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infobae.com · hace 4 horas · Facundo Chaves

Sor Alessandra Smerilli, la economista de León XIV para el área social del Vaticano: su mirada sobre la pobreza, la inteligencia artificial y el desarrollo

Infobae

Para explicar qué significa el desarrollo humano integral, sor Alessandra Smerilli recurre a una imagen sencilla: un ovillo de lana con sus hilos enredados. La religiosa salesiana y economista italiana, que viajó a Buenos Aires en las semanas previas a la visita del papa León XIV, sostiene que los problemas sociales deben abordarse a partir de la comprensión de cómo se formaron esos nudos y de qué hace falta para desatarlos.

“Una madeja no se desata tirando. Se desata aflojando y respetando el orden en que el hilo se enredó. Quien tira obtiene un nudo más apretado”, explicó en una entrevista con Infobae. La metáfora resume una concepción del desarrollo que incluye la participación de gobiernos, instituciones, sindicatos, emprendedores, empresas, trabajadores, la Iglesia y las propias personas que viven situaciones de pobreza y exclusión.

Smerilli es una figura central de la estructura del Vaticano dedicada a las cuestiones sociales. León XIV la designó prefecta del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, desde donde trabaja sobre problemas vinculados con la pobreza, las desigualdades, las migraciones, el empleo y la ecología integral. Su formación como economista y su experiencia en la doctrina social de la Iglesia le permiten abordar esos asuntos desde una perspectiva que combina el análisis económico con la preocupación por la dignidad humana.

Sor Alessandra Smerilli, junto al papa León XIV

“Desarrollar no es agregar, es quitar lo que impide”, sostuvo. Y completó su explicación con otra definición: “El desarrollo desata los nudos, no los vínculos”.

La religiosa también fue consultada sobre las organizaciones sociales argentinas y las críticas que reciben de distintos sectores, incluido el gobierno. Al responder, introdujo una idea que atraviesa su mirada sobre las relaciones sociales: “Creo que en cada realidad existe una semilla de bien que es necesario saber reconocer”. Antes, aclaró que todavía no conoce en profundidad la realidad concreta de esas organizaciones en la Argentina y que espera hacerlo durante su visita. Smerilli vinculó esa perspectiva con la tarea de acompañamiento que desarrolla la Iglesia y aseguró que el Dicasterio continuará trabajando con los movimientos populares para fortalecer su relación con las iglesias locales.

Otro de los ejes centrales de la entrevista fue la continuidad entre los pontificados de Francisco y León XIV. Sor Alessandra, que desempeñó responsabilidades de conducción durante el pontificado del Papa argentino, sostuvo que “existe una perfecta continuidad” entre ambos en su manera de comprender el desarrollo humano integral. “La visión es la misma”, afirmó, aunque destacó que los desafíos cambian y requieren nuevas respuestas.

En ese sentido, señaló en particular el avance de la inteligencia artificial, que obliga a reflexionar sobre la protección de la dimensión humana frente a la velocidad de las transformaciones tecnológicas. Para la religiosa, el desarrollo debe abarcar a todas las personas, todas sus dimensiones y todos los pueblos, además de contemplar a las generaciones futuras y la ecología integral.

La entrevista también abordó el creciente malestar social que se manifiesta en distintas ciudades europeas, en especial entre los jóvenes. “Las protestas son siempre una señal de un gran malestar social y de una rabia que no consigue expresarse de otra manera”, aseguró. Smerilli consideró que muchos jóvenes no encuentran espacios donde ser escuchados y señaló que las instituciones deben comprender las razones de ese descontento. También planteó que las grandes empresas, especialmente aquellas que impulsan transformaciones de gran alcance en IA, tienen la responsabilidad de trabajar por el bien común y no solo por sus propios intereses.

Su presencia en Buenos Aires responde a una invitación de la Iglesia argentina y de la Universidad Católica Argentina (UCA), donde participará de actividades académicas y encuentros con jóvenes emprendedores. También mantendrá reuniones con los movimientos populares para reflexionar sobre la propuesta de “organizar la esperanza”, una preocupación presente en el pontificado de Francisco que continúa con León XIV. Durante la conversación con Infobae, Smerilli se refirió además a los momentos de “zozobra” que se vivieron en el Vaticano por la intervención quirúrgica del Papa y destacó la serenidad con la que atravesó su recuperación.

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—¿Cómo está viviendo estos primeros momentos en la Argentina y las horas previas a la llegada del Papa?

—Estoy muy contenta de estar aquí, en la Argentina. Acepté la invitación de los obispos, de monseñor Jorge García Cuerva, de la Conferencia Episcopal Argentina y de la Universidad Católica Argentina para participar de un momento de preparación de esta visita.

—Se vivieron momentos de mucha zozobra por la situación de salud que atravesó el Papa. En la Argentina estuvimos rezando y esperando que finalmente pudiera realizar el viaje. ¿Cómo atravesaron ustedes ese período de incertidumbre, desde la intervención médica hasta la confirmación de la visita?

—También nosotros vivimos momentos de zozobra, pero siempre hubo mucha oración. El Papa afrontó todo, como hemos visto, con mucha calma y confiándose al Señor. Estamos contentos porque la comunicación por parte de los médicos fue sencilla y puntual. Eso permitió que todos pudiéramos, de alguna manera, acompañarlo y hacerle llegar nuestro afecto. Estamos muy contentos de que se haya recuperado rápidamente.

—¿Qué rol va a tener usted durante esta visita, qué tareas desarrollará en la Argentina y qué le encomendó el papa León XIV?

—Debo precisar que el papa León XIV no me envió directamente aquí para preparar la visita. Fui invitada por los obispos, por la Conferencia Episcopal y por la Universidad Católica Argentina, porque están preparando la visita del Papa. Acepté con mucho gusto su invitación para poder dialogar con ellos y ayudar a la comunidad a prepararse.

Lo que haré durante estos días será, ante todo, participar de un encuentro de estudio y reflexión en la Universidad Católica Argentina. Me han encargado una conferencia inaugural y trataré de introducir también el contenido de Magnifica Humanitas, la primera encíclica del papa León XIV.

Allí, en la UCA, también me encontraré con un grupo de jóvenes emprendedores. Porque cuando existen problemas sociales y desigualdades, todos debemos hacer nuestra parte.

Tendré también un encuentro con los movimientos populares, tan queridos por el papa Francisco. Con ellos dialogaremos sobre el tema que proponen, que es “organizar la esperanza”. A partir de la historia de los movimientos populares, trataremos de comprender cómo se puede organizar hoy esa esperanza y cómo hacerlo caminando también junto con la Iglesia.

Alessandra Smerilli y el papa Francisco, en un encuentro oficial en 2022

—Usted está al frente del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, conoció al papa Francisco y actualmente trabaja en ese cargo por decisión de León XIV. ¿Hay una continuidad en la mirada de ambos pontífices respecto del desarrollo humano y la cuestión social?

—Creo que existe una perfecta continuidad entre el magisterio del papa Francisco y el del papa León XIV respecto de estos temas y de la manera de entender el desarrollo humano integral. La visión es la misma, aunque los desafíos cambian. Por eso, el papa León está leyendo realidades nuevas, como la de la inteligencia artificial, y lo que significa custodiar la realidad humana frente al desarrollo veloz de las tecnologías.

En la encíclica que escribió, Magnifica Humanitas, el papa León XIV dedica un párrafo a explicar qué significa el desarrollo humano integral. Además del concepto fundamental de que el desarrollo debe abarcar a toda la persona, a todas las personas y a los pueblos, el papa León introduce también la idea de que el desarrollo debe estar abierto a las generaciones futuras y vinculado con la ecología integral.

Por lo tanto, al explicar qué es el desarrollo, el papa León integra el magisterio del papa Francisco en su propio magisterio: no existe verdadero desarrollo humano integral si no se parte de la ecología integral.

—Usted va a reunirse con los movimientos sociales. En la Argentina, esas organizaciones reciben criticadas del Gobierno y de parte de la sociedad, que las considera “gerentes de la pobreza”. ¿Cómo interpreta ese contrapunto, desde los fundamentos de la Doctrina Social de la Iglesia?

—Quisiera partir de lo que significa la palabra desarrollo. Desarrollo es desenrollar, como cuando se desenreda un ovillo de lana. Esta palabra significa que, para desenredar ese ovillo, nunca alcanza con tirar de un solo hilo. Es más complejo y es necesario comprender bien la situación y que muchas personas trabajen juntas.

Desarrollar no es agregar, es quitar lo que impide. No se trae nada de afuera; se desata para que lo que ya estaba pueda desplegarse. Una madeja no se desata tirando. Se desata aflojando y respetando el orden en que el hilo se enredó. Quien tira obtiene un nudo más apretado.

Desatar no es aislar. Un nudo y un tejido están hechos del mismo hilo; lo que los distingue no es la cantidad de los lazos —porque en un tejido los hilos se cruzan mucho más—, sino su orden. Lo contrario del nudo no es el hilo suelto: es el tejido. El desarrollo desata los nudos, no los vínculos. En la Doctrina Social de la Iglesia, esto significa que, para alcanzar el desarrollo y el bien común, cada uno tiene que poner su parte y es necesario trabajar juntos.

Si queremos afrontar el problema de la pobreza, necesitamos instituciones y, por lo tanto, necesitamos al Gobierno. Necesitamos a la Iglesia y el anuncio de la palabra de Dios. Necesitamos a quienes viven en situaciones de pobreza para comprender dónde están realmente los problemas. Necesitamos de todas las fuerzas: los sindicatos, los emprendedores y las instituciones.

La política, las instituciones, la Iglesia, la empresa, los trabajadores, los marginados y los excluidos, todos deben trabajar juntos si queremos crear desarrollo. Solamente cuando todos se unen es posible desenredar ese ovillo y alcanzar el desarrollo. El desarrollo no se crea contraponiéndose, sino tejiendo.

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—Entonces, ¿usted no comparte esa mirada negativa sobre los movimientos sociales?

—En cada organización hay distintos componentes, como ocurre en todas partes. No conozco bien esta realidad concreta de aquí y voy a conocerla. Pero creo que en cada realidad existe una semilla de bien que es necesario saber reconocer.

El término “acompañamiento” refleja lo que Jesús hizo por las personas marginadas de su época. El Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral seguirá acompañando a los movimientos populares para que su relación con las iglesias locales crezca y se fortalezca. Como dijo el papa León: “La Iglesia debe estar con ustedes: una Iglesia pobre para los pobres, una Iglesia que se acerca, que se arriesga, que es valiente, profética y alegre”.

—¿Qué mirada tiene sobre la situación actual de la economía en general y, particularmente, sobre la economía argentina?

—Más que dar una impresión sobre la situación económica, creo que lo que debe interesarnos, preocuparnos y llevarnos a trabajar en este momento es el tema del desarrollo de la inteligencia artificial. Está avanzando muy rápidamente y puede tener consecuencias sociales muy negativas, pero también positivas.

Por eso, más allá de las situaciones particulares, todo el mundo está atravesado por este tornado que es la inteligencia artificial y es necesario acompañar ese proceso. Creo que precisamente por eso el papa León escribió una encíclica que responde a nuestro tiempo.

—En Europa se han visto en los últimos días escenas de mucha convulsión social, con reclamos de estudiantes, sectores medios y trabajadores por situaciones económicas difíciles. Es un fenómeno que también aparece en otras partes del mundo, con protestas que en algunos casos se volvieron violentas. ¿Qué desafíos tienen las comunidades y los gobiernos frente a este creciente malestar?

—Las protestas son siempre una señal de un gran malestar social y de una rabia que no consigue expresarse de otra manera. En Europa, en este momento, las manifestaciones, incluso las que adoptan formas violentas, están protagonizadas sobre todo por los jóvenes.

Creo que los jóvenes son quienes más están experimentando ese malestar, porque no consiguen ser escuchados. Creo que es necesario escuchar verdaderamente dónde está ese malestar y comprenderlo.

Por eso, también aquí es necesario que las instituciones, pero también las empresas, sobre todo las grandes empresas que en este momento están produciendo los grandes cambios, puedan trabajar por el bien común y no solamente por sus propios intereses.

—Para terminar, quisiera pedirle una reflexión sobre su misión en la Argentina. ¿Cuál es el principal objetivo que espera cumplir durante estos días y qué mensaje quiere compartir con los argentinos, que están esperando con tanta expectativa la llegada del papa León XIV?

—Mi misión aquí, en Buenos Aires, durante estos días es, ante todo, ponerme a escuchar y compartir un mensaje de esperanza. Una esperanza para el mundo, pero también para la comunidad cristiana que está aquí.

Quiero compartir con todos: con la Iglesia, con las instituciones, con los emprendedores y con los movimientos populares. Quiero decir que todos juntos podemos trabajar por el desarrollo, por ese desarrollo que significa desenrollar, desenredar.

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