Máquinas y humanos
¿No exageramos cuando decimos que la Inteligencia Artificial exterminará a la humanidad?
Bueno, más vale prevenir que curar. Pero no se ve que estén previniendo mucho al respecto. Apenas, algunos tecnomagnates interpretan un mediocre acting para que conste: “Miren que yo les avisé”. Pero entre ganarle a la competencia o arriesgarse a la extinción, ni lo dudan: ¡eligen lo primero! No hay que privarse de un último gustito cinco minutos antes de morir. Menos mal que los gobernantes y los organismos internacionales se ocupan eficaz y rápidamente del tema. ¿Ah, no?, mala mía.
Seamos optimistas, pese a todo. ¿Se acuerdan del “efecto Y2K” que a la llegada del año 2000 amenazaba con poner patas arriba la Web? ¿Y qué pasó?: nada.
Por lo que hasta ahora se ve, la IA prefiere hacernos sufrir en cómodas cuotas antes que borrarnos del mapa de un plumazo.
Los zafarranchos online en algunas empresas están a la orden del día. Ya hay ataques con asistencia de IA y los intentos autónomos empiezan a convertirse en una pesadilla amenazante. Además, ya está creando virus que no se encuentran en la naturaleza.
El problema no son las máquinas, sino aquellos humanos que las entrenan como agentes del mal.
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