestimada algunas horas más tarde, cuando, de madrugada, la cuenta oficial de X de Migraciones confirmó la colaboración y el paso “legal” de la familia por Misiones.

El asesor presidencial, Santiago Caputo (RS Fotos)

Varios integrantes del Ejecutivo, entre ellos ministros clave, se enteraron casi sobre la marcha y algunos otros, por los medios de comunicación. “Me enteré al día siguiente por el diario”, confesó un integrante del Gabinete ante este medio.

Aunque se pensó en una comunicación adicional, se evitó extender el tema que generó ruidos internos y una danza de versiones e intento de justificación. La posibilidad de haber quedado afuera del diseño inicial pareció afectar a más de uno. A otros, les molestó la sobreexposición del tema.

“Hay que tener reglas claras. Nos comimos la peli de Peaky Blinders”, se quejaron por los pasillos de Casa Rosada a raíz de la serie de tuits de la militancia digital para destacar el éxito de un operativo atribuido al asesor presidencial. “Parecíamos Brigada Cola”, ironizó otro referente libertario.

Desde el entorno del consultor le bajaron el precio a su rol en el accionar y esgrimieron que las expresiones en las redes surgieron de manera espontánea. “Lo único que se hizo fue autorizar el ingreso y el egreso. Llegó a la frontera e ingresó como cualquier hijo de vecino”, explicaron ante este medio.

El escenario internacional ocupó una semana clave para el Poder Ejecutivo, que sabe que los tiempos legislativos apremian y que, a medida que pasa el calendario, pierde fuerza la reforma electoral, el Presupuesto 2027 y las normativas previstas para el tramo final del año.

La posibilidad de aplazar una semana más la reunión de mesa política del martes, producto del nuevo viaje de los Milei a España, amenaza con prolongar los debates internos que todavía persisten. La visita del papa León XIV, prevista para la semana próxima, también complica el calendatario de un Poder Ejecutivo que necesita ordenarse de cara al próximo año.

Martín Menem publicó una selfie de la mesa política reunida en Casa Rosada

A medida que se achican los plazos, los cruces entre los actores parecen multiplicarse en torno a los distintos temas. Mientras la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, acumula malestar ante cada contrapunto que plantea Bullrich, la senadora, por su parte, se cruzó varias veces con Santiago Caputo -de los que sostienen que no hay que aplicar grandes cambios a los proyectos- por la Ley de Defensa de la Soberanía Nacional.

Con Milei concentrado en respaldar a sus aliados regionales, desde el karinismo no ocultaban la molestia con Bullrich y no solo evaluaban alternativas para la fórmula de Milei de cara a 2027, sino que uno de sus exponentes, como lo es Martín Menem salió a desmentir la existencia de “dos candidatos a la presidencia de La Libertad Avanza”.

La subtrama abierta se suma a la discusión por los criterios y tiempos a la hora de sentarse a negociar con los gobernadores aliados. Con la menor de los Milei como mediadora, los Caputo y Bullrich insisten en apurar las definiciones, mientras los Menem creen que el oficialismo está en condiciones de establecer sus propios términos en las negociaciones. “Karina está para cerrar, pero cree que tampoco hay que regalarse”, sentenciaron desde su entorno.

Con la reforma electoral como primera parada y los radicales reticentes a acompañar la eliminación de las PASO, pese a los últimos acercamientos, en la mesa política conviven diagnósticos contrapuestos.

Mientras algunos esperan novedades en los próximos días, otros advierten que las diferencias con Alfredo Cornejo (Mendoza), vinculadas a las ambiciones locales de Luis Petri, dificultan el acuerdo y contemplan un nuevo plan electoral para 2027 con las primarias vigentes. Como si lo discutido cada martes quedara sujeto a la interpretación de cada uno de los integrantes de la mesa.

La situación en Brasil y las repercusiones internas de una semana marcada por el giro de la inacción a la colaboración con los Bolsonaro volvieron a exponer las diferencias internas. El Gobierno deberá reordenar su estrategia para avanzar con las reformas antes de que el calendario reduzca el margen de negociación. Borges escribió que “el tiempo es un río que me arrebata, pero yo soy el río”. La Casa Rosada parece estar más cerca de dejarse llevar por la corriente que de marcar el rumbo.

Durante la visita a la Argentina, León XIV expondrá su mirada sobre la pobreza, el desarrollo y la educación, que cuestiona los planes de ajuste