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perfil.com · hace 10 horas

Bausili volvió a hablar del oro del Banco Central y aclaró que no está en Inglaterra

El presidente del Banco Central aseguró que las tenencias se mantienen en 1.984.960,60 onzas troy y que una parte está depositada en el BIS, en Basilea, Suiza.

Bausili volvió a hablar del oro del Banco Central y aclaró que no está en Inglaterra

El presidente del Banco Central (BCRA), Santiago Bausili, volvió a referirse a la polémica por el destino de las reservas de oro y defendió las operaciones financieras realizadas para proteger su valor. Durante la conferencia de presentación del Informe de Política Monetaria (IPOM) del tercer trimestre, aseguró que la cantidad de oro del organismo no cambió desde 2011 y confirmó que en 2024 se modificó la composición de las tenencias, donde una parte del oro físico que estaba en la bóveda de la entidad fue trasladada a un depósito del Banco de Pagos Internacionales (BIS).

Las operaciones del Banco Central con el oro abrieron nuevos cuestionamientos sobre el manejo de las reservas

Sin embargo, el funcionario negó que el Banco Central tenga oro depositado en Inglaterra. “No tenemos nada en Inglaterra”, afirmó, y sostuvo que una parte de las tenencias está en el BIS, en Basilea, Suiza. También rechazó que el organismo tenga una cuenta de oro o de custodia directamente en el Banco de Inglaterra.

“En la reserva del Banco Central hay 1.984.960,60 onzas troy de oro. Ese número no cambió desde 2011”, sostuvo Bausili. El funcionario señaló que las tenencias correspondientes al cierre de 2023, 2024 y 2025 fueron auditadas por los equipos internos, los auditores externos y la Auditoría General de la Nación (AGN).

CONFERENCIA DE PRENSA |Santiago Bausili, presidente del BCRA

La exposición buscó responder a las críticas por los movimientos del oro físico y por las coberturas financieras implementadas durante los últimos dos años. Mientras la AGN informó un resultado negativo de US$ 1.023 millones en las operaciones con derivados durante 2025, el BCRA sostiene que la estrategia debe evaluarse en conjunto con la valorización del metal y asegura que permitió capturar una parte sustancial de su extraordinaria suba.

Bausili explicó que el Banco Central mantuvo sus tenencias de oro en dos ubicaciones, en la bóveda de la entidad, en Buenos Aires, y depósitos vinculados al BIS. Según detalló, durante 2024 se realizó un rebalanceo de las reservas mediante el traslado de una parte del oro físico que estaba en la bóveda local. “Cambió durante el 2024, no la cantidad, la composición”, explicó el titular del BCRA.

La aclaración sobre Inglaterra fue uno de los puntos centrales de la conferencia. Bausili negó que las tenencias estén en el Banco de Inglaterra y sostuvo que el oro está repartido entre la bóveda de la autoridad monetaria y el BIS, con sede en Basilea, Suiza. No precisó qué proporción del total se encuentra en cada ubicación ni divulgó los detalles específicos del esquema de custodia.

El funcionario justificó la reserva de esa información por razones operativas. Según argumentó, la divulgación de las posiciones financieras del Banco Central podría permitir que otras contrapartes anticipen sus movimientos y negocien en condiciones desfavorables para la entidad.

“Si las contrapartes financieras del Banco Central conocen las posiciones financieras que tenemos, pueden apostar en contra y pueden tener un impacto en el mercado que resulte una pérdida patrimonial para el Banco Central”, sostuvo.

Bausili también rechazó las acusaciones sobre una supuesta obstrucción a las tareas de auditoría de la AGN. Afirmó que la entidad estableció condiciones de confidencialidad para acceder a la documentación, que hubo intercambios sobre esos términos y que finalmente los auditores pudieron consultar la información necesaria.

El IPOM, por su parte, señala que el BCRA mantiene 61,7 toneladas de oro, adquiridas entre 2004 y 2011. También indica que la entidad utilizó instrumentos de cobertura sobre ese activo en 13 de los últimos 20 años, por lo que defiende la continuidad de una práctica que, según su interpretación, forma parte de la administración habitual de las reservas.

Para justificar el cambio en la composición de las reservas, Bausili se remontó a la situación que encontró la actual gestión al asumir en diciembre de 2023. En ese momento, las reservas internacionales brutas del Banco Central ascendían a US$ 20.920 millones, mientras que las reservas netas eran negativas en US$ 11.200 millones. La disponibilidad de divisas, según su descripción, era extremadamente limitada.

Santiago Bausili, presidente del BCRA

Uno de los principales compromisos eran los depósitos bancarios en dólares de los ahorristas, cuyos encajes representaban obligaciones por US$ 9.390 millones. Además, el IPOM señala que el 93% de las reservas en divisas estaba comprometido en operaciones de pases y swaps con vencimiento dentro de los siguientes 12 meses. Las divisas restantes alcanzaban para cubrir menos del 10% de los principales pasivos en moneda extranjera del organismo.

En ese contexto, el oro era uno de los activos con posibilidades de aportar liquidez. Sin embargo, una parte mayoritaria de las tenencias se encontraba físicamente en la bóveda del Banco Central, lo que limitaba las alternativas para movilizar ese patrimonio.

Al cierre de 2023, las tenencias de oro estaban valuadas en unos US$ 4.100 millones, equivalentes al 18% de las reservas internacionales totales. Cuando el BCRA reanudó sus operaciones de cobertura en octubre de 2024, el valor había ascendido a US$ 5.200 millones, equivalente al 19,3% de las reservas.

Frente a ese escenario, la administración de reservas evaluó trasladar una parte del oro físico a un depósito que permitiera mejorar su disponibilidad y liquidez.

Sin embargo, Bausili aclaró que esa posibilidad nunca llegó a utilizarse para garantizar préstamos. “El oro nunca se usó como garantía o colateral de ningún tipo de financiamiento”, aseguró.

Según relató, los pagos que debía afrontar el país finalmente se cubrieron mediante un crédito de corto plazo de la Corporación Andina de Fomento (CAF) y la recomposición de las reservas que comenzó después del lanzamiento del programa de estabilización económica.

El otro eje de la exposición fue la estrategia de cobertura que el Banco Central implementó para administrar el riesgo asociado a las variaciones del precio internacional del metal. Bausili cuestionó el tratamiento que recibió el tema en el informe de la AGN sobre los estados contables de 2025 y consideró que se hizo una lectura parcial de las operaciones.

El argumento central del funcionario es que las coberturas deben evaluarse junto con el comportamiento del oro que integra las reservas y no solamente a partir del resultado de los contratos financieros.

El BCRA retomó estas operaciones en octubre de 2024, después de recuperar parte de su disponibilidad de liquidez. La decisión también respondió al encarecimiento del metal, ya que durante los 12 meses previos, su precio había acumulado una suba cercana al 40%.

El instrumento utilizado fue el denominado zero-cost collar, una combinación de opciones financieras que establece un piso para protegerse de una eventual caída del precio del oro y, a cambio, fija un techo a partir del cual el Banco Central resigna parte de las ganancias adicionales.

La estrategia combina la compra de opciones de venta (puts) con la venta de opciones de compra (calls). Las primas que recibe el organismo por las opciones de compra compensan el costo inicial de las opciones de venta, por lo que la operación no requiere un desembolso neto inicial por primas.

Eso no significa que la cobertura carezca de costos económicos posteriore. Si el precio del oro supera los niveles establecidos en los contratos, el BCRA debe resignar parte de la ganancia que habría obtenido sin esa protección.

Según Bausili, las operaciones permitieron capturar el 100% de la apreciación del oro durante 2024 y cerca del 70% de la suba registrada en 2025, por un equivalente de unos US$ 3.500 millones. El funcionario cuestionó que el análisis se concentre exclusivamente en las pérdidas de los derivados sin considerar la valorización del activo físico.

El oro registró una suba del 66% durante 2025, un movimiento que el informe del BCRA calificó como extraordinario. Según los cálculos incluidos en el documento, esa variación tenía una probabilidad estadística de apenas 0,01% dentro de los escenarios utilizados por la entidad.

La suba provocó el ejercicio de las opciones de compra que el Banco Central había vendido, lo que limitó parte de la ganancia potencial. A cambio, las primas cobradas por esas opciones habían permitido financiar la protección frente a una eventual caída del precio.

“Decir que el Banco Central perdió por haber cubierto el oro es mirar solamente una parte de la operación”, sostuvo Bausili. Para el funcionario, la evaluación debe contemplar tanto la evolución de las tenencias físicas como el efecto de los contratos financieros utilizados para limitar los riesgos.

CONFERENCIA DE PRENSA |Santiago Bausili, presidente del BCRA

La controversia tiene como punto central la diferencia entre el resultado de los contratos financieros y el desempeño de la posición total del Banco Central en oro.

La AGN informó un resultado negativo de US$ 1.023 millones en las operaciones con derivados durante 2025. El organismo de control puso el foco en esas pérdidas y cuestionó la estrategia a partir de la evolución que efectivamente tuvo el precio internacional del metal.

El BCRA, en cambio, sostiene que ese cálculo no contempla el resultado de la cobertura en su conjunto. En un comunicado publicado el 8 de octubre, la autoridad monetaria informó que su posición total en oro tuvo un resultado neto positivo de US $2.505 millones durante 2025, producto del efecto combinado de la cotización del metal y los contratos financieros.

Las cifras corresponden a conceptos distintos. Una mide el resultado de los derivados y la otra, el desempeño neto de la posición total en oro. La discusión reside en qué criterio debe utilizarse para evaluar si las coberturas fueron adecuadas.

El Central también argumentó que las decisiones deben juzgarse en función de la información disponible al momento de contratar las opciones y no solamente a partir de un resultado que se conoció después. Según su informe, los precios de ejercicio de los contratos se ubicaban en niveles que implicaban una probabilidad de activación de apenas 3,6%.

El organismo defendió, además, que la utilización de derivados forma parte de su política histórica de gestión de reservas y que las coberturas vigentes desde diciembre de 2023 dieron continuidad a las previstas en su Manual de Inversiones.

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