Se lanzó Alagro, la primera plataforma digital para comprar y vender papa del país
Alagro comenzó a operar en la Argentina y su objetivo es digitalizar la compraventa de papa, un mercado donde la informalidad ronda el 60% y las transacciones todavía suelen cerrarse de palabra o mediante llamadas telefónicas. La plataforma B2B conecta de forma directa a productores y compradores, registra las operaciones y busca generar antecedentes comerciales que permitan acceder al crédito.
La papa es la hortaliza más consumida del país, con un promedio superior a 50 kilos anuales por habitante. La cosecha nacional alcanza 2,8 millones de toneladas en unas 80.000 hectáreas, mientras que casi cuatro de cada diez kilos de hortalizas que ingresan al Mercado Central de Buenos Aires corresponden a ese producto.
El abastecimiento interno exige el traslado diario de más de 200 camiones y sostiene a miles de familias productoras del sudeste bonaerense, Córdoba, Mendoza y Tucumán. Pese a esa escala, la comercialización informal supera los niveles estimados en Brasil, entre 30% y 40%, y en Uruguay, donde se mantiene por debajo del 30 por ciento.
El proyecto requirió más de ocho meses de desarrollo y fue concebido por Santino Calcaterra, de 20 años, junto con Julián Sanclemente, Pablo Blanco y Santiago Peralta, fundadores de Alprestamo, una plataforma de productos financieros de América Latina. La iniciativa comenzó con capital propio y prevé aportes cercanos a USD 1,5 millones durante el año, además de la incorporación de inversores estratégicos en etapas posteriores.
“Hoy el mercado es muy poco transparente; el productor está en clara desventaja: no tiene historial, no consigue crédito y su financiación es extremadamente costosa. Cada venta que pasa por Alagro queda registrada. Si lo logramos con la papa, el productor va a poder hacer algo que hoy le cuesta muchísimo: conseguir crédito para crecer”, dijo Calcaterra.
Fabio Calcaterra, padre de Santino, acumula más de 25 años de experiencia en la industria de la papa congelada. Estuvo 18 años al frente de la operación de Farm Frites en la Argentina, encabezó la llegada de Simplot al país y actualmente produce papa mediante San Tonino, en Carmen de Patagones.
Sanclemente señaló que el problema de comercialización se ajustaba a la experiencia acumulada por sus socios en el sector financiero: “Cuando Santino nos contó el problema, lo vimos clarísimo: es exactamente lo que venimos haciendo hace nueve años, conectar a los que ofrecen con los que necesitan. La papa se sigue vendiendo como hace 50 años, de palabra y por teléfono, en un país que exporta tecnología al mundo”.
El productor puede publicar cada lote con datos sobre variedad, cantidad, ubicación y documentación respaldatoria. Industrias, supermercados, mercados y mayoristas tienen la posibilidad de filtrar la oferta según sus necesidades y realizar propuestas dentro de la plataforma.
Antes de la carga, Alagro envía un inspector al campo para verificar el tamaño, la variedad, la calidad visible y la cantidad de la mercadería. El control deriva en un informe que el comprador puede consultar antes de que el camión inicie el traslado.
La empresa también revisa la documentación impositiva y sanitaria de las partes, incluidos el Código Único de Identificación Tributaria y el Registro Nacional Sanitario de Productores Agropecuarios. Fletes, eventuales diferencias de peso o calidad y plazos de reclamo quedan definidos al inicio de cada operación.
El esquema comercial no contempla suscripciones mensuales ni cargos por registro. Alagro cobra una comisión de 1% al productor y otro 1% al comprador, únicamente cuando la venta se concreta.
La meta para el primer año es transaccionar 30.000 toneladas, un volumen equivalente a unos 1.000 camiones, y terminar el período con 25 productores y 15 compradores activos. Sanclemente explicó: “Preferimos medirnos en volumen, que es el idioma del sector: la meta del primer año es transaccionar 30.000 toneladas —el equivalente a unos 1.000 camiones— y cerrar el año con 25 productores y 15 compradores activos en la plataforma. Para dimensionarlo: la Argentina produce cerca de 2,8 millones de toneladas de papa por año, así que incluso capturando una fracción chica del mercado, el volumen es enorme”.
La falta de registros comerciales dificulta que los productores demuestren sus antecedentes ante entidades financieras. Esa ausencia de información limita el acceso a préstamos y encarece el financiamiento disponible para la actividad.
Cada operación realizada en Alagro queda asentada con participantes previamente verificados, controles documentales y datos sobre el cumplimiento de las entregas y la calidad del producto. El objetivo es construir un historial comercial que pueda servir como respaldo para futuras solicitudes de crédito.
La plataforma utiliza la infraestructura tecnológica de Alprestamo, que cuenta con más de 150 integraciones con bancos y empresas de tecnología financiera en seis países para evaluar antecedentes y validar identidades. Ese sistema fue adaptado al sector agropecuario para traducir el historial de los productores a los requisitos solicitados por los bancos.
Alagro inició sus operaciones en las principales zonas paperas de Córdoba, Buenos Aires y Tucumán, con la proyección de extenderse a otras regiones y a nuevos productos hortícolas. Sanclemente sostuvo que la compañía buscará ampliar su presencia en el agro a partir de la comercialización de otros cultivos.