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clarin.com · hace 14 horas · Clarin.com - Home

En medio de las divisiones, el peronismo se entusiasma tras el triunfo de Lula y apuesta a copiarle la campaña

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El domingo, pasadas las 21, un clima de alivio, euforia y alegría invadió al peronismo. No porque hubiera ganado una elección en la Argentina, sino porque Lula da Silva, uno de sus principales aliados en la región, había conseguido una histórica remontada frente a Flávio Bolsonaro y asegurado su reelección en Brasil. En medio de las divisiones internas y sin un candidato definido aún para enfrentar a Javier Milei en 2027, la victoria del líder del Partido de los Trabajadores (PT) fue recibida casi como un triunfo propio.

La celebración no quedó solamente en los mensajes de felicitación. Desde el kirchnerismo hasta el massismo y el entorno de Axel Kicillof comenzaron a analizar las claves de una campaña que logró revertir la derrota de la primera vuelta, con una fuerte apuesta a las redes sociales, los jóvenes y las mujeres. Incluso hay quienes ya evalúan replicar algunas de las herramientas digitales utilizadas en Brasil.

El entusiasmo alcanzó a las principales figuras del espacio. Cristina Kirchner, Sergio Massa y Kicillof celebraron un resultado que dejó una lectura política compartida: un dirigente tradicional consiguió imponerse en un escenario de fuerte polarización frente a un candidato alineado con Donald Trump. Pero detrás de los festejos también aparecieron distintas interpretaciones sobre qué debería aprender el peronismo de esa experiencia.

En la provincia de Buenos Aires, cerca del gobernador, destacaron la importancia de avanzar hacia la unidad de cara a las presidenciales de 2027. Consideraron que la reunión del jueves pasado fue “un paso más” en la construcción de un frente amplio y remarcaron que será necesario ser “lo más amplios y generosos posibles”. Al mismo tiempo, advirtieron sobre las dificultades de organizar una estrategia electoral sin reglas claras, en medio de los cuestionamientos al Gobierno por los cambios en el sistema electoral.

Lula en los festejos tras su triunfo electoral.

Cerca de Massa, en cambio, hablan de una “inyección emocional importante” para el peronismo y su sistema de alianzas. Pero consideran que la principal enseñanza de Lula no está únicamente en cómo hizo campaña, sino en la construcción política que le permitió al PT mantenerse en el poder.

En el Frente Renovador destacan que el presidente brasileño logró conformar una coalición que excede a su propio partido, incorporando dirigentes del centro, la centroderecha y aliados territoriales con posiciones diferentes. Una dinámica que, reconocen, el peronismo argentino todavía no consiguió reproducir.

"Mantenerte unido en el respeto a la diferencia es algo que acá hasta ahora no se ha logrado", señalan cerca del ex ministro de Economía. Y plantean que ese modelo requiere "liderazgos comprensivos, no liderazgos hegemónicos", en una definición que también puede leerse en clave de las tensiones que atraviesan al PJ.

Las diferencias siguen abiertas. Kicillof busca consolidar una alternativa nacional, Cristina conserva su influencia sobre el kirchnerismo y Massa mantiene su estructura política dentro del Frente Renovador. La victoria de Lula no resolvió esas tensiones, pero les dio a los distintos sectores un argumento para volver a discutir la necesidad de una coalición amplia para enfrentar a Milei.

Cristina fue una de las primeras dirigentes argentinas en saludar al mandatario brasileño tras su triunfo. La expresidenta, que mantiene una relación personal y política de larga data con Lula, publicó un mensaje en X en el que comparó la jornada electoral de Brasil con un 17 de octubre.

En su entorno aseguran que la celebración reflejó una alegría que excedió la afinidad ideológica. Recuerdan especialmente el respaldo que el presidente brasileño le brindó cuando la visitó en su departamento de Constitución, donde cumple prisión domiciliaria por la condena en la causa Vialidad.

Pero también encuentran en el resultado una señal para la política argentina. “No todo está muerto. Hay que aprender de la resiliencia y la persistencia”, resumen cerca de Cristina, donde interpretan que la elección demuestra que un dirigente con una extensa trayectoria puede conservar respaldo popular incluso después de atravesar fuertes crisis políticas.

En el kirchnerismo trazan un paralelismo entre ambos líderes. Recuerdan que Lula estuvo preso antes de regresar a la presidencia y sostienen que Cristina conserva un caudal electoral propio a pesar de su situación judicial. Incluso mantienen expectativas sobre las gestiones realizadas ante organismos internacionales en torno a su condena.

Por eso vuelven a insistir en una fórmula que consideran central: unidad con conducción. A diferencia de la mirada que plantean cerca de Massa, el cristinismo pone el acento en la necesidad de ordenar a los distintos sectores detrás de un liderazgo capaz de articular una coalición más amplia.

Más allá de las discusiones por el liderazgo, hay otro aspecto del triunfo brasileño que despertó especial interés en el peronismo: la estrategia electoral. Consideran que la combinación entre campaña digital, militancia territorial y una agenda dirigida a sectores específicos del electorado fue una de las claves de la remontada de Lula.

Entre los ejes que destacan aparecen la defensa de la industria brasileña frente a las presiones comerciales de Estados Unidos, las transformaciones del mundo laboral y la protección de los derechos de los trabajadores. Pero ponen especial atención en dos segmentos del electorado: las mujeres y los jóvenes.

“No fue solo una campaña digital o territorial, hay una mezcla entre ambas”, explican cerca de Cristina. En su entorno reconocen que el peronismo cuenta con una extensa tradición de militancia en barrios, universidades y sindicatos, pero advierten que necesita fortalecer su presencia en las plataformas digitales para llegar a públicos que hoy consumen información principalmente a través de sus teléfonos.

Uno de los ejemplos que más llamó la atención fue el trabajo del diputado brasileño André Janones, impulsor del canal de WhatsApp “Exército do Lula”, que superó los 10 millones de seguidores durante la campaña. La herramienta permitió distribuir contenidos, convocar a simpatizantes y organizar acciones para amplificar los mensajes del oficialismo en las redes sociales.

En Argentina no tardó en ser noticia. Hay quienes están aventurando en copiar la movida al diputado y armar sus ‘propios ejércitos’. Pero todavía 2027 es muy lejano.

Cerca de Kicillof también aseguran que siguieron de cerca las herramientas de comunicación utilizadas por Lula, aunque remarcan que las redes no pueden reemplazar la movilización territorial. En ese sentido, destacan las masivas marchas universitarias en la Argentina y consideran que, en Brasil, la presencia en las calles fue un complemento fundamental de la actividad digital.

En el cristinismo, además, advierten que una campaña basada exclusivamente en el rechazo a Milei podría resultar insuficiente. Por eso plantean que el peronismo deberá recuperar una agenda propositiva, con medidas concretas y antecedentes de gestión que permitan sostener sus promesas. Mencionan, por ejemplo, las políticas para enfrentar las apuestas online como uno de los temas sobre los que la oposición podría construir propuestas.

La idea es que la campaña no se limite a señalar los problemas del gobierno de Milei, sino que explique qué haría el peronismo de una manera diferente y quién podría llevar adelante esas medidas. Para eso, reconocen, también será necesario construir una candidatura con credibilidad.

El triunfo de Lula volvió a entusiasmar a una oposición que busca recuperar el poder en 2027. Pero también dejó en evidencia una contradicción que todavía no pudo resolver: mientras los distintos sectores coinciden en la necesidad de ampliar sus alianzas y modernizar la campaña, siguen enfrentados por quién debería conducir ese armado.

Mercedes Rébora

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