Girard cuestionó la política económica de Milei por la inflación y la caída salarial
El director ejecutivo de Agencia de Recaudación de la provincia de Buenos Aires (ARBA), Cristian Girard, cuestionó la marcha del programa económico del presidente Javier Milei y afirmó que la inflación acumulada y la evolución de los salarios exponen, a su juicio, el principal incumplimiento de la gestión nacional. El funcionario bonaerense formuló esas declaraciones durante una entrevista con El Destape TV, en la que también planteó reparos sobre la inversión y la actividad vinculada al mercado interno.
Girard centró su análisis en los objetivos que Milei había planteado al iniciar su mandato. Según sostuvo, la baja de la inflación frente a los registros de los primeros meses de gestión no alcanzó para estabilizar las variables nominales ni para recomponer el poder de compra de los ingresos.
“El gran fracaso es que la inflación no desapareció”, afirmó el titular de ARBA. En ese sentido, señaló que el Presidente había mencionado distintos plazos para llevar el aumento de precios a cero y que esos compromisos no se cumplieron. También estimó que, desde el cambio de Gobierno, los precios acumularon una suba superior al 300 %, mientras los salarios quedaron por detrás de esa evolución.
El funcionario evitó presentar la desaceleración inflacionaria como un dato suficiente para evaluar el resultado del plan económico. Su planteo fue que una menor velocidad de aumento de los precios no garantiza por sí sola una recuperación de los hogares si los salarios, jubilaciones y otros ingresos regulados no acompañan esa dinámica.
“El gran fracaso es no haber estabilizado la nominalidad de la economía y no haber podido recomponer los salarios”, sostuvo Girard durante la entrevista. La afirmación forma parte de una lectura crítica sobre el efecto de las medidas oficiales en el consumo, una de las variables que el economista ubica en el centro de la discusión.
De acuerdo con su interpretación, Milei había asociado el control de la inflación con un incremento del salario medido en dólares y con una expansión del consumo. Girard afirmó que esas expectativas no se materializaron. “Se apeló a esa nostalgia de un consumismo de primer mundo, pero la verdad es que no lo vemos”, dijo al referirse a esa promesa.
El director de ARBA cuestionó además el modo en que el Gobierno nacional interviene sobre algunas variables. Mencionó la evolución del tipo de cambio y las negociaciones salariales como dos puntos en los que, según su mirada, hubo límites estatales pese a la identificación libertaria de la administración. “Es un gobierno que se dice libertario, pero pisó el dólar y pisó las paritarias”, expresó.
En su exposición, Girard también apuntó a la inversión. La ubicó en torno al 18 % del Producto Interno Bruto (PIB) y sostuvo que los indicadores recientes registraron una caída. Para el funcionario, la falta de previsibilidad condiciona las decisiones empresariales que requieren plazos largos y desembolsos sostenidos.
“Nadie hunde guita en una economía donde no sabe lo que va a pasar”, afirmó. Su evaluación contrasta con el diagnóstico del Gobierno nacional, que suele señalar que el ordenamiento fiscal, la desregulación y los cambios normativos buscan crear condiciones para la llegada de capitales privados.
Girard vinculó esa discusión con el desempeño de los sectores orientados al mercado interno. Al comparar los niveles de actividad actuales con los de 2023, mencionó retrocesos cercanos al 10 % en la industria, al 15 % en la construcción, al 6 % en el comercio y al 80 % en la obra pública. Esas cifras fueron presentadas por el funcionario como parte de un diagnóstico sobre la pérdida de dinamismo productivo.
Según planteó, la expansión de actividades exportadoras, como las vinculadas a productos primarios y a los hidrocarburos, no compensa la retracción de ramas con mayor incidencia sobre el empleo y el consumo. “En esa película no hay ningún factor que te indique cómo puede crecer la economía”, señaló.
Frente a ese escenario, el titular de ARBA propuso una estrategia basada en la recuperación de los ingresos. Su planteo incluye habilitar las negociaciones paritarias, recomponer las jubilaciones y actualizar otros ingresos que dependen de regulaciones estatales. El objetivo, de acuerdo con su exposición, sería impulsar el consumo y utilizar la capacidad productiva que hoy permanece sin uso.
Girard afirmó que la industria tiene una proporción relevante de maquinaria detenida y estimó que en varias ramas productivas la capacidad ociosa se ubica entre el 60 % y el 70 %. A partir de esa situación, sostuvo que existiría margen para aumentar la producción sin requerir, en una primera etapa, grandes inversiones adicionales.
El funcionario describió un circuito en el que mejores salarios empujarían las ventas, elevarían la producción y ampliarían la recaudación. Esos recursos, agregó, podrían destinarse a reactivar la obra pública, con impacto sobre actividades como la siderurgia, el aluminio y el cemento.
“En cuanto haya actividad vas a tener recursos tributarios; con recursos tributarios reactivás la obra pública”, concluyó Girard. Sus declaraciones se produjeron en una entrevista televisiva centrada en los resultados económicos de la administración nacional y en las alternativas que, a su entender, permitirían recuperar el crecimiento.