El G20 y la sociedad civil en la presidencia de Trump
El G20, si bien es una estructura intergubernamental, tiene grupos de afinidad integrados por representantes de la sociedad civil: organizaciones no gubernamentales, académicos, sindicatos y otros representantes, que elaboran recomendaciones a los líderes del G20 a través de “comunicados”, que ellos consideran e incorporan o desechan. Hay distintos grupos de afinidad: el de mujeres W20, el de jóvenes Y20, el de think-tanks T20, el de sindicatos L20, el de sociedad civil C20, el de negocios B20, entre los principales. Cada año estos grupos consideran los aspectos temáticos prioritarios, planteados por la presidencia, o sea el gobierno del país sede.
En 2026 Estados Unidos asumió la presidencia, y Trump decidió que no habría grupos de afinidad, excepto el de negocios B20. A pesar de esto los grupos de afinidad decidieron igual trabajar, se organizaron y elaboraron las recomendaciones que no llamaron “comunicados”. Además, se articularon entre ellos, articulación que debería ser permanente, pero hasta ahora no lo fue. Este año surge como un subproducto positivo frente a la negativa de Estados Unidos de convocarlos.
Específicamente el grupo de Mujeres W20 este año enfrentó el desafío de plantear los temas vinculados a los derechos de mujeres y niñas en toda su diversidad con un enfoque interseccional y de fortalecimiento frente a los retrocesos en los derechos de mujeres y niñas registrados a nivel mundial y de algunos países, como Estados Unidos y Argentina. El trabajo este año fue mucho más profundo porque se estudiaron los temas en forma más amplia y se plantearon recomendaciones muy concretas con ejemplos para cada tema.
A diferencia de los años normales, al no tener que consensuar un comunicado, hubo mayor posibilidad de profundizar el análisis de cada tema aportando más información que enriquece el diagnóstico, y por ende, las recomendaciones. Ese material se consolidó en un documento que se compartirá con los gobiernos de los países del G20 y con los otros grupos de afinidad constituyendo un aporte para articular respuestas coordinadas entre los grupos. Así es posible que cada país integrante del G20 pueda asumir algunas de las recomendaciones e incorporarla a nivel nacional con un planteo estudiado en mayor profundidad y mejor orientado para ser implementado. A su vez es un aporte para el próximo año, así el país sede que será en el 2027 el Reino Unido, podrá contar en el caso del W20 con una base mucho más sólida.
En el caso de Argentina, el gobierno no reconoce a ningún grupo de afinidad por lo tanto no hay interlocución posible a nivel nacional, la que se limita al envío de documentación a través del Sherpa. Esto no inhibe al grupo a enviar toda la información a los gobernadores y así transmitir las recomendaciones a las provincias, que en muchos casos pueden si les interesa adoptarlas. Esto permite entonces que el G20 llegue a los niveles provinciales y locales, superando el nivel nacional. Esta es una forma, si bien no la mejor, pero si la posible. El hecho de ser Argentina un país federal, y de tener delegadas algunas áreas como la salud y la educación a nivel provincial permite a esos niveles incorporar esas recomendaciones.