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ambito.com · hace 11 horas

Efecto Lula y suba de tasas globales: los ADRs se desplomaron hasta 25% en octubre y el riesgo país saltó 30%

ámbito.com

El mercado argentino profundizó su corrección ante el deterioro de las condiciones financieras internacionales y el impacto de la elección brasileña. La mayor aversión al riesgo golpeó con fuerza a las acciones y elevó la prima exigida por los inversores a la deuda soberana.

La reelección de Lula y las tasas globales elevadas profundizaron la caída de los activos argentinos en octubre, pese a la acumulación de divisas del BCRA y la fortaleza de Vaca Muerta.

La reelección de Lula y las tasas globales elevadas profundizaron la caída de los activos argentinos en octubre, pese a la acumulación de divisas del BCRA y la fortaleza de Vaca Muerta.

Octubre terminó con una fuerte corrección de los activos argentinos, después de que el efecto favorable que había generado el resultado electoral en Brasil se revirtiera y las condiciones financieras internacionales volvieran a presionar sobre los mercados emergentes.

Ante este contexto, los ADRs argentinos llegaron a desplomarse hasta 25% durante el mes, mientras el MSCI Merval cayó 6% en pesos y 7,8% en dólares. En la deuda, el deterioro fue todavía más marcado y el riesgo país saltó 180 puntos, 30%, hasta los 787 puntos básicos, su mayor suba mensual en más de un año, desde la antesala de las elecciones legislativas de 2025.

El FMI advirtió sobre los desafíos que enfrenta la economía argentina, con el crecimiento y el riesgo país entre sus principales preocupaciones, pero recomendó al Gobierno sostener el rumbo del programa económico.

El movimiento combinó dos shocks externos que terminaron trasladándose con fuerza a los activos locales. Por un lado, la reelección de Lula en Brasil provocó una fuerte corrección de las acciones y los bonos brasileños y revirtió parte del impulso regional que había favorecido inicialmente a Argentina.

Por otro, las tasas internacionales se mantuvieron elevadas en un contexto de mayor incertidumbre sobre la inflación y la política monetaria estadounidense, mientras la escalada del conflicto en Medio Oriente llevó al petróleo a niveles altos y agregó presión sobre las condiciones financieras globales.

A esto se sumaron las dudas sobre las valuaciones de las acciones tecnológicas y el retorno de las inversiones en inteligencia artificial, que profundizaron la aversión al riesgo.

El impacto externo encontró además un mercado argentino que ya llegaba con sus propios factores de vulnerabilidad. La actividad económica volvió a mostrar señales de debilidad, mientras los inversores comenzaron a concentrarse cada vez más en la capacidad del Gobierno para sostener el programa financiero y acumular reservas durante 2027.

Por ello, el deterioro de los activos no respondió solamente al escenario internacional, sino también a una mayor exigencia sobre los fundamentos locales y las perspectivas hacia el próximo año.

Lula celebró su reelección en Brasil, un resultado que generó una fuerte reacción negativa en los mercados y revirtió parte del impulso inicial sobre los activos argentinos.

Lula celebró su reelección en Brasil, un resultado que generó una fuerte reacción negativa en los mercados y revirtió parte del impulso inicial sobre los activos argentinos.

La corrección de los activos convivió, sin embargo, con una mejora importante del frente externo, que durante octubre volvió a mostrar una capacidad creciente para generar divisas.

El BCRA acumuló cerca de u$s16.000 millones en lo que va del año, apoyado en una oferta de dólares que se sostiene por las exportaciones, la energía y el agro. Sin embargo, las compras no fueron lineales.

Sobre el cierre del mes, el Central se retiró del mercado durante las primeras tres ruedas de la semana y volvió a comprar u$s47 millones el jueves, en un contexto de mayor presión cambiaria asociada al vencimiento de instrumentos dollar linked, el rolleo de futuros y el shock regional generado por Brasil.

Desde Cohen, explican que esta dinámica responde al funcionamiento de un corredor cambiario implícito, con un deslizamiento cercano al 0,9% mensual. Esto significa que el BCRA acelera sus compras cuando el tipo de cambio se aproxima al piso y reduce su intervención cuando las operaciones de fin de mes generan presión alcista.

Este esquema permite mantener una depreciación inferior a la inflación y a las tasas en pesos, contribuyendo a sostener el carry y contener la presión sobre los precios.

Santiago Bausili, presidente del BCRA, mantuvo un esquema de intervención que permitió acumular cerca de u$s16.000 millones en compras durante el año, aunque el Central redujo su participación sobre el cierre de octubre.

Santiago Bausili, presidente del BCRA, mantuvo un esquema de intervención que permitió acumular cerca de u$s16.000 millones en compras durante el año, aunque el Central redujo su participación sobre el cierre de octubre.

La fortaleza externa, sin embargo, todavía no encuentra una contrapartida en la actividad doméstica. El EMAE avanzó apenas 0,1% mensual en agosto, después de haber caído 2,8% en julio, y las primeras estimaciones para septiembre apuntan a una nueva expansión muy moderada.

Con esos datos, la actividad habría acumulado una contracción de entre 2,6% y 2,7% en el tercer trimestre, configurando una recesión técnica. Además, solo tres de los componentes del EMAE se encuentran por encima del nivel de diciembre de 2025, una señal de que la debilidad no se concentra en unos pocos sectores.

Esta divergencia resulta especialmente relevante para los mercados, porque los sectores que generan divisas muestran un desempeño mucho más sólido que aquellos vinculados a la demanda doméstica.

Ante este panorama, el BCRA espera una recuperación significativa de la actividad en el cuarto trimestre, aunque reconoce riesgos asociados a un mayor endurecimiento de las condiciones financieras internacionales, la geopolítica y una menor demanda externa.

Al mismo tiempo, el Tesoro consiguió sostener el financiamiento local. En octubre cerró con un rollover de 116%, después de colocar $11,5 billones frente a vencimientos por $10,8 billones en la última licitación del mes, además de extender los plazos de la deuda.

La combinación de una mayor oferta de dólares y capacidad de financiamiento doméstico ofrece así un respaldo para la estabilidad financiera, pero no elimina las dudas que el mercado mantiene sobre la actividad, la acumulación de reservas y el programa financiero de 2027.

La capacidad del Tesoro para sostener el financiamiento local funcionó como respaldo para los instrumentos en pesos, pero no alcanzó para revertir la presión sobre la deuda soberana en dólares.

Tras el resultado electoral de Brasil, los bonos argentinos llegaron a caer hasta 3,3% y luego recuperaron parte del terreno, aunque terminaron la semana con bajas promedio de 1,5% en los Bonares y 1,1% en los Globales.

El riesgo país, en tanto, tocó los 768 puntos, su mayor nivel desde el lunes posterior a las elecciones de 2025, y cerró el mes en 787 puntos.

La presión sobre la deuda soberana también convivió con una fuerte distorsión en el mercado cambiario. El canje CCL/MEP llegó a 7,3% el lunes y luego promedió 5,5%, todavía en niveles elevados por la escasez de dólares cable.

Esta brecha distorsiona el rendimiento efectivo de los bonos según el tipo de cambio utilizado para valuarlos. El AO27, por ejemplo, ofrece una TIR de 2,9% si se calcula al dólar MEP, pero de 8,7% al CCL. En el GD35, la diferencia también es significativa, con rendimientos de 11,6% y 12,7%, respectivamente.

De esta forma, con el riesgo país en torno a 750 puntos, el atractivo de los soberanos comenzó a quedar más cuestionado frente a otras alternativas de renta fija en dólares.

El riesgo país alcanzó 768 puntos durante la semana y cerró octubre en 787, su mayor nivel desde las elecciones de 2025, en un contexto de presión sobre la deuda soberana argentina.

El riesgo país alcanzó 768 puntos durante la semana y cerró octubre en 787, su mayor nivel desde las elecciones de 2025, en un contexto de presión sobre la deuda soberana argentina.

Para Martín Mejía, analista de Cohen, las tasas forward en dólares elevadas para 2027-2028 y la mayor volatilidad de los bonos soberanos hacen que las obligaciones negociables de emisores de alta calidad ofrezcan una relación más atractiva entre rendimiento y riesgo.

Entre sus alternativas aparecen YM43O de YPF, OLC6O de Oleoductos del Valle y MGCOO de Pampa Energía, con TIR en dólares de 6,2%, 6,1% y 7,07%, respectivamente.

La deuda en pesos mostró, en cambio, una mayor estabilidad, en línea con la capacidad del Tesoro para renovar sus vencimientos sin convalidar premios frente al mercado secundario. En la última licitación, obtuvo un rollover de 106% y retiró cerca de $0,8 billones del sistema, mientras los duales CER/TAMAR avanzaron 0,4% en la semana.

A su vez, la BONCAP a abril ofrece 2,1% TEM, por encima del 1,8% de inflación mensual esperada, lo que mantiene el atractivo relativo del carry en pesos frente a una deuda soberana en dólares que continúa incorporando una elevada prima de riesgo.

La presión sobre los activos argentinos también alcanzó con fuerza a la renta variable, que profundizó en octubre la tendencia bajista que arrastra desde mediados de año. El MSCI Merval cayó 6% en pesos y 7,8% en dólares, mientras los ADRs llegaron a registrar pérdidas de hasta 25%, afectados por el deterioro regional tras el resultado electoral de Brasil, las tasas globales elevadas y las dudas sobre la actividad local.

La última semana profundizó la corrección, con una baja de 9,5% en pesos y 10% en dólares del índice. La caída fue más pronunciada entre las acciones vinculadas a la economía doméstica, como Edenor, que perdió 22% en octubre, Central Puerto 10,3% y Galicia 10,5%, mientras que otras mostraron mayor resistencia. IRSA avanzó 7,9% y Loma Negra 1,9%, en una muestra de la creciente dispersión entre sectores.

En este contexto, el inicio de la temporada de balances del tercer trimestre permitió encontrar algunos respaldos dentro del mercado, especialmente entre las compañías energéticas. Vista Energy registró ingresos 75% mayores que un año atrás y superó los 169.000 barriles diarios, mientras espera alcanzar 175.000 en el cuarto trimestre. YPF, por su parte, aumentó 41% sus ventas y 84% su EBITDA interanual, al tiempo que redujo sus costos de extracción a u$s7,8 por barril, mínimo histórico.

Vaca Muerta sostuvo el atractivo de las energéticas en un mes de fuertes correcciones, mientras los balances de Vista Energy e YPF reflejaron el crecimiento de la producción y la generación de caja del sector.

Vaca Muerta sostuvo el atractivo de las energéticas en un mes de fuertes correcciones, mientras los balances de Vista Energy e YPF reflejaron el crecimiento de la producción y la generación de caja del sector.

La contracara fue Transportadora de Gas del Sur, cuyos ingresos y EBITDA cayeron 6,5% y 6,2%, respectivamente. Así, los primeros balances reforzaron la diferenciación sectorial que dejó octubre, con Oil & Gas mostrando mejores fundamentos por el crecimiento de Vaca Muerta y la generación de caja, mientras los segmentos más expuestos a la actividad doméstica y al riesgo financiero permanecieron bajo mayor presión.

El shock brasileño fue el principal canal externo de presión sobre los activos argentinos durante la semana, después de que la reelección de Lula provocara una fuerte corrección en los mercados del país vecino. El Ibovespa cayó 25,5% en dólares, el real se depreció más de 8% y los bonos brasileños también retrocedieron.

Para Argentina, el impacto fue doble, porque un real más débil deteriora la competitividad cambiaria bilateral y, al mismo tiempo, revierte el impulso regional que había favorecido a las acciones locales tras la primera vuelta.

La transmisión hacia el mercado argentino fue inmediata. En la primera rueda posterior al balotaje, los Globales cayeron 2,5% en promedio y el Merval en CCL perdió 4,4%. La magnitud del movimiento mostró además que el deterioro regional se sumó a un mercado local que ya venía acumulando una corrección y en el que las dudas sobre el escenario electoral de 2027 habían comenzado a ganar peso.

Ese shock encontró, además, un escenario financiero internacional que seguía siendo poco favorable para los activos de riesgo. La Fed mantuvo su tasa en 3,75%-4%, mientras el Treasury a 10 años operó cerca de 4,92% y el mercado continuó asignando una probabilidad elevada a una nueva suba en diciembre.

A esto se sumó el petróleo, que superó los u$s117 por la persistencia de las tensiones en Medio Oriente, aumentando el riesgo de mayores presiones inflacionarias y de condiciones financieras restrictivas durante más tiempo.

La combinación de tasas elevadas y petróleo alto también condicionó a Wall Street, donde la discusión pasó de cuánto puede crecer la inteligencia artificial a cuánto cuesta financiar ese crecimiento.

Los resultados de los grandes grupos tecnológicos confirmaron una fuerte expansión de los negocios de cloud, pero el mercado comenzó a castigar el aumento del gasto de capital cuando no está acompañado por suficiente generación de caja.

Esa mayor selectividad terminó reforzando la aversión al riesgo global y agregó presión sobre los activos argentinos, que llegaron al cierre de octubre expuestos simultáneamente al deterioro regional y a un escenario financiero internacional más exigente.

Cómo operan los principales activos argentinos este martes. 

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