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perfil.com · hace 11 horas

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El Likud fue la fuerza más votada, pero las proyecciones dejan a Netanyahu sin mayoría parlamentaria. La oposición busca acuerdos para reunir los 61 escaños necesarios y desplazar al primer ministro.

Netanyahu ganó las elecciones en Israel, pero no tiene asegurada la continuidad en el poder

Las elecciones legislativas en Israel dejaron un escenario abierto para la formación del próximo Gobierno. El Likud, el partido del primer ministro Benjamin Netanyahu, se mantuvo como la fuerza individual más votada, pero las proyecciones de los principales canales de televisión mostraron que el bloque opositor podría reunir más bancas que la coalición oficialista, sin alcanzar ninguno de los dos la mayoría parlamentaria necesaria para gobernar.

Los sondeos a boca de urna de los canales 11, 12 y 13 ubicaron al Likud con entre 24 y 25 escaños, frente a las 21 a 23 bancas que obtendría Yashar, la fuerza opositora encabezada por Gadi Eisenkot. En el reparto general, las estimaciones asignaron entre 52 y 53 bancas al bloque opositor, 50 al espacio de Netanyahu y entre 17 y 18 a los partidos árabes.

Las proyecciones corresponden a los sondeos difundidos al cierre de los comicios y a sus primeras actualizaciones. No son resultados oficiales: la distribución definitiva de las 120 bancas de la Knéset dependerá del escrutinio. Para formar Gobierno se necesitan al menos 61 escaños.

Netanyahu al momento de votar

El Likud se mantuvo como la fuerza individual más votada en las proyecciones, aunque su resultado representaría un retroceso respecto de las elecciones de 2022, cuando obtuvo 32 bancas. La diferencia entre ser el partido más votado y reunir una mayoría parlamentaria es central para definir el futuro político de Israel.

En el campo opositor, Yashar, liderado por Eisenkot, se perfila como la principal fuerza alternativa. Las estimaciones también asignaron entre 12 y 14 escaños a Beyahad, el partido del ex primer ministro Naftali Bennett; entre nueve y diez a Los Demócratas, encabezado por Yair Golan; y entre siete y nueve a Israel Beiteinu, liderado por Avigdor Lieberman.

Del lado oficialista, el resultado dependerá de la capacidad del Likud para sostener los acuerdos con los partidos religiosos y las fuerzas de derecha que integran su coalición. Con 50 bancas proyectadas para ese bloque, Netanyahu necesitará negociar apoyos adicionales para alcanzar la mayoría.

El ministro de Asuntos Exteriores, Gideon Saar, aliado de Netanyahu, sostuvo que la celebración de la izquierda era todavía “prematura”. En un mensaje publicado en la red social X, destacó que los sondeos a boca de urna ubicaban al Likud como la formación individual más votada.

Sin embargo, las proyecciones también mostraron que el bloque opositor encabezado por Eisenkot podría superar en conjunto a la coalición oficialista. Esa diferencia no garantiza un cambio de Gobierno, pero deja abierta la disputa por la formación de una mayoría parlamentaria.

Elecciones en Israel

El presidente de la Lista Árabe Unida (Raam), Mansour Abbas, expresó su expectativa de que su partido pueda alcanzar un entendimiento con el bloque opositor para desplazar a Netanyahu. “Espero que los números cuadren y que nosotros logremos alcanzar los 61 escaños en la Knéset”, afirmó.

Abbas recordó su participación en las negociaciones que permitieron formar, en 2021, una coalición alternativa al Gobierno de Netanyahu, con la participación de fuerzas de derecha, centro, izquierda y su partido. Ese antecedente vuelve a colocar a la representación árabe en el centro de las conversaciones para definir una eventual mayoría.

Los sondeos atribuyeron entre 17 y 18 bancas a las dos principales fuerzas árabes: siete para Raam y entre diez y once para la Lista Conjunta. Aunque no forman parte del bloque opositor en el reparto habitual de escaños, sus decisiones podrían resultar determinantes para la investidura de un nuevo Gobierno.

El dirigente de Los Demócratas, Yair Golan, sostuvo que buscará tender puentes con otros sectores para intentar formar Gobierno. Tras conocerse las primeras proyecciones, afirmó que trabajaría con sus socios políticos pese a las diferencias entre las distintas fuerzas opositoras.

Eisenkot, por su parte, interpretó los resultados como una señal de “falta total de confianza” en Netanyahu y su Gobierno. El líder de la oposición parlamentaria, Yair Lapid, calificó el desempeño del oficialismo como una “derrota aplastante”, mientras que Golan afirmó que la ciudadanía había “despedido al Gobierno de Netanyahu”.

No obstante, la aritmética parlamentaria impone límites a esas declaraciones. El bloque opositor, con entre 52 y 53 bancas proyectadas, también necesitaría sumar apoyos para alcanzar los 61 escaños. Durante la campaña, Eisenkot descartó la posibilidad de formar un Gobierno con partidos árabes, por lo que aún no está claro qué fórmula permitiría reunir una mayoría.

Jornada electoral en Israel.

Un total de 5.695.682 israelíes acudieron a las urnas, que cerraron a las 22 hora local. La participación alcanzó el 77,7%, según informó la Comisión Electoral Central, una cifra que superó ampliamente el 70,6% registrado a la misma hora durante las elecciones de 2022 y que fue presentada como la más alta desde 1999.

La elevada concurrencia marcó una jornada considerada decisiva para el futuro político del país. También se destacó la movilización de los votantes árabes israelíes, cuya participación podría tener un peso relevante en las negociaciones posteriores.

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