Argentina tiene el peor cierre de empresas en 24 años y las fábricas medianas son el corazón de la crisis
Argentina está en las puertas de una recesión técnica y la consecuencia más visible es el cierre de empresas. En julio, la actividad económica cayó 2,9% según el INDEC y bajaron sus persianas 948 empleadores, sumando así 32.290 empresas que cerraron desde que Javier Milei llegó a la Casa Rosada. El número, que representa una caída del 6,3% del total de firmas activas, constituye el peor apagón del sector privado en los últimos 24 años, según el monitor elaborado por Fundar. El derrumbe tiene su epicentro en la provincia de Buenos Aires, donde la foto de la industria manufacturera rompe preconceptos: es en el segmento de las empresas medianas y grandes donde la sangría laboral opera con mayor intensidad.
El fenómeno atraviesa el mapa nacional: 23 de las 24 provincias argentinas registran pérdida neta de empresas desde el cambio de gobierno. Las caídas más dramáticas castigan a las economías periféricas, con La Rioja (-19,16%), Tierra del Fuego (-15,05%) y Catamarca (-14,48%). A nivel sectorial, el rojo es generalizado. De los 18 rubros relevados, 14 achicaron su estructura desde noviembre de 2023. Los peores registros a nivel sector se los llevan transporte y almacenamiento (-17,84%) y los servicios inmobiliarios (-14,23%). El sector de alojamiento y gastronomía, directamente relacionado con el poder adquisitivo de los ingresos en un momento de caída del consumo, es el más afectado en términos interanuales y acumula una contracción del 5,89%.
La crisis golpeó primero a las estructuras más chicas y la consecuencia directa fueron sus trabajadores. En Buenos Aires, corazón productivo, las microempresas (de 1 a 10 trabajadores) explican el 62,7% de los cierres físicos del unidades productivas. Pero, el verdadero impacto sobre el empleo formal está en las firmas con un poco más de espalda, que sortearon la baja del consumo y la competencia importadora pero finalmente decidieron cerrar. Según un informe del Centro de Estudios Económicos Bonaerense (CEEB) el 49,7% de los 47.398 empleos industriales destruidos en territorio provincial desde julio de 2023 se perdieron en plantas medianas, que emplean entre 51 y 500 trabajadores. En conjunto, 8 de cada 10 puestos fabriles perdidos en PBA pertenecían a firmas medianas o grandes, indicó el relevamiento de la Unión Industrial de la Provincia de Buenos Aires (UIPBA).
La industria manufacturera es la gran víctima de la recesión bonaerense, superando a sectores de tradición volátiles como la construcción. Con un saldo negativo de cerca de 50.000 empleos, la sangría fabril casi duplica las bajas de la construcción (-31.339). El ajuste en el sector es transversal: 20 de las 24 divisiones industriales de la provincia pierden empleo. El polo de indumentaria y calzado concentra el mayor daño, con 1 de cada 4 puestos destruidos, marcando una caída interanual del 38,9% solo en marroquinería y zapatos. Como contracara solitaria, el sector alimenticio es el único gran bloque que muestra un repunte del 3,7%.
A nivel geográfico, el peso de Buenos Aires en la crisis industrial es el más fuerte. La provincia alberga al 43,2% del empleo fabril registrado de toda la Argentina. En la misma medida en que tracciona la producción nacional en tiempos de expansión, hoy lidera el ajuste: el territorio gobernado por Axel Kicillof explica el 45,3% de la caída del empleo industrial del país y el 35,2% del cierre de unidades productivas.
Fundar recopiló algunos de los casos más resonantes del último mes, varios con sede bonaerense. El cese definitivo de la fábrica de margarinas Dánica en Llavallol tras 90 años operando es quizás el caso más emblemático, junto con la salida de la autopartista española Irauto en Benavídez (80 empleos), y el inminente cierre de Kromberg & Schubert en Pilar (más de 200 operarios), arrastrados por el freno en la producción automotriz de terminales clave. Se suma el repliegue de Electrolux en Rosario, que despidió a 180 operarios para reconvertirse en importadora directa.
El Gobierno, en tanto, busca minimizar el impacto. El propio Milei repitió recientemente el caso Lumilagro como ejemplo ante la Cámara de Comercio de Estados Unidos: “A nosotros nos gusta siempre citar el caso de una empresa que se llama El Milagro", que se dedica a hacer termos, que cuando se empezó a dar el proceso de apertura se le se le complicó la evolución de sus negocios, pero en lugar de tratar de romper el sistema, tratar de ir contra el gobierno, tratar de influenciar en los medios, digamos sobornando periodistas o digamos tratando de sabotear en la calle y hacer este tipo de problemas, hicieron lo que hace un empresario de verdad: se reconvirtieron y hoy es una empresa tremendamente exitosa”.
Vaciamiento de fábricas: la industria bonaerense redujo plantas y concentró casi la mitad del desempleo fabril del país
Por otro lado, intenta relativizar los cierres argumentando que se trata de micropymes las que mayoritariamente toman la decisión y así el impacto en los puestos de trabajo pasa a ser menor. De hecho, en marzo de 2026, el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, cruzó el diagnóstico en redes sociales: "Desde hace un tiempo el kirchnerismo está tratando de instalar la idea de una baja en el número de empresas. Pedí un doble click y veo esto: que en los últimos dos años el número de empresas pequeñas, medias y grandes es estable o crece".
La propia imagen que acompañaba el posteo del funcionario reflejaba caídas en cada una de las categorías seleccionadas. Pero entonces, el gráfico oficial excluyó del cálculo a las empresas que tienen entre 1 y 5 empleados, el universo que representa al 70% de los empleadores del país.