Luego del rebote fallido en agosto, las consultoras recalculan su proyección de crecimiento: sería de 1% este año
El virtual estancamiento de la actividad económica en agosto luego de la fuerte caída en julio tiñó las expectativas de los economistas de un mayor pesimismo y las consultoras volvieron a recortar sus pronósticos de crecimiento para 2026, con pronósticos en torno al 1% en promedio o incluso por debajo de ese nivel.
El estimador mensual de actividad económica (EMAE) difundido este miércoles por el INDEC mostró una mejora de apenas 0,1% mensual en agosto, muy por debajo de las previsiones privadas. Y arrojó una caída del 1,7% interanual, la segunda baja consecutiva y la más pronunciada desde septiembre de 2024.
Las consultoras y bancos que participan del Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central ya habían reducido su estimación de crecimiento del 2,1% al 1,5% (el Top 10, al 1,2%) y el Fondo Monetario Internacional (FMI) hizo lo propio la semana pasada, recortando su proyección del 3,5% al 2,1%.
Los economistas esperaban un rebote en agosto, pero el dato fue peor a lo esperado. “Muy mal dato de actividad. Tras la caída de 2,8% de julio, agosto apenas rebotó 0,1% mensual”, señaló Ricaro Delgado, presidente de Analytica, que había estimado una recuperación de 0,7%.
Ahora, la consultora considera que el crecimiento podría quedar por debajo del 1% en todo 2026, mientras que LCG espera una expansión del 1%. “No hay un driver claro que haga intuir que pueda cambiar la situación”, advirtió Antonio Navarro, economista de la firma.
La actividad parece atrapada en una dinámica de subas y bajas, con una tendencia de estancamiento y una brecha cada vez más marcada entre los sectores que crecen gracias a las exportaciones y aquellos que dependen del mercado interno. La serie tendencia-ciclo del INDEC, que el gobierno usaba como referencia, volvió a registrar una variación nula mensual y acumula cinco meses sin avances.
El dato de agosto prácticamente dejó la economía sumergida en una recesión técnica en el tercer trimestre, un fenómeno que se configura cuando se registran dos períodos consecutivos de caída de la actividad. Después de la contracción trimestral del 0,6% en el segundo trimestre, la economía necesitaría un salto mensual de alrededor del 8,5% en septiembre para evitar que el tercer trimestre sea negativo. Los indicadores adelantados no muestran una recuperación de esa magnitud.
“Nos sorprendió negativamente. Pensábamos que la caída de julio era temporaria y ya fueron dos meses de retroceso”, señaló Sebastián Menescaldi, director adjunto de EcoGo, quien también esperaba que la caída de julio fuera transitoria.
Antes del dato de agosto, EcoGo estimaba un crecimiento anual de 1,1%, pero ahora espera una expansión inferior al 1% en 2026. “Vas a tener dos trimestres de caída, vas a tener recesión”, sostuvo Menescaldi.
Para Gabriel Caamaño, director de Outlier, la recesión técnica ya era un hecho antes de conocerse el informe del Indec. La nueva cifra implica una caída más profunda en el tercer trimestre y un peor resultado para el año, aunque también deja una base de comparación más baja para una eventual recuperación en el cuarto trimestre. Por eso, considera posible que la recesión sea corta. Su expectativa es que la economía crezca menos del 1,5%.
La composición sectorial del EMAE volvió a mostrar una economía partida o en forma de K, con trayectorias opuestas. De los 15 sectores relevados por el INDEC, diez registraron caídas interanuales en agosto. Las mayores incidencias negativas correspondieron a la industria, que retrocedió 3,2%; el comercio, con una baja de 3,5%; y el transporte y las comunicaciones, que cayó 2,9%.
También retrocedió la intermediación financiera, mientras que la construcción volvió a mostrar debilidad. En conjunto, estos sectores explicaron buena parte de la contracción del mes.
En el otro extremo, la explotación de minas y canteras creció 11,1% interanual y aportó la mayor contribución positiva al indicador. Electricidad, gas y agua avanzó 4,3%, mientras que hoteles y restaurantes subió 3,1%. El agro también conserva un desempeño favorable en el acumulado del año, aunque la pesca registró una fuerte caída en agosto.
Entre enero y agosto, el EMAE acumuló una suba de 1,2% frente al mismo período de 2025, pero ese resultado se explica principalmente por el agro y la minería, según ACM. En cambio, la industria manufacturera acumuló una caída promedio de 2,5% interanual y el comercio retrocedió 1,1%, dos actividades centrales por su peso en el empleo y la demanda interna.
Tomás Amerio, economista de la Fundación Libertad y Progreso, destacó que la serie desestacionalizada de actividad se ubica 4,4% por debajo del máximo de marzo y 1,1% por debajo de diciembre de 2024. “La actividad volvió al nivel de hace casi dos años”, advirtió.
La paradoja es que el deterioro de la actividad, el empleo y el consumo convive con el ingreso de dólares, producto del boom exportador con superávit comercial impulsado por el agro, los hidrocarburos y la minería.
“Tenés exportaciones netas volando, pero no pareciera suficiente para compensar la situación de los otros componentes de la demanda que afectan a sectores importantes más ligados al mercado interno”, señaló Navarro, de LCG.
El sector financiero, que había sido uno de los motores de la expansión en meses anteriores, también retrocedió en agosto por la pérdida de dinamismo del crédito y una menor actividad en servicios financieros complementarios, que el año pasado habían recibido un impulso de las operaciones de compraventa de dólares y bonos.
"Nunca se resolvió la pérdida de dinamismo que provocaron el freno del financiamiento y la interrupción de la recuperación de los salarios reales", dijo Caamaño.
Aunque los ingresos del sector privado registrado comenzaron a mostrar mejoras mensuales más importantes, el balance interanual todavía refleja una pérdida frente a la inflación. Sin una recomposición sostenida del poder adquisitivo y del crédito en pesos, los analistas ven difícil que se recupere el consumo.
La situación plantea un desafío para el equipo económico, que anunció recientemente un plan de "estímulo monetario". Voces del mercado empiezan a reclamar un cambio en la política monetaria. Pero el Gobierno sigue absorbiendo pesos con la emisión de deuda y se resiste a bajar los encajes, los depósitos que los bancos mantienen inmovilizados en el Banco Central.
El escenario que ven los analistas contrasta con el panorama que trazó Javier Milei este miércoles en la Universidad Rey Juan Carlos, en España, donde dijo que las regulaciones "mataron el crecimiento" en Europa y puso como ejemplo a la Argentina.
"Hoy estamos creciendo a una velocidad cuatro veces más grande que el promedio de nuestra historia. De hecho, va a ser de los últimos cuatro gobiernos el único que crece entre tres y cuatro veces más fuerte que la OCDE en el periodo de gobierno", afirmó el Presidente.
Los datos del Indec muestran un crecimiento acumulado de 1,2% en los ocho primeros meses hasta agosto se desacelera, muy por debajo del 5,3% que registraba en el mismo período del año pasado.
El proyecto de Presupuesto 2027, que todavía debe ser aprobado por el Congreso, contempla un crecimiento de 3% para este año. Para ACM, llegar a esa meta exigiría un ritmo de crecimiento interanual de 6,5% durante los últimos cuatro meses del año, un objetivo casi imposible frente al desempeño reciente.
La apuesta oficial es que la estabilidad cambiaria, las exportaciones y la recuperación de los salarios permitan reactivar el consumo y la inversión. Pero los economistas advierten que, sin crédito más accesible, una mejora sostenida de los ingresos y un cambio de tendencia en la industria y el comercio, los ganadores seguirán siendo pocos sectores.
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