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infobae.com · hace 1 hora · Matías Barbería

El indicador preferido del Gobierno muestra que la actividad económica lleva 5 meses estancada

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El dato de actividad económica de agosto que publicó este miércoles el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) deja poco terreno para el entusiasmo entre los funcionarios del gobierno de Javier Milei. El indicador que más siguen los especialistas, la variación mensual desestacionalizada de la actividad, mostró una casi nula expansión del 0,1% en el octavo mes del año respecto del mes anterior, lo que obliga al dato de septiembre a saltar más del 8% para que la economía no caiga en una recesión técnica, dos meses consecutivos de caída del producto. Pero también el indicador favorito del Gobierno dio malas noticias, tras una corrección de la serie histórica: la serie tendencia-ciclo muestra que la economía está frenada desde marzo, pese al fuerte aporte de los sectores de hidrocarburos, minería y hoteles y restaurantes.

La modificación de datos del pasado es muy habitual. El Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) es una aproximación temprana al desempeño de la economía y anticipa, con información parcial, la evolución que luego reflejan las cuentas nacionales. Por esa característica, cada informe del Indec incorpora datos que no estaban disponibles al cierre anterior y puede modificar los valores ya publicados. Las revisiones de la serie histórica son, por eso, normales y no implican por sí mismas una alteración de la metodología.

La actualización difundida con el dato de agosto dejó casi sin cambios la lectura de la serie desestacionalizada. La caída de julio pasó del 2,9% informado inicialmente a 2,8%, mientras que el retroceso de febrero se corrigió de 2,2% a 2%.

El cambio de mayor alcance ocurrió en la serie tendencia-ciclo, la serie que el Gobierno insiste en resaltar como la más relevante ante los análisis de especialistas que, en los últimos meses, marcan que la actividad está dando señales de alarma.

El presidente Javier Milei ya explicó varias veces su posición al sostener que los indicadores desestacionalizados ya no reflejan la realidad de la actividad económica, dado que la Argentina está en un proceso de transformación estructural. “Cuando usted construye un indicador desestacionalizado, se arma en función de la historia. Si su economía está teniendo muchos cambios estructurales, los desestacionalizados miden mal”, afirmó.

El mandatario planteó que, en un período de estabilización y reformas, las pautas del pasado pueden perder capacidad para describir las variaciones estacionales las decisiones de consumo, producción e inversión. Sobre esa base, defendió el uso de otro indicador: “Por eso nosotros nos enfocamos en el indicador tendencia a ciclo, porque la economía está teniendo muchos cambios estructurales”.

La discusión se volvió relevante durante 2026 por las fuertes alternancias del EMAE desestacionalizado. En febrero cayó 2%, en marzo avanzó 2,7%, en abril retrocedió 1,4%, en mayo bajó 0,6%, en junio subió 0,3%, en julio descendió 2,8% y en agosto apenas recuperó 0,1%. La sucesión dificulta inferir una dirección a partir de un solo mes y de ahí la queja de Milei.

Gráfico de barras con valores porcentuales mensuales que compara datos de dos informes consecutivos entre agosto de 2025 y julio de 2026

Pero con la publicación del EMAE de agosto, ni siquiera el indicador favorito del Gobierno da buenas noticias.

El viceministro de Economía, José Luis Daza, había sido el primero en desarrollar la visión del Gobierno sobre lo poco representativo que es el dato desestacionalizado de actividad. En julio, el funcionario había dado la fundamentación técnica de la postura oficial en una publicación en X. Según sus cálculos, la dispersión de los datos mensuales se había elevado: la desviación estándar habia pasado de 0,9 en 2024 y 1,2 en 2025 a 2,2 en lo transcurrido de 2026.

En ese entonces, Daza había señalado que movimientos cercanos a 3% en sentidos opuestos exigirían interpretar que la economía pasa, en apenas 30 días, de una contracción anualizada muy pronunciada a una expansión también extrema. “Eso no pasa en ninguna economía real”, escribió. Su conclusión fue que “el EMAE mensual está capturando mucho ‘ruido’” en una economía que, según su interpretación, se transforma con rapidez por el programa de estabilización y las reformas. Los análisis de Daza son la base de la argumentación de Milei.

“La solución es usar la serie de tendencia-ciclo, que filtra ese ruido”, había dicho Daza. “Pueden usarse otros promedios móviles para cancelar el ruido, pero la tendencia-ciclo es la medida más útil: además de la estacionalidad, elimina los componentes irregulares como huelgas y otros”, había agregado.

Hasta la publicación anterior, la tendencia-ciclo exhibía aumentos mensuales de 0,2% desde noviembre de 2025 hasta julio de 2026, aún cuando los datos desestacionalizados mostraban contracciones fuertes. Pero con la nueva estimación, esos avances quedaron reducidos a 0,1% entre noviembre y marzo. Y desde abril hasta agosto, en cambio, la variación fue de 0,0% en cada mes. En cada uno de los cuatro meses. Es decir, un freno total.

En términos simples, la tendencia-ciclo busca separar tres componentes de una serie. El primero es la tendencia, que procura mostrar el rumbo de largo plazo. El segundo es la estacionalidad, es decir, movimientos que se repiten en meses determinados por vacaciones, cosechas, feriados u otras pautas previsibles. El tercero reúne los hechos irregulares o transitorios, como paros, una menor cantidad de días hábiles o episodios climáticos.

Gráfico de líneas con dos curvas sobre ejes cartesianos, valores porcentuales mensuales, textos explicativos y un icono de barras

Al filtrar las oscilaciones mensuales, esta herramienta busca ofrecer una imagen más estable de la tendencia de la actividad. Esa es la razón por la que el Gobierno la contrapuso a la serie desestacionalizada, que elimina los efectos estacionales pero conserva otros movimientos de corto plazo. Sin embargo, la nueva revisión muestra que el filtro tampoco produce un dato positivo: el crecimiento es menor al esperado e, incluso, ya van cuatro meses de estancamiento.

Para Gabriel Caamaño, economista de Outlier, la serie de tendencia-ciclo no debe leerse como un indicador de la evolución inmediata de la actividad. “El tendencia-ciclo no es un indicador que servía para ver la marcha mes a mes de la economía”, sostuvo. Según explicó, por su propia naturaleza busca estimar una trayectoria de más largo plazo y detectar cambios de dirección. Para hacerlo, incorpora los datos de los meses posteriores y recalcula la serie histórica, por lo que su diagnóstico sobre una aceleración o una desaceleración puede modificarse una vez que ya transcurrió el período analizado.

El economista comparó ese funcionamiento con una herramienta retrospectiva: “Funciona como un espejo retrovisor, digamos, que te dice cuándo se pinchó o cuándo se arregló, se reinfló”. Caamaño remarcó que la detección de los puntos de inflexión ocurre “ex post”, es decir, después de que suceden y cuando se suma nueva información a la estimación. Por eso cuestionó el uso oficial de esa serie para afirmar que la economía mantenía una expansión mensual: “Nunca lo deberían haber utilizado para lo que lo utilizaban, que era decir que la economía estaba creciendo, porque sabían que podía reestimar para atrás mucho, en relativamente poco tiempo, y terminó pasando”.

Martín Polo, economista de Polomics, señaló que el EMAE es una medición de la actividad por el lado de la oferta. “No analizamos consumo, no analizamos inversión, sino solamente se ve qué sectores están aportando”, explicó. Según su lectura, la expansión quedó concentrada en pocos rubros, con tres sectores que crecían cerca de 10% mientras el resto retrocedía alrededor de 2%. Esa composición, advirtió, vuelve más vulnerable al nivel general de actividad cuando los motores puntuales pierden fuerza.

“Cuando afloja el agro, aflojó la pesca, más allá de que minería siga volando, bueno, no te alcanza”, afirmó Polo, al describir la debilidad del ciclo. El economista sostuvo que la economía ya ingresó en recesión y que el tercer trimestre habría profundizado la caída en lugar de mostrar la recuperación esperada. Para evitar una contracción trimestral, añadió, septiembre debería registrar una expansión mensual de entre 5% y 6%, un incremento que consideró difícil de lograr.

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