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lanacion.com.ar · hace 1 hora

Rachael Sharp. La abogada que cambió la empresa de su padre de 78 años: “Esta granja no existiría sin ella”

LA NACION

En una fotografía de 1948, Don Carlos Sharp Jr. y su esposa, Camille Lawton Cunningham, aparecen sentados en los escalones de una casa, cada uno con un hijo en brazos. La vivienda y las tierras de Allendale, en Carolina del Sur, habían permanecido desocupadas durante más de una década. Allí comenzaron una explotación que atravesaría un incendio, crisis económicas y dificultades para pasar de una generación a otra. Casi ocho décadas después en ese mismo lugar, su nieta, Rachael Sharp, comparte con su padre la conducción de Sharp & Sharp Certified Seed, una empresa agrícola que produce y acondiciona semillas. La historia familiar también llegó al Super Bowl de 2026, en un comercial de OpenAI que muestra cómo los Sharp incorporaron ChatGPT al trabajo cotidiano.

La historia del establecimiento está reconstruida en el blog familiar, donde Rachael relata que su abuelo era veterano de la Segunda Guerra Mundial y había estudiado agronomía en la Universidad de Clemson gracias al programa de asistencia educativa para excombatientes conocido como GI Bill. Cuando se instaló con su familia en Allendale, sobre tierras vinculadas a la familia de su esposa, todavía no tenía experiencia como agricultor.

Una compra financiada con un préstamo cambió el rumbo del negocio. Según relató Rachael en el sitio del establecimiento, a comienzos de los años cincuenta, Don adquirió una limpiadora de semillas que le permitió procesar su propia producción y ofrecer ese servicio a otros productores. También fue su puerta de entrada al mercado de semillas certificadas, que terminó convirtiéndose en una de las actividades centrales de la familia.

Don Carlos Sharp Jr. y Camille Lawton Cunningham, con sus hijos en 1948

Su hijo, Don Carlos Sharp III, se incorporó en 1970, después de graduarse en Clemson. La explotación crecía, pero en septiembre de 1973, según el relato familiar, una chispa de una máquina expendedora de Coca-Cola inició un incendio durante la noche. El fuego avanzó sobre los galpones donde guardaban semillas, equipos de limpieza, tractores y maquinaria de cosecha.

Los bomberos lograron proteger la casa. El resto demandó meses de retiro de escombros y años de recuperación. La familia tenía asegurado el equipo de limpieza, pero las semillas almacenadas y la mayoría de los tractores carecían de cobertura. La indemnización permitió reemplazar el equipo, la reposición de los demás bienes fue gradual, de acuerdo con la reconstrucción publicada en el blog familiar.

A las dificultades productivas se sumó, el desafío de repartir la herencia sin comprometer el funcionamiento del campo. Un estudio de caso de la Facultad de Derecho de la Universidad de Carolina del Sur describe que los fundadores dejaron la propiedad en partes iguales a sus dos hijos: Don, que trabajaba en el establecimiento, y su hermana, Camille Wilson Sharp, que no participaba de la actividad.

Don Carlos Sharp III durante una entrevista para un canal de Estados Unidos

El negocio no disponía del efectivo necesario para que uno comprara la participación del otro. Después de una negociación que afectó la relación entre ambos, acordaron una salida que permitió mantener la explotación: Don continuó con la actividad y su hermana conservó unas 500 acres —alrededor de 202 hectáreas— por las que recibía alquileres, según el análisis de la universidad.

La familia había previsto que el hermano de Rachael asumiera la continuidad del negocio, pero circunstancias personales modificaron esa expectativa. Rachael terminó incorporándose y tomó responsabilidades de contabilidad, finanzas y logística. Rachael obtuvo su título de abogada en la Universidad de Carolina del Sur en 2012, de acuerdo con su biografía publicada por South Carolina Farm Bureau. Al volver, encontró una actividad en la que las tareas de oficina exigían tanta atención como las decisiones sobre los cultivos.

Don Carlos Sharp III con sus dos hijos pequeños

“Esta granja no existiría sin ella”, dijo su padre durante una entrevista realizada por Pam Caraway para Farm Progress.

Actualmente, la familia cultiva soja, maíz, trigo, algodón, maní, avena y centeno. En un video publicado por AgSouth Farm Credit, padre e hija explicaron que su trabajo comprende distintas etapas: almacenar la producción, limpiarla, procesarla, embolsarla y someterla a pruebas en el laboratorio de semillas de Carolina del Sur, en Columbia, antes de comercializarla.

En otra intervención, difundida por Soybean Research & Information Network, Rachael detalló los controles de la certificación. El proceso comienza con una solicitud que documenta el origen de las semillas utilizadas. Después se realizan inspecciones en el campo para comprobar las características del cultivo y detectar plantas que no correspondan al tipo esperado. Los controles continúan una vez que las semillas están embolsadas y almacenadas.

Rachael Sharp en su campo

En el blog, Rachael también muestra el trabajo previo a la siembra. Durante el período de menor actividad en los lotes, acondicionan soja con una máquina de cribas que separa tierra, residuos, semillas rotas y malezas. Luego pesan y envasan el producto. En paralelo, revisan tractores y sembradoras, coordinan insumos y organizan las próximas labores.

En los últimos meses la familia fue noticia porque Rachael comenzó a utilizar inteligencia artificial para calcular compras de agroquímicos y preparar informes obligatorios sobre el uso de agua. En su entrevista con Farm Progress, explicó que “esos cálculos ayudan a reducir excedentes almacenados y que la preparación de los reportes antes demandaba entre dos y tres días”. También aclaró que revisa los formularios completados con asistencia de la herramienta porque pueden contener errores.

Según dijo AgSouth Farm Credit, después de mencionar su experiencia con ChatGPT en un foro tecnológico de Clemson, en marzo de 2025, recibió “un contacto de OpenAI”. La conversación derivó en una visita al establecimiento y en una aparición publicitaria vinculada al Super Bowl.

Don y Rachael solucionan problemas

En el mismo video, los Sharp destacaron una relación de unos 75 años con el sistema Farm Credit y el valor que tiene trabajar con entidades que conocen las particularidades financieras y las necesidades del agro.

La joven contó que digitalizó un cuaderno donde su padre registra los cultivos desde 1971. Las imágenes muestran cómo utilizan la herramienta para registrar cargas de maní desde el campo, preparar reportes de consumo de agua y organizar las semillas almacenadas. Entre esas tareas, Don expresó su orgullo por el regreso de su hija y su dedicación para continuar el negocio, según el video “Generations of farming”, difundido por OpenAI.

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