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perfil.com · hace 14 horas

Arriazu advirtió que la compra de reservas puede frenar la economía y desatar una corrida cambiaria en 2027

El economista muy respetado por el presidente Javier Milei reclamó un cambio urgente en la política monetaria y cuestionó que el Banco Central acumule dólares a costa del crédito privado. Estimó que la economía podría crecer al 5,5% anual, pero lo hace por debajo del 2%.

Ricardo Arriazu advirtió que la compra de reservas puede frenar la economía y desatar una corrida cambiaria en 2027

El economista Ricardo Arriazu, uno de los más respetados por el presidente Javier Milei, volvió a cuestionar la estrategia monetaria del Gobierno y advirtió que, si continúa la compra de reservas del Banco Central (BCRA) a costa de restringir el crédito interno, puede profundizar el estancamiento económico y derivar en una nueva corrida cambiaria en 2027.

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"Estoy a favor de que compren reservas, pero no de comprar a costa de destruir crédito interno, porque, si no, genero recesión, desconfianza y una corrida el año que viene. ¿Para qué acumulo dólares si yo genero el problema?", planteó durante una exposición ante empresarios e inversores organizada por Lantia Capital en Puerto Madero.

Arriazu, quien es uno de los economistas más escuchados por el presidente Milei, apuntó contra el mecanismo mediante el cual el Gobierno acumula divisas mientras retira pesos del circuito económico. Según su diagnóstico, esa combinación limita el financiamiento a empresas y familias, frena la actividad y puede terminar debilitando la confianza que la administración libertaria busca consolidar.

Arriazu puso el foco en la diferencia entre el crecimiento que, a su entender, podría alcanzar la Argentina y el desempeño que efectivamente registra. "Si tuve cosecha, tuve hidrocarburos, tuve minería, tuve términos de intercambio y tuve menor compra de divisa, yo debería haber estado creciendo al 5,5%, y estoy creciendo a menos de 2%. Y la causa son las compras del Banco Central", sostuvo.

Para el analista, el país atraviesa una oportunidad de expansión vinculada con el desarrollo del agro, la energía, la minería y otros sectores exportadores. Sin embargo, consideró que las restricciones financieras internas impiden aprovechar plenamente ese escenario y que, sin una recuperación rápida, el Gobierno corre el riesgo de perder credibilidad y comprometer las perspectivas de crecimiento.

Arriazu estimó que el incremento de los depósitos en pesos del sector público no se explica únicamente por el superávit fiscal y afirmó que ese mecanismo retiró $18 billones del mercado.

El planteo de Arriazu no apunta a abandonar la acumulación de reservas, sino a modificar la forma en que se lleva adelante. Según explicó, una parte de los dólares comprados por el BCRA fue destinada al Tesoro para afrontar vencimientos de deuda en moneda extranjera, mientras que el Gobierno retiró pesos del mercado a través de sus licitaciones de deuda.

El economista sostuvo que el Tesoro colocó más deuda de la que vencía y dejó la diferencia depositada en el Banco Central. De esa manera, señaló, se absorbió liquidez del sistema financiero y se redujeron los recursos disponibles para el crédito privado.

Arriazu estimó que el incremento de los depósitos en pesos del sector público no se explica únicamente por el superávit fiscal y afirmó que ese mecanismo retiró $18 billones del mercado. Según su interpretación, el endurecimiento de las condiciones monetarias afectó el financiamiento y contribuyó a explicar por qué la actividad perdió impulso durante 2026.

"Con este nivel de crédito, la economía no puede crecer", advirtió. En ese sentido, reclamó que el Gobierno devuelva liquidez al mercado para que los bancos puedan ampliar los préstamos o reducir las tasas de interés.

"¿Por qué les complican la tarea a los bancos? Devolveles la plata, ya prestarán o bajarán los depósitos o la tasa, pero eso es esencial", planteó.

La propuesta concreta del economista consiste en que el Tesoro deje de absorber pesos mediante colocaciones de deuda superiores a los vencimientos y que el BCRA compre reservas en la medida en que aumente la demanda de dinero, sin esterilizar esos pesos.

"En su afán de comprar dólares, compraron más dólares de lo que el mercado estaba dispuesto a absorber", sumó el economista. Y agregó: "¿Cómo diablos compró? Destruyendo crédito interno", ya que parte de esos dólares el Central se los vendió al Tesoro para pagar deuda en moneda extranjera.

"Yo estoy absolutamente a favor de que compre reservas, pero que no compre reservas a costa de destruir crédito interno", resumió.

Arriazu también rechazó la posibilidad de recurrir a una devaluación para recuperar competitividad. "Argentina siempre quiso tomar el camino rápido. Devaluemos y resolvamos el problema. Eso dura tres, cuatro meses, y después volvemos exactamente a lo mismo", afirmó.

En cambio, planteó que la salida requiere corregir los costos estructurales de la economía. Entre los factores que mencionó figuran los costos laborales, el financiamiento, la carga tributaria y la infraestructura. También consideró que una reducción del riesgo país permitiría mejorar las condiciones para invertir y producir.

"La gente vota por esperanza, y si se disgusta, vota de otra manera, como acaba de votar en Brasil". El Gobierno, agregó, está a tiempo.

La preocupación de Arriazu excede el desempeño inmediato de la actividad económica. El economista vinculó la falta de crecimiento con el deterioro de la confianza y el riesgo de que se produzca una nueva tensión cambiaria en la antesala de las elecciones presidenciales de 2027.

Su advertencia es que la acumulación de dólares no garantiza por sí sola la estabilidad, ya que si la política utilizada para reforzar las reservas termina profundizando la recesión y la desconfianza, el Gobierno podría enfrentar una mayor demanda de cobertura y una salida de capitales.

En ese escenario, Arriazu sostuvo que la capacidad de pago de la deuda no es el único factor que observan los inversores. También pesa la incertidumbre sobre la voluntad de cumplir los compromisos después de las próximas elecciones y sobre la continuidad de las políticas económicas.

"El Gobierno en realidad puede pagar toda la deuda y la gente, sin embargo, cree que no la va a pagar. Porque lo que importa no es si puedo pagar la deuda. Lo que importa es si quiero pagarla", señaló. De esa forma, diferenció la disponibilidad de recursos para afrontar los vencimientos de la confianza del mercado en que las obligaciones serán efectivamente honradas.

El economista consideró que la Argentina conserva una oportunidad importante por el potencial exportador de sus principales sectores productivos, pero advirtió que las tensiones financieras pueden frustrar ese escenario. Por eso, insistió en que el Gobierno todavía está a tiempo de modificar la estrategia monetaria para impulsar la actividad y evitar que el problema del crédito termine convirtiéndose en un riesgo cambiario.

"Pero miren la tendencia". La gente vota por esperanza, "y si se disgusta, vota de otra manera, como acaba de votar en Brasil". El Gobierno, agregó, está a tiempo.

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