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clarin.com · hace 9 horas · Clarin.com - Home

Javier Milei tiene que darse un permitido: un "Plan Platita" de derecha

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La convicción de que siempre se está a tiempo de regresar a ‘la normalidad perdida’ es un reflejo recurrente de nuestros gobernantes. Así parece haber ocurrido a través de los tiempos según retrató el economista e historiador Pablo Gerchunoff en su libro La demora y la prisa, historia de los (des)equilibrios sociales argentinos. Efectivamente muchas veces el mundo en el que un presidente toma sus primeras decisiones, desaparece de un plumazo y los argentinos discutimos nuestras políticas como si fueran el único determinante de los resultados en nuestras calles, fábricas, escuelas y hospitales. “Pero no lo es”, dice Gerchunoff.

El mundo hoy atraviesa cambios. Y no está claro que a fines de 2027 volvamos al punto de partida de 2023. ¿Cómo cambia esto el Plan Milei? ¿podrá completar la misma tarea que pensó tres años atrás, cuando la energía y las tasas eran más baratas?

El shock de la energía con Vaca Muerta no representa una batalla del petróleo perdida como le ocurrió a Juan Domingo Perón o al kirchnerismo, que no tuvieron autoabastecimiento. Pero no quiere decir que el barril arriba de US$100 no deje daños colaterales.

El Fondo Monetario acaba de advertir de las consecuencias para la desinflación en todo el mundo. El precio internacional del petróleo casi se duplicó en lo que va del año y nuestro gobierno decidió no trasladar el 100% de ese aumento al surtidor. Esto significa que aún cuando las autoridades del gobierno sueñen con volver a ‘la normalidad perdida’ del crudo en US$ 60, los argentinos no veremos la nafta más barata.

“El impacto en la suba en el costo de la energía deja un piso más alto de la inflación para fin de año, por la inercia y por el traslado que tiene sobre todos los eslabones de la cadena productiva”, dice el economista Claudio Caprarulo, de Analytica. “En noviembre podemos ver una desaceleración pero sin perforar el 1,5% mensual, mientras en diciembre la estacionalidad, por ejemplo en servicios relacionados al turismo pone presión alcista”. El año cerraría con una inflación de 30,5% según Analytica. Parecida a la tasa de 2025 (31,5%).

Camilo Tiscornia, director de C&T Asesores Económicos, suma el peso de los factores estacionales en fruta y verdura. “Habrá que ver cómo pega el clima y El Niño. Hoy la inflación núcleo está en 1,7% mensual”.

Volvamos para atrás un segundo. En 2023 Milei no proyectaba a esta altura tener una inflación de 30% anual. Anhelaba una más baja. En cambio, para los economistas heterodoxos, la desinflación debía ser gradual. Un trabajo de la Fundación Ecosur, que compara este episodio con los de otros países de la región, muestra que la desinflación argentina se encuentra en línea con otras experiencias.

Regresemos ahora a 2026. O proyectemos 2027. La pregunta es si Milei responderá a esta eventual nueva ronda inflacionaria global, y a sus frustraciones intelectuales, con más ajuste fiscal y apretón monetario, forzando el proceso de desinflación. O quizá, consciente de que el mundo cambia y la sociedad también, resulta indulgente con quienes piden prestado a partir del día 20 para llegar a fin de mes y se focaliza en esta demanda configurando así un ‘Plan Platita’ pero con orientación de la derecha.

En ese sentido, alguien como Gerchunoff que hasta no hace mucho tiempo veía como herramienta efectiva para estimular el ciclo, la depreciación del peso -un dólar más alto-, sugiere que a medida que se acerca el proceso electoral esa herramienta se torna riesgosa. Y dice que preferiría ahora en cambio una medida para alentar el crédito. “Cuando cambian las circunstancias cambio de opinión. ¿usted no?”. Gerchunoff recuerda la frase del economista inglés John Maynard Keynes:

Economistas que piensan distinto, desde Ricardo Arriazu a Domingo Cavallo o el propio Gerchunoff, están de acuerdo en que la prioridad es reactivar.

Milei admitió que el crecimiento es más bajo del que esperaba. Lo que en el Gobierno no deciden aún, es que el Banco Central relaje los encajes y baje las tasas. Hoy la proporción de encajes sobre la base monetaria es 40% versus 21% de promedio en 2023 y 34% promedio en 2024.

El FMI también se refiere a este tema en su comunicado de entendimiento técnico con Argentina por un nuevo desembolso. “Se seguirá trabajando para reforzar las operaciones de liquidez, mejorar la transmisión de la política monetaria y facilitar la continuidad del proceso de remonetización de la economía y una expansión prudente del crédito”. ¿El FMI a favor de un ‘Plan Platita’ con orden macro?

Para todo esto será clave jugar varias partidas en simultáneo. Como dijo Luciano Laspina, este modelo no tiene una bala de plata. Y el equilibrio fiscal no debe perderse en pos de dinamizar la actividad. El Estado deberá seguir ganando eficiencia.

Una de las preguntas que Milei recibió en París semanas atrás, fue el aumento del contrabando. El crecimiento de los canales informales va in crescendo y eso implica que Luis Caputo pierda recaudación, un tema que el FMI sigue muy de cerca. El organismo, en su próximo staff report, seguramente pida una mejora de la administración tributaria, un eufemismo para decir “no pierdan más recaudación”.

Un trabajo próximo a publicarse de la consultora MAP Latam, coordinado por el economista Juan Pablo Ronderos, muestra que el problema es generalizado y que el impacto fiscal supera a los US$ 2.300 millones que había informado el mismo estudio para el año pasado. Dará una cifra mayor. En el Gobierno incluso estiman que el impacto fiscal llegaría a US$ 5.000 millones.

Más actividad formal y crédito serían lo más cercano a ‘la normalidad perdida’ del “pedo de buzo” de fines de 2024 a mediados de 2025. Pero para eso hay que poner plata. Con ordenamiento fiscal, esta vez.

Ezequiel Burgo

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