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clarin.com · hace 13 horas · Clarin.com - Home

Como ser la hija del Rabino

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No suele contarlo, no es algo que ella deje caer despreocupadamente en medio de una conversación. Tampoco es un secreto. Es una zona a la que se accede después de algún tiempo, cuando hay cierta confianza. Entonces, la periodista Tali Goldman tal vez diga: "Mi papá es rabino" o "como hija de rabino..." o cualquier otra fórmula que, una y otra vez, será seguida por la sorpresa de quien escucha.

La periodista y escritora Tali Goldman es autora de la novela La hija del rabino. Foto: gentileza.

Porque Tali Goldman es la hija del rabino. Una de ellas, en realidad. Una condición excepcional, que se potencia porque el suyo no es un padre regular ni tampoco es un rabino tradicional. Y vuelve a potenciarse porque ella misma tampoco es la hija que el manual de hijas del rabino (de existir) mandaría. ¿Qué otra cosa se podría hacer con tanta singularidad que no fuera una novela?

A ella esa idea no le parecía buena. La religión, explicaba, era el territorio profesional de su padre, el rabino. Ella tenía su vida, su oficio y una larga trayectoria incumpliendo las expectativas.

Decían en el templo que era "muy de izquierda". Comentaban que no iba a las escuelas de la colectividad, sino a un secundario público. Incluso se supo que le gustaba un chico goy. Es justo esa memoria la que articula esta, su primera novela.

Se titula, por supuesto, La hija del rabino (Ediciones B) y es la historia de una niña, que mira con asombro y naturalidad a ese padre imponente, que lidera desde el púlpito a una comunidad de la que ella es, casi, una princesa.

La narradora se sabe en un lugar privilegiado. Pero no tarda nada en descubrir que esas ventajas (un banco en primera fila, acceso a la oficina del rabino, un chocolate de regalo) también puede volverse una condena (¿acaso alguno de los chicos lindos del campamento se atrevería a chapar con la hija del rabino?).

La periodista y escritora Tali Goldman es autora de la novela La hija del rabino. Foto: Alejandra López, gentileza.

Tali Goldman tardó años en llegar a esta novela. Primero, escribió un libro político (La marea sindical); luego, uno de cuentos (Larga distancia), después, el de crónicas (Cómo se puede querer tanto a alguien) y, finalmente, participó en la antología Ídolos (Ediciones UDP, editado por Leila Guerriero).

Durante ese tiempo, publicó decenas de crónicas en medios argentinos y del exterior. Siempre cuidando las fronteras entre su territorio y el de su padre. Hasta que algo cedió y ganó una beca del Fondo Nacional de las Artes para lanzarse a esta novela preciosa, que siempre estuvo esperándola.

Débora Campos

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