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perfil.com · hace 1 hora · Federico Nagierner

La actividad se estancó en agosto y preocupa el nivel de profundidad de la recesión

Industria

La posibilidad de que la economía argentina enfrente una recesión técnica tras dos trimestres consecutivos en baja ya estaba sobre la mesa antes de conocerse el dato de actividad de agosto. La fuerte caída de julio, el retroceso del Producto Bruto Interno (PBI) en el segundo trimestre y la debilidad de los sectores más vinculados al mercado interno habían encendido las alarmas entre los economistas. Ahora, el escaso rebote del Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) en agosto vuelve más preocupante ese escenario y abre interrogantes sobre la profundidad que podría alcanzar la contracción en los próximos meses.

Según informó el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), la actividad económica avanzó apenas 0,1% mensual en agosto. El resultado quedó lejos de mostrar una recuperación capaz de compensar el desplome de julio, cuando el indicador desestacionalizado había registrado una caída de 2,9%. Además, el EMAE retrocedió 1,7% frente a agosto del año pasado, encadenó su segunda baja interanual consecutiva y se ubicó en su nivel más bajo desde marzo de 2025, de acuerdo con el análisis de Cohen Aliados Financieros.

Estimador mensual de la actividad económica

El problema no se limita a un dato puntual. La economía continúa mostrando dificultades para recuperar el dinamismo, con una actividad cada vez más heterogénea: mientras la minería y la energía conservan tasas de crecimiento elevadas, la industria, el comercio y la construcción siguen rezagados. Se trata, además, de sectores con una incidencia significativa en la generación de empleo, por lo que su debilidad amenaza con prolongar el deterioro de la actividad y limitar la recuperación del consumo.

La preocupación por una posible recesión técnica se había profundizado luego de que el INDEC informara que el PBI cayó 0,6% en el segundo trimestre respecto de los tres primeros meses del año. Aunque la economía todavía mostró un crecimiento interanual de 2% entre abril y junio, la contracción frente al trimestre anterior marcó un cambio de tendencia respecto de la expansión de 0,7% registrada en el primer trimestre.

Con ese antecedente, el derrumbe mensual de julio y el rebote prácticamente nulo de agosto reforzaron las dudas sobre el desempeño del tercer trimestre. La preocupación ahora es que la caída no haya sido un episodio aislado, sino el comienzo de una fase de mayor debilidad económica.

Tras la fuerte caída de julio, la actividad económica tuvo una pequeña suba del 0,1% en agosto, según el INDEC

La Gerencia de Estudios Económicos del Banco Provincia advirtió que el EMAE de agosto se encuentra 3,8% por debajo del cierre de 2025. Según su cálculo, el arrastre estadístico para el año quedó en terreno negativo, en -1,5%, y la actividad debería haber crecido 8,5% en septiembre para evitar una recesión técnica, de acuerdo con la estimación de la entidad.

En esa línea, Joaquín Aranguiz, economista de Fundación Libertad, consideró que el dato de agosto confirmó las señales de debilidad que se venían observando. Según su análisis, la actividad durante el tercer trimestre entró o estuvo muy cerca de entrar en una recesión, pese a la leve mejora mensual registrada en el último dato. “El EMAE de agosto confirmó lo que se venía sospechando, la actividad durante el tercer trimestre entró (o estuvo muy cerca) de una recesión. Si bien mostró una leve mejora de 0,1% mensual desestacionalizado, que frena la caída, no compensa el golpe de julio, revisado a -2,8%”, señaló.

Aranguiz remarcó que, si bien el indicador todavía acumula un crecimiento interanual de 1,2% entre enero y agosto, la señal de los últimos meses es preocupante. “La señal es de estabilización en un nivel bajo más que de rebote: julio y agosto quedaron como los dos meses de menor actividad desde marzo de 2025”, sostuvo.

Las proyecciones para el tercer trimestre reflejan un panorama complejo. Según Aranguiz, el mercado esperaba una caída del PBI de 1% frente al segundo trimestre, de acuerdo con el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) de fines de septiembre. Sin embargo, con los datos de julio y agosto ya conocidos, esa estimación luce optimista. “Si septiembre se mantiene en el nivel de agosto, el trimestre cerraría cerca de 2,8% abajo, y para no caer haría falta un salto de 8,6% en un solo mes, algo bastante improbable”, advirtió el economista.

Como el PBI ya había caído 0,6% en el segundo trimestre, una nueva contracción entre julio y septiembre configuraría técnicamente una recesión, aunque el dato oficial recién se conocerá en diciembre. De todas formas, Aranguiz también señaló que la estabilidad mensual observada en agosto puede ser una señal a seguir, ya que si septiembre confirma ese comportamiento, la economía podría estar cerca de tocar un piso y comenzar una recuperación.

En diálogo con PERFIL, Leo Anzalone, economista y fundador del Centro de Estudios Políticos y Económicos (CEPEC), sostuvo que el dato refleja una economía que sigue muy debilitada y que no logra recuperarse. “Ese 0,1% mensual es prácticamente un estancamiento y refleja que la actividad no consiguió revertir la caída de julio. La industria y el comercio siguen retrocediendo, mientras que el crecimiento de sectores como la minería no alcanza para compensar esa caída”, señaló.

Para el economista, la discusión sobre si la Argentina ya está formalmente en recesión técnica no debería opacar el problema de fondo. “En la economía real, lo que vemos es una actividad muy fría, que no logra recuperarse y donde sectores importantes, como la industria y el comercio, siguen mostrando caídas”, planteó.

Anzalone advirtió que, si esta dinámica se prolonga durante el segundo semestre, también quedará comprometida la posibilidad de que la economía cierre 2026 con crecimiento. El arrastre estadístico que dejó 2025 puede contribuir al resultado anual, pero pierde capacidad de compensación si la actividad no consigue repuntar.

El análisis sectorial muestra por qué el rebote de agosto no alcanza para hablar de una recuperación generalizada. De acuerdo con Cohen Aliados Financieros, el comercio y la industria manufacturera volvieron a caer más de 3% interanual y acumulan varios meses de retrocesos. La construcción, por su parte, encadenó su segunda baja consecutiva. También se moderó el aporte de algunos sectores primarios que venían funcionando como sostén de la actividad. La agricultura pasó a terreno negativo, con una caída interanual de 1%, mientras que la minería creció 11,1% y la energía avanzó 4,3%.

La diferencia entre los sectores que crecen y los que retroceden es uno de los principales rasgos de la coyuntura. Las actividades vinculadas a los recursos naturales conservan capacidad de expansión, pero ese impulso no se traduce de manera suficiente en la industria, el comercio y otros rubros más dependientes de la demanda interna.

“Hay sectores que crecen, pero una parte importante de la economía sigue sin recuperarse”, resumió Anzalone. En su diagnóstico, la estabilidad macroeconómica todavía no se traduce en una mejora extendida de la actividad, más si se tiene en cuenta que el consumo continúa condicionado por los ingresos y la industria enfrenta dificultades para recuperar la producción en un contexto de demanda débil.

En la misma línea, el economista Federico Machado planteó, ante la consulta de PERFIL, que el esquema macroeconómico vigente dificulta que el crecimiento de las exportaciones se traslade al mercado interno. Según su análisis, la combinación de tipo de cambio, tasas de interés y política fiscal limita la posibilidad de que una mayor demanda externa se convierta en un impulso para el consumo y la producción local.

“Mi análisis es que el esquema económico tiene una combinación de tipo de cambio, tasas y política fiscal que impide que el crecimiento de la demanda externa (mayores expo) se traduzca en mayor demanda interna”, explicó.

Para Machado, una recuperación más sostenida requiere cambios en alguno de esos frentes. “Para que crezca la economía se necesita o bien que baje la inflación muy rápido (lo que se lograría permitiendo una mayor apreciación del dólar) o bien un impulso al crédito (con tasas reales más negativas que las actuales) o bien una política fiscal expansiva (algo que hoy no parece en agenda del gobierno)”, sostuvo.

Su diagnóstico apunta a uno de los principales dilemas del programa económico, el de generar condiciones para que la actividad vuelva a crecer sin perder de vista la desinflación y el equilibrio de las cuentas públicas. Mientras las exportaciones pueden aportar dinamismo a determinados sectores, la transmisión de ese crecimiento al resto de la economía depende también del crédito, los ingresos y la demanda interna.

Cohen identificó, no obstante, una señal que podría contribuir a una mejora si es que logra ser persistente en el tiempo, y es el caso de los salarios. Estos aumentaron 2,7% mensual en agosto, frente a una inflación de 1,7%, y acumularon una ganancia real de 3,1% en el año, impulsados por los ingresos del sector no registrado, según informó el INDEC. Si ese avance se consolida, podría dar cierto impulso al consumo y, a partir de allí, al comercio y los servicios.

Salarios de agosto del 2026

El deterioro de la actividad también vuelve a poner en primer plano una discusión política sobre el alcance del programa económico y la necesidad de que la estabilidad llegue a los hogares. En ese contexto, la senadora nacional Patricia Bullrich reclamó un acuerdo político y una economía más holgada para la población.

“Acuerdo político y una economía más holgada para la gente. Esa es la clave para este año. Si hacemos lo que hay que hacer, la Argentina va a seguir avanzando”, escribió en su cuenta de X.

El mensaje se conoció después de que el presidente Javier Milei cuestionara los planteos sobre las dificultades que enfrentan algunos argentinos para llegar a fin de mes. La publicación de Bullrich puso sobre la mesa la necesidad de compatibilizar la continuidad del rumbo económico con una mejora perceptible en las condiciones de vida, en un momento en el que los indicadores de actividad siguen mostrando dificultades para consolidar una recuperación.

El economista y presidente de Romano Group, Alfredo Romano, respaldó el planteo de Bullrich y avanzó con una propuesta sobre el uso del ahorro fiscal para estimular la economía.

“Totalmente de acuerdo. ‘Una economía más holgada para la gente’ es exactamente lo que vengo insistiendo hace muchos meses”, expresó. “De nada te sirve el superávit si viene Massa en el 27. Destruye todo en 5 minutos. Andá a equilibrio y aprovechá todo lo que ahorraste para reactivar”, agregó.

Su postura introduce una discusión sobre el destino de los recursos ahorrados y el margen que debería tener el Gobierno para impulsar la actividad sin abandonar los resultados fiscales. En el trasfondo aparece una tensión central para el oficialismo. El como sostener el orden macroeconómico y, al mismo tiempo, conseguir que la mejora se refleje en el consumo, la producción y el empleo.

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