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clarin.com · hace 12 horas · Clarin.com - Home

Efecto "Lula 4": el Gobierno reaccionó a la devaluación del real y la city espera definiciones

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El Gobierno tomó las primeras medidas para capear los cimbronazos tras el triunfo inesperado de Lula en Brasil. La remontada inesperada del líder del PT desató un lunes negro con el desplome de la bolsa brasileña y una devaluación del 10% del real. Este martes, los activos argentinos se tomaron un respiro, pero el cambio de escenario encendió una luz de alerta entre los funcionarios.

El equipo de Luis Caputo reaccionó de inmediato el lunes ante lo que los medios brasileños bautizaron como el "Lula 4". Hubo fuego a discreción para contener las presiones sobre el dólar y la pérdida de valor de los bonos argentinos. En el mercado detectaron una presunta intervención del Tesoro con la venta de US$ 100 millones y el accionar del Banco Central, vendiendo futuros y bonos atados al dólar (linked).

La otra señal fue la decisión del BCRA de no comprar reservas este martes por segunda jornada consecutiva. Así todo, el dólar cerró en $ 1.538 -arriba del nivel previo a los comicios en Brasil-, luego de subir a $ 1.540 el lunes, el mayor incremento en cinco meses, mientras el contado con liquidación (CCL) cerró en $ $1.656, tras aumentar el lunes un 1,5% a $ 1.678.

El MSCI Merval cayó el lunes un 4,6% en dólares y sumó este martes otro retroceso del 1%, mientras los bonos repuntaron tras caer el lunes 2,5% en promedio en Nueva York (peor que los títulos brasileros), por lo que el riesgo país de la Argentina retrocedió este martes a 753 puntos -máximos desde las elecciones de octubre-, luego de alcanzar el lunes los 765.

Desde el domingo, el ministro de Economía no emitió tuits sobre el shock brasileño. Desde su equipo, festejaron el aumento del 15,3% interanual del turismo receptivo en septiembre y minimizaron el impacto de un real más devaluado. "Lamentablemente la gente se está yendo menos a “Punta Cana”, dijo con ironía el asesor Felipe Nuñez. "Siguen sin existir indicios de que el dólar está atrasado", agregó.

En el Palacio de Hacienda creen que es prematuro hablar de un nuevo posible efecto Caipirinha, término acuñado tras la fuerte devaluación del real en 1999. Primero quieren ver hasta dónde llega la depreciación de esa moneda. Uno de los focos de preocupación es el eventual impacto en los productos que vende la Argentina a su principal socio comercial, el 13% de las exportaciones totales de nuestro país.

Por la política antinflacionaria, el peso argentino viene apreciándose. Según el economista Martín Polo, el tipo de cambio multilateral real acumula una baja de 1,5% en octubre y tocó el nivel más bajo desde mayo. Brasil representa un 30% de esa canasta de monedas. Si el índice sube, significa que las exportaciones argentinas se abaratan en el exterior. Y si baja, el país se vuelve caro en dólares y se incentivan tanto las importaciones como el turismo en el exterior.

Pese a la caída de las importaciones, la balanza comercial con Brasil arrojó en los primeros nueve meses del año un déficit de US$ 2.200 millones. La expectativa es que se compense en lo que queda del año con más exportaciones. Pero también se prevé que viajen más argentinos al país vecino. "En términos de la subida de ayer del dólar (hoy bajó un poco más de lo que cerró ayer), claramente va a impactar en que seremos más caros", reconoció una fuente oficial.

Con todo, el Gobierno mantiene la calma. Ven una etapa diferente a la época del efecto Tequila de 1995, cuando la crisis financiera en México golpeó a la Argentina con una recesión, la caída de la industria y un desempleo récord del 18,4%. "El mundo se resfriaba y nos enfermábamos; el lunes la bolsa de Brasil cayó 15%, no creo que sea permanente, es un golpe del mercado que quería otra cosa", dijeron en otro despacho oficial.

Este martes aparecieron algunas señales de mayor estabilidad. El Gobierno de Lula salió a anunciar que presentará medidas para reducir el deficit fiscal de 9,4% del PBI y el Tesoro mantuvo abierta la posibilidad de nuevas intervenciones en el mercado de deuda. El mercado espera que controle el gasto público y estabilice la deuda, que alcanzaría el 105% del PBI para 2030 si se mantiene el nivel actual de tasas.

Sin embargo, esos anuncios no despejaron la incertidumbre. "Hasta que Lula no empiece a dar señales sobre quiénes van a integrar su gabinete, quiénes van a estar en Economía y cómo va a ser su programa económico, vamos a tener volatilidad. En el corto plazo no veo muchos cambios: todo el mundo está esperando señales", dijo el exministro de Producción, Dante Sica.

En su opinión, la devaluación no afecta directamente al comercio bilateral, si bien reconoció que esta semana "todo el mundo estuvo sacando pasajes a Río". "Quizás meta presión competitiva, pero no mucha más de la que hay, lo que más va a afectar a nuestras exportaciones es que Brasil crezca menos", señaló el titular de Abeceb, quien proyectó una expansión menor al 1,5% del PBI en el país vecino.

En los bancos, ven que el impacto de la sorpresa que se llevó el mercado afecta más a la plaza financiera por la caída de los bonos argentinos, los sectores productores de transables y potencialmente el turismo. "El mayor impacto en los bancos viene de la caída en el precio de los bonos locales que tienen en su cartera", dijo un banquero.

Luego de la reversión del entusiasmo del mercado con la victoria en primera vuelta de Flavio Bolsonaro, el sector financiero sigue esperando señales de Caputo. En particular, adelantar lo más posible el programa financiero, comprar dólares para asegurar pagos del año que viene y sostener el ajuste fiscal. Este martes, el FMI insistió en que el gobierno "mantener la disposición" para volver a los mercados de deuda.

El economista Fernando Marengo, de BlackToro, consideró que "las elecciones de Argentina ya generan solas volatilidad". Pero advirtió que "seguramente habrá sectores que vienen pidiendo una depreciación, con la idea de que se puede controlar el tipo de cambio para que sea más competitivo, seguramente empezaremos a escuchar más presión dada la depreciación del 10% del real".

"Va a sumar presiones en el mercado de cambios local. El Banco Central puede bajar el ritmo de compra de reservas y no convalidar la suba. Y si no quiere renunciar a la compra de divisas, convalida la suba del tipo de cambio. Es el principal socio comercial, no es indiferente el movimiento del tipo de cambio", dijo el director de Outlier, Gabriel Caamaño.

Juan Manuel Barca

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