Lula y Milei, de mal en peor
La confirmación oficial de que Flávio Bolsonaro se escaparon de Brasil hacia EE.UU. vía Argentina, abre una dimensión desconocida en el deterioro de la relación política e institucional entre ambos países. El rol de Santiago Caputo.
Con el paso de los días, el deterioro de la relación política e institucional entre los gobiernos de la Argentina y Brasil va ingresando a una dimensión desconocida, a partir de las diferencias irreconciliables entre sus presidentes, Javier Milei y Lula da Silva.Ya no se trata sólo de los insultos y descalificaciones que le dedica el mandatario argentino a su colega, que lidera al principal socio comercial del país. De la activa participación mileísta en la campaña a favor de Flávio Bolsonaro. Del estupor y el silencio oficial ante el histórico triunfo de Lula en el balotaje, para asegurar su reelección y cuarto mandato tras ser derrotado en primera vuelta.
Como si esta escalada fuera insuficiente, la administración Milei dio un paso más allá, al confirmar en las últimas horas que el derrotado Bolsonaro se fugó de Brasil, donde la justicia ordenó retirarle el pasaporte y prohibirle su salida del país, vía la localidad fronteriza argentina de Puerto Iguazú. En esa ciudad de Misiones lo estaba esperando a él y a su familia un vuelo privado que, con escala en Guayaquil, lo depositaría en EE.UU., donde en teoría pediría asilo político.
Después de múltiples rumores e informaciones inexactas de conocidos medios de Brasil, EE.UU. y Argentina, la confirmación oficial sobre la salida de Bolsonaro a través de territorio argentino la brindó la Dirección Nacional de Migraciones, a través de un comunicado por sus redes sociales.
Según ese anuncio, la familia Bolsonaro ingresó a las 22.50 del martes 27 desde el puente Tancredo Neves, que une Foz de Iguazú con Puerto Iguazú. Y a las 23.30, cuarenta minutos después, abordó un vuelo de la compañía Baires Fly S.A. con destino a la ciudad ecuatoriana de Guayaquil.
La nota oficial aclara que estas tramitaciones se dieron sin ningún incidente, que los ingresantes presentaron documentación en regla (serían pasaportes italianos) y que no tenían ningún impedimento legal o policial para entrar y salir del país.Lo que evita consignar la información de Migraciones, acaso porque no le corresponde, es la velocidad del operativo de escape de Bolsonaro, que enfrenta diferentes causas judiciales graves en Brasil, las que curiosamente se reactivaron con fiereza tras su derrota electoral. ¿Habría ocurrido si era electo presidente?
Tampoco se le puede achacar a Migraciones la omisión de que la familia Bolsonaro, que se trasladó por territorio argentino en una combi con patente brasileña, fuera acompañada por personal de la Policía de Seguridad Aeroportuaria.
Y lo que resulta aún más llamativo. De este operativo escape habría participado Santiago Caputo, el asesor presidencial del que informalmente dependen los servicios de Inteligencia (SIDE). El diario La Nación aseguró que Caputo, al que le encanta jugar al espionaje, estaba presente en Misiones durante la salida del vuelo privado que abordaron los Bolsonaro.Esto seguramente va a contribuir positivamente en la relación argentino-brasileña, que desde hace tiempo dejaron de estar representados por sus embajadores, que fueron retirados ante el deterioro de un vínculo que va de mal en peor.