El plan B de Bullrich: candidatura, el juego con los Milei y el voto PRO republicano
Patricia Bullrich volvió a jugar fuerte. Esta vez no necesitó declaraciones explosivas ni una entrevista televisiva. Le alcanzaron 28 segundos de video, una canción del dúo puertorriqueño Plan B y una sucesión de imágenes del Senado para alimentar las especulaciones sobre su futuro político.
En particular, sobre una eventual candidatura a vicepresidenta de Javier Milei en 2027. O incluso algo más.
El video publicado en sus redes sociales muestra los pasillos del Congreso, la puerta del despacho que ocupa Victoria Villarruel y el sillón desde donde se presiden las sesiones de la Cámara alta (ver recuadro).
El movimiento no pasó inadvertido en Balcarce 50. Tampoco sorprendió demasiado. En el Gobierno reconocen que Bullrich tiene aspiraciones presidenciales desde hace años y consideran que su estrategia de diferenciación pública forma parte de una convivencia política que, por ahora, beneficia a las dos partes. “Es lógico y es parte del acuerdo con Milei”, explican fuentes de Casa Rosada a PERFIL.
En LLA creen que, mientras Bullrich permanezca dentro del oficialismo, su construcción personal puede resultar funcional al proyecto libertario.
La explicación tiene un componente electoral y otro vinculado con la negociación política. Bullrich conserva una identidad propia, construida durante sus años en el PRO y en otros espacios, y se validó con la candidatura presidencial de 2023. Ese electorado, que acompañó a Milei en el ballottage, constituye un capital político que la senadora busca preservar.
Para La Libertad Avanza, además, representa una ventaja frente a la futura negociación que encaran los libertarios con Mauricio Macri y el partido amarillo. En este marco, Bullrich ocupa parte del espacio electoral que el expresidente con el PRO pretenden representar en las conversaciones con el Gobierno. El razonamiento de los estrategas libertarios: cuanto mayor sea su capacidad de retener esos votos dentro del oficialismo, mejores serán las condiciones de negociación con el PRO.
Y esto, piensan, reduciría el margen de maniobra de Macri a la hora de reclamar lugares en las listas y participación en un eventual segundo mandato.
El principal dilema para Bullrich tiene nombre propio: Karina Milei. La secretaria general de la Presidencia todavía no decidió quién debería acompañar a su hermano en una eventual búsqueda de la reelección. Aunque observa con detenimiento algunos movimientos de Bullrich, considera casi imposible que la senadora termine enfrentando electoralmente al Presidente. “No nos va a hacer perder”, sintetizan en el oficialismo.
La frase encierra una convicción que se repite entre los funcionarios: Bullrich tiene margen para diferenciarse, reclamar mayor protagonismo y hasta expresar diferencias sobre el rumbo de algunas decisiones, pero difícilmente pueda construir una alternativa por fuera de Milei sin poner en riesgo su propio capital político.
En Casa Rosada razonan, ante este diario, que, si el proyecto libertario se derrumba, Bullrich también quedaría alcanzada por ese fracaso. Después de haber sido ministra y convertirse en una de las principales figuras parlamentarias del oficialismo, su destino político está estrechamente asociado al del Presidente.
Por eso, la hipótesis de una ruptura destinada a perjudicar electoralmente a Milei no aparece como un escenario probable entre las fuentes consultadas. Karina puede mirarla de reojo, pero no interpreta cada diferenciación pública como el comienzo de una rebelión.
La vicepresidencia para 2027, de todos modos, tiene otros interesados. Uno de ellos es Martín Menem, presidente de la Cámara de Diputados y dirigente del círculo político más cercano a la hermana del presidente. Menem también tiene un proyecto para integrar la fórmula presidencial y no muestra interés en competir por la gobernación de La Rioja, una alternativa que circula en las conversaciones sobre el armado territorial libertario.
La disputa, por ahora, permanece abierta. En el Gobierno ya habían circulado versiones sobre la posibilidad de que el propio Milei optara por Bullrich como compañera de fórmula. Pero ninguna conversación reemplaza la decisión política que deberá tomar Karina. Y ella negó un ofrecimiento formal.
Mientras Milei concentra buena parte de su discurso en la defensa del programa económico, Bullrich busca exhibir un perfil político propio, con capacidad de interlocución parlamentaria y vínculos con sectores que exceden a La Libertad Avanza.
Por ahora, Bullrich juega dentro del oficialismo, conserva su electorado y mantiene abiertas sus posibilidades. La definición llegará más adelante: se auto impuso que sea en marzo.
No hubo discursos ni definiciones electorales. Patricia Bullrich prefirió una puesta en escena de 28 segundos, con estética de campaña y una elección musical cargada de insinuaciones. El escenario fue el Senado, pero no cualquier rincón: la cámara se detuvo en la entrada del despacho de Victoria Villarruel y en el lugar que ocupa la vicepresidenta cuando conduce las sesiones.
La banda sonora fue otro detalle. Bullrich eligió “Es un secreto”, del dúo de reggaetón Plan B, aunque utilizó solamente su versión instrumental. La secuencia concluye con la exministra sentada frente a su escritorio, mirando a cámara. El mensaje escrito tampoco menciona a Milei: “Patricia sabe de la fuerza de los argentinos. Patricia conoce Argentina”.
No fue un episodio aislado. Un día antes había publicado una fotografía de espaldas con una advertencia: “Se vienen cositas”. El nuevo video quedó fijado en su perfil de X. Es el séptimo de una serie de producciones en las que Bullrich utiliza canciones populares para acompañar sus movimientos políticos. Esta vez, el escenario elegido fue el lugar que hoy ocupa Villarruel.