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perfil.com · hace 1 hora

El mundo diplomático hace oídos sordos sobre la fuga de Bolsonaro, el rol de Estados Unidos y la ayuda de Milei

Ningún dirigente de peso de La Libertad Avanza asistió al festejo por el Día de la República de Turquía. La diplomacia habló en voz baja de la salida de Flávio Bolsonaro, el papel de Estados Unidos y los cambios a la Ley Malvinas.

El mundo diplomático hace oídos sordos sobre la fuga de Bolsonaro, el rol de Estados Unidos y la ayuda de Milei

La recepción por el 103° aniversario de la República de Turquía encontró a la diplomacia acreditada en Buenos Aires en una semana de preguntas incómodas para el gobierno de Javier Milei. En público, casi nadie quiso hablar de la salida de Flávio Bolsonaro de Brasil, el episodio que tensó la estabilidad política regional tras la victoria de Lula da Silva. En privado, fue tema de conversación, especialmente la versión de una eventual colaboración del gobierno argentino, el rol de Santiago Caputo en la operación y la "llamativa" dependencia hacia Estados Unidos.

Entre canapés y saludos protocolares, la convocatoria, que supo reunir a figuras como Guillermo Francos o Martín Menem en sus ediciones anteriores, no incluyó altos cuadros de La Libertad Avanza, en medio de la interna del oficialismo. Con el canciller Pablo Quirno de viaje, la representación quedó en manos de Juan Manuel Navarro, subsecretario de Política Exterior.

Quien volvió a llevarse todas las miradas fue el embajador de Estados Unidos, Peter Lamelas, una de las figuras más convocantes de la jornada, luego de reunir a más de 5.000 personas en un evento de rodeo en el predio porteño de La Rural. Mientras el diplomático estadounidense multiplicaba sus apariciones públicas y participaba de encuentros multitudinarios, no hizo declaraciones sobre el episodio que puso bajo la lupa el vínculo entre Milei, Trump y Lula.

Embajada de Turquía

La convocatoria reunió también a representantes de distintas regiones: estuvieron presentes los embajadores de Marruecos, Japón, Arabia Saudita, Azerbaiyán y Líbano, además de diplomáticos de distintos países europeos y de Estados Unidos.

Pero la ausencia pesó porque la política exterior acumuló frentes abiertos: la controversia por Bolsonaro, la visita de los enviados de Trump Christopher Landau y Juan Pablo Segura, las negociaciones por la Ley Malvinas y el resultado electoral en Brasil. A eso se sumó el contraste entre el silencio de Milei ante el triunfo de Lula y su saludo a Benjamin Netanyahu tras los comicios en Israel, donde si bien el Likud se acerca a ser el partido mas votado, a priori no le alcanzaría par formar gobierno.

“La orden vino de Estados Unidos”, resumió en off uno de los presentes ante la consulta de PERFIL, con experiencia en la SIDE, que leyó el episodio como "una muestra de la influencia de Washington" sobre la gestión libertaria.

Según esa versión, la fuga de Bolsonaro no habría sido una iniciativa aislada, sino una operación de la Casa Blanca que buscó una pata argentina para facilitar el desplazamiento. En tanto, no se trató de una maniobra ilegal -ya que Interpol no había emitido órdenes de detención.

Sin embargo, el episodio dejó abiertas además preguntas sobre la coordinación entre organismos que participaron del escape de Bolsonaro vía Ecuador con rumbo a Estados Unidos, otro tema que enfrentó a la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, y el líder de las Fuerzas del Cielo.

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Entre diplomáticos y referentes del círculo rojo, otro de los temas recurrentes fue la "remontada épica" de Lula da Silva en las elecciones de Milei, quien no solo no felicitó a su rival ideológico sino que abrazó virtualmente a Netanyahu en X. "Lula los descolocó”, comentó otro de los asistentes.

El contexto internacional también ofrecía motivos para el intercambio de miradas sobre geopolítica y la transición del orden actual. La guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán, la persistencia de los ataques en Gaza pese al alto el fuego y la incertidumbre sobre una nueva ronda de negociaciones entre Rusia, Ucrania y Washington atravesaban una agenda en la que Turquía busca sostener su papel como interlocutor regional. La tensión en Medio Oriente, además, involucraba directamente a varios de los países representados en la recepción, desde Arabia Saudita y Líbano hasta los socios europeos de Ankara.

En su discurso, el embajador Ömür Budak hizo referencia a ese escenario de conflictos y reivindicó la necesidad de construir un orden internacional basado en la paz y la justicia. Bajo el lema "El siglo de Turquía", un estado péndulo de creciente protagonismo en la nueva ruta de la seda, también destacó la independencia y la determinación del pueblo turco, y recuperó una frase atribuida a José de San Martín: "Seamos libres. Que lo demás no importa nada".

Embajada de Turquía

Otro de los temas comentados fue la visita del subsecretario de Estado, Christopher Landau y el subsecretario adjunto para el Hemisferio Occidental, Juan Pablo Segura, que dejó otro foco de preocupación: el alcance de los cambios que el Gobierno analiza para la Ley Malvinas.

El número 2 de Marco Rubio reconoció en una conferencia a la que asistió PERFIL que Washington "sigue de cerca" el proyecto por sus efectos sobre empresas de su país. También aclaró que Estados Unidos no pretende "interferir en el proceso legislativo". El nombre propio de la discusión es Sea Lion, el proyecto petrolero en el área de Malvinas que involucra al consorcio británico israelí Rockhopper y Navitas Petroleum.

Según supo este medio, las objeciones empresarias, canalizadas también a través de AmCham, ya fueron incorporadas a las modificaciones en discusión en el Congreso. Entre los cuestionamientos figuraban la infraestructura crítica y el alcance de las sanciones contra empresas que participen de alguna forma de la cadena en torno a la explotación ilegal de lo hidrocarburos en Malvinas, en la previa a la decisión del Tribunal del Mar al respecto, prevista para el 10 y 11 de noviembre.

En los pasillos, Bolsonaro y Malvinas aparecieron unidos por la misma pregunta: cuánto margen conserva el Gobierno para defender lo propio cuando Washington reclama. Una fuente lo resumió con una crítica directa al alineamiento: “Se están pasando de la raya, es obsceno”.

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