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infobae.com · hace 7 horas

Una OTAS para defender el Atlántico Sur

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La posibilidad de un cambio de signo político en Brasil invita a pensar más allá de las coincidencias ideológicas y las fotografías presidenciales. Si esa alternancia se concreta, la Argentina debería promover una iniciativa de largo alcance: una alianza militar formal con nuestro principal socio regional, abierta posteriormente a otros países del Atlántico Sur. Una Organización del Tratado del Atlántico Sur. Una OTAS.

La oportunidad puede ser política, pero su fundamento es geopolítico. En un mundo cada vez más conflictivo, nuestros países necesitan transformar recursos, territorio y capacidades dispersas en poder estratégico compartido. La afinidad entre gobiernos puede facilitar el primer paso. La inteligencia de sus dirigentes deberá asegurar que el proyecto sobreviva a sus mandatos.

El Atlántico Sur adquiere una importancia creciente por sus recursos naturales renovables y no renovables, sus reservas energéticas, sus espacios pesqueros y su biodiversidad. A ello se suman los cables submarinos, las rutas comerciales, la conexión entre los océanos Atlántico y Pacífico y la proyección antártica. La hidrovía Paraguay-Paraná articula, además, el corazón productivo sudamericano con ese espacio oceánico.

Manos de dos militares en uniforme sobre una mesa de madera con cartas náuticas del Atlántico Sur y una brújula metálica abierta.

Estas dimensiones integran un mismo sistema estratégico. Los granos, los minerales y la energía necesitan corredores, puertos y comunicaciones seguros. La riqueza del mar exige conocimiento científico, vigilancia y capacidad de protección. La presencia antártica requiere logística sostenida. Tener recursos sin capacidad de defenderlos puede convertir una ventaja económica en una vulnerabilidad.

La OTAN ofrece una enseñanza: la defensa colectiva adquiere credibilidad cuando los compromisos políticos se apoyan en planeamiento permanente, fuerzas capaces de operar juntas y medios disponibles. Una OTAS debería traducir ese principio a nuestras necesidades mediante un tratado, aprobado por los respectivos congresos, que establezca obligaciones de consulta, asistencia y defensa, con alcances claramente definidos.

Dos manos sostienen una cúpula transparente que cubre un mar con bloques de hielo y una plataforma petrolera sobre un fondo azul.

Su núcleo inicial podría ser argentino-brasileño, con incorporación gradual de socios sudamericanos y africanos interesados. La Zona de Paz y Cooperación del Atlántico Sur constituye un antecedente diplomático regional que debería ser tenido en cuenta. Preservar esa zona de paz exige también desarrollar capacidades para sostenerla.

En 2022, se impulsó la creación de un Estado Mayor Conjunto Combinado permanente con Brasil. La iniciativa buscaba institucionalizar el planeamiento y dar continuidad a una cooperación militar madura, registrada públicamente en aquel momento.

La falta de coincidencia política entre ambos gobiernos impidió concretarla. Fue una expresión de miopía: subordinar una necesidad estratégica duradera a diferencias ideológicas circunstanciales.

Abundan testimonios de la absoluta empatía profesional y disposición a cooperar entre los militares de ambos países. Existe confianza, conocimiento mutuo y experiencia de trabajo compartido. El desafío consiste en convertir esa relación en una institución permanente.

Ilustración con un buque patrullero, un avión de transporte militar, mapas de América del Sur y la Antártida, y líneas sobre una cuadrícula marina.

Brasil identifica su patrimonio marítimo con el concepto de Amazonia Azul. Argentina cuenta con Pampa Azul como iniciativa de investigación y conocimiento del mar. Con alcances diferentes, ambas expresan conciencia del valor estratégico del espacio oceánico. Esa convergencia permite proyectar vigilancia marítima coordinada, intercambio de información y protección de infraestructura crítica.

Las comunicaciones satelitales, el control aeroespacial y de fronteras, la ciberdefensa y el sostenimiento logístico ofrecen otros campos inmediatos de cooperación, conforme a las competencias legales de cada país.

La alianza tendría también una dimensión industrial. La cooperación de FAdeA con EMBRAER en el programa C-390 demuestra que la integración productiva puede traducirse en empleo calificado y participación en mercados internacionales.

Otro antecedente es el blindado 6x6 VBTP-MR Guaraní, producido en Minas Gerais. La participación industrial cordobesa de IVECO, mediante motores y componentes del chasis, evidencia que esa complementariedad tiene bases materiales.

Los trabajos de Tandanor en la Base Antártica Conjunta Petrel

TANDANOR y el complejo naval de Itaguaí podrían explorar proyectos de mantenimiento, construcción y apoyo logístico. Los desarrollos nucleares, misilísticos y satelitales de ambos países permiten imaginar una agenda ambiciosa, con objetivos verificables.

Esta estrategia contribuiríaa contrarrestar la política británica de acercamiento a nuestros vecinos. Londres fortalece vínculos de defensa con Brasil y Chile y desarrolla acuerdos de cooperación antártica. Comprende que la influencia se construye mediante relaciones persistentes y beneficios concretos.

Un emblema central de estrella y escudo entre dos siluetas del mapa de América del Sur con círculos concéntricos sobre un fondo azul oscuro.

La Argentina debería ofrecer a sus vecinos una asociación más profunda y conveniente. Los intereses de las naciones pesan más que las declaraciones de simpatía.

El Atlántico Sur tendrá cada vez más protagonistas. Argentina y Brasil deben decidir si organizarán juntos la protección de sus intereses o seguirán adaptándose, por separado, a las decisiones de otros.

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