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clarin.com · hace 11 horas · Clarin.com - Home

Bolsonaro, Milei y el espejismo argentino

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Entre las muchas historias que disparan la huida de Flávio Bolsonaro a los Estados Unidos hay una que nos interpela directamente y que involucra al presidente Javier Milei: el espejismo argentino.

La economía brasileña debería aprender de la argentina, porque todo es más barato y mejor en Argentina que en Brasil, dicen los más enfervorizados bolsonaristas, felizmente inmersos en la cámara de eco de las redes sociales. Y los bolsonaristas son muchos, casi 60 millones votaron al hijo del expresidente este último domingo.

En apenas 48 horas, Flávio Bolsonaro pasó de sentirse con un pie y medio en el palacio del Planalto a huir del país para pedirle asilo a Donald Trump. Un cambio de panorama brutal, aunque lo que no cambia es la visión de muchos de sus votantes: ¡Ojalá fuéramos Argentina!

Flávio Bolsonaro, el domingo electoral en Río de Janeiro (Brasil), antes de que la Justicia cancelara su pasaporte. Foto EFE/ Antonio Lacerda

Ojalá nuestra economía fuera como la de Argentina, dicen en el décimo PBI mundial, un país con 370.000 millones de dólares de reservas en el Banco Central y en el que un sólo estado, el de Sao Paulo, tiene una economía mayor a la de toda Argentina (un país, eso es cierto, con un déficit fiscal del 8,3 por ciento).

No importa, mucha gente ve otra cosa, aunque la economía brasileña sea 3,5 veces más grande que la argentina.

"Me quiero comprar una moto, aquí cuesta 25.000 dólares, en Argentina me costaría 12.000", dice, molesto, un empleado en el céntrico barrio paulista de Bella Vista.

La comparación de cifras parece difícil de creer, más aún cuando se escucha la siguiente afirmación en un país en el que el crédito hipotecario existe de verdad para las clases medias: "La tasa de interés en Argentina es la mitad de la de Brasil".

Y hay más, hay una frase que se repite: "La moneda brasileña no sirve, ¡mirá lo fuerte que es el peso!".

Extranjeros deseando ganar en pesos supera lo imaginable, pero es real: hay muchísima gente convencida de que la economía brasileña no funciona, de que la argentina, en cambio, está ordenada, crece y todo acá es mucho mejor.

Deberían darse una vuelta por un supermercado argentino y comparar precios y calidad. Cambiarían de idea, aunque eso no es lo que se estila en las cámaras de eco de las redes sociales. Quizás comiencen a hacerlo este verano, cuando estos brasileños deslumbrados por el "milagro" argentino se crucen con algunos de los vecinos que abarrotarán sus playas y podrán contarles algunas verdades.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, el paraguas al que recurren los Bolsonaro. Foto EFE / Yuri Gripas

Entretanto, y en vez de viajar tantas veces a Estados Unidos y España, Milei podría pensar en darle mayor espacio a Brasil.

No hace falta que se vea con Lula, puede seguir simplemente insultándolo, al igual que hace con Pedro Sánchez. Lo importante para el Presidente es que muchos, muchísimos bolsonaristas, lo ven como un mesías, como el hombre que querrían tener en Brasil.

Sebastián Fest

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