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perfil.com · hace 5 horas · Nelson Castro

Alguien debería hablar con Javier Milei seriamente

Nelson Castro

Alguien debería animarse y hablar urgentemente con Javier Milei para advertirle sobre los hechos de la realidad que demuestra ignorar. Uno de ellos es lo absolutamente contraproducente que resulta su involucramiento en la política interna de otros países.

Lo protagonizado por el Presidente esta semana en España ha sido tan bochornoso como grave. El presidente del gobierno, Pedro Sánchez, está siendo sujeto a duras críticas y a acusaciones de hechos de corrupción que se extienden a su propia esposa y miembros de su gabinete. Las evidencias son muy fuertes y concretas. De ahí a tratarlo de “dictador” y a decir que “hay que sacarlo a patadas” hay más de un océano. Tanto es así que, Alberto Núñez Feijóo, líder del Partido Popular y fuerte candidato a suceder a Sánchez, salió a declarar que no compartía “ni el lenguaje ni las formas” de Milei. Lógico.

La injerencia de un presidente en la política interna de otro país es siempre un hecho grave. Recuérdense las críticas que recayeron sobre Alberto Fernández cuando durante su presidencia decidió ir a visitar a Luis Inácio Lula da Silva a la cárcel, del mismo modo que éste fue criticado cuando fue a reunirse con Cristina Fernández de Kirchner en su “prisión” en la calle San José 1111. No es sólo empatía de los condenados.

Milei olvida que su calidad de Presidente lo inviste de la representación del Estado argentino y no la de su persona. Nunca pudo comprender en su totalidad esa diferencia vital. Probablemente no haya destinado el menor esfuerzo para hacerlo.

El narcisismo político del Presidente, como todo narcisismo, es dañino y tóxico. Lo es primero para él mismo. Milei disfruta de su desequilibrio emocional. Tiene lengua larga e insulto fácil, dos “atributos” a los que el poder exacerba. Al narcisismo se le agrega el Hubris. Por eso cree que la realidad es como él la cree y no la que es. Para colmo, llegó a la presidencia con la prédica del enojo y la confrontación abierta. Ahora queda claro que no se trataba sólo de argucias de campaña. Por eso se burla de los que dicen que no llegan más allá del 20 de cada mes con argumentos y cuestionamientos tan básicos como infantiles. “La idea de que la gente no llega a fin de mes es una pelotudez que impulsó el kirchnerismo. Si se quedan sin plata realmente el 20, ¿cómo viven diez días sin comer ni beber?” –se preguntó. Ni siquiera se toma la molestia de hablar con alguna de estas personas para enterarse de sus problemas y aprender cómo hacen para vivir y/o –en muchos casos– sobrevivir. ¿No se le ocurre pensar en que existen familiares o amigos que salen a cubrir como pueden aquel déficit?. ¿Tampoco piensa en que, si esto es así, implica la pérdida absoluta de independencia de esas personas? Del mismo modo, su Hubris lo lleva descreer de las cifras del riesgo país, que sigue alto y representa un obstáculo para el acceso al crédito.

Los números de la economía no son buenos. Eso es evidente para la gran mayoría de los integrantes del gobierno en donde hay un clima de discusión. No es lo que se esperaba a esta altura de la gestión. Si bien, Milei está muy lejos de la autocrítica, el jueves ensayó algo parecido: “Los indicadores no están evolucionando tan positivamente como esperábamos”. Por supuesto, se excusó en el temor que produce en los inversores el regreso del kirchnerismo. Es el famoso riesgo “kuka”. Por más que el Presidente se enoje, el factor que más ha hecho crecer la posibilidad del regreso del kirchnerismo o de alguna variante del peronismo, es su propio comportamiento. Hay quienes –incluso– ven con preocupación sus malos hábitos alimenticios: “No come y se la pasa bebiendo coca light sin parar, está hinchado y desencajado”, señaló una fuente que estuvo en uno de sus últimos viajes al exterior.

Dentro del PJ ya nadie oculta los avances en los movimientos internos en busca de un posible competidor serio para Milei. Dejando de lado a Axel Kicillof por falta de consenso, empiezan a sonar figuras más o menos tapadas del interior del país como el Sanjuanino Sergio Uñac y el exgobernador de Santiago del Estero Gerardo Zamora. ¿Sergio Massa dejará pasar otra vuelta consciente del rechazo que su figura genera en el electorado? Lo que no han conseguido aún es la independencia total o parcial de CFK. La ex presidenta sigue formando parte de la ronda de consultas.

Volviendo al oficialismo, quien sí en cambio toma nota del pulso de la calle es Patricia Bullrich, que ha decidido hacérselo saber tanto a Milei como a la gente. “No me quieran hacer decir que no voy a ser candidata, porque no lo voy a decir”, le dijo en la semana a Diego Sehinkman durante la entrevista que le realizó en TN. Los mensajes de la senadora son cada vez más claros en cuanto a expresar su pensamiento: “el proyecto merece ser reelecto”, le dijo hace no muchos días a Ignacio Ortelli por Radio Rivadavia. Más claro, agua. Hoy no está claro cuáles son las posibilidades de Milei de ser reelegido y Bullrich se refiere astutamente “al proyecto”. Solo basta con recorrer sus redes sociales, en especial su cuenta de Instagram, para darse cuenta de que los mensajes que allí se vierten son mucho más parecidos a los spots clásicos de campaña presidencial que a los que puede aspirar alguien que pelea por un cargo se segunda línea.

En este sentido, la eliminación de las PASO sigue siendo una prioridad para evitar sobresaltos entre libertarios. Y hablando de ordenar la casa puertas adentro es imposible no mencionar el desenlace de la causa Libra. El juez Martínez de Giorgi sobreseyó tanto a él como a su hermana y a todos los involucrados en ese expediente en tiempo récord pese a la cantidad de pruebas que señalaban los extraños movimientos. La visita del Papa y la mirada atenta de posibles inversores desde el exterior parece haber disparado la urgencia que, no siempre, es buena consejera.

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