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infobae.com · hace 17 horas · Andrés Mijes

Una sola ciudad, dieciséis gobiernos

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Hay una cosa curiosa en Nuevo León: podemos cruzar tres municipios para llegar al trabajo, atravesar otros dos para llevar a nuestros hijos a la escuela y regresar a casa sin saber exactamente en qué momento cambiamos de ciudad, pero para los gobiernos la historia es distinta. Cada municipio tiene su presupuesto, sus prioridades, sus reglamentos y sus propios planes.

La gente vive en una sola ciudad. Los gobiernos seguimos administrando dieciséis. Y esa contradicción nos está costando demasiado. Nos cuesta horas de tráfico, oportunidades económicas, calidad del aire y, sobre todo, tiempo de vida que las familias nunca van a recuperar.

Pensemos en algo tan cotidiano como el transporte. Una señora puede vivir en Escobedo, trabajar en San Pedro y tener a sus hijos estudiando en Monterrey. Para ella, todo ese recorrido forma parte de una sola vida. Pero las decisiones sobre las calles, las rutas, los semáforos y el crecimiento urbano se toman desde distintas oficinas.

El tráfico no reconoce límites municipales. La contaminación tampoco. Mucho menos el agua o la inseguridad. Tenemos problemas metropolitanos, pero demasiadas respuestas municipales. Y aquí es donde creo que Nuevo León debe empezar a pensar seriamente en lo que sigue.

Durante años hemos construido avenidas, distribuidores viales, parques industriales y desarrollos habitacionales. Muchas de esas inversiones han sido indispensables. El problema es que una obra aislada, por importante que sea, difícilmente puede corregir el funcionamiento de una ciudad completa.

Una avenida nueva puede mejorar el tránsito de una colonia. Pero si desemboca en un cuello de botella del municipio vecino, solamente habremos cambiado el lugar del embotellamiento. Una nueva empresa puede generar cientos de empleos. Pero si sus trabajadores necesitan dos horas para llegar a ella, una parte importante de esa prosperidad se queda atrapada en el tráfico.

Y un municipio puede hacer un gran esfuerzo por mejorar su seguridad, pero la delincuencia aprovecha precisamente las fronteras que las instituciones no logran superar. Por eso creo que el siguiente gran salto de Nuevo León no será solamente de infraestructura. Tendrá que ser un salto de coordinación, inteligencia y buen gobierno.

En Escobedo hemos trabajado para fortalecer la seguridad, atraer inversión, modernizar trámites y mejorar nuestras vialidades. Esa experiencia me ha enseñado algo fundamental: un municipio puede hacer mucho cuando administra bien, pero puede lograr todavía más cuando trabaja coordinadamente.

Y no estoy hablando de crear otra burocracia, con más oficinas, más funcionarios y más gastos. Estoy hablando de algo mucho más práctico. Necesitamos una planeación metropolitana que mire varias décadas hacia adelante, no solamente hasta la siguiente elección. Un sistema de movilidad que conecte las necesidades reales de trabajadores y estudiantes. Una estrategia compartida para proteger el aire y el agua. Y mecanismos permanentes de colaboración en seguridad.

También necesitamos ponernos de acuerdo sobre cómo financiar las obras que benefician a varios municipios, aunque físicamente se construyan en uno solo. Porque cuando una avenida de Escobedo mejora la conectividad de Apodaca, San Nicolás o Monterrey, el beneficio es de toda la metrópoli. Y esa realidad también debería reflejarse en la manera de planear y distribuir responsabilidades.

Nuevo León tiene una ventaja extraordinaria: aquí sabemos trabajar en equipo cuando existe un objetivo común. Nuestra historia industrial lo demuestra. Empresarios, trabajadores, universidades e instituciones públicas construyeron una de las regiones productivas más importantes de México. Ese espíritu de colaboración, tan ligado al Capitalismo Social de Eugenio Garza Sada, sigue siendo uno de nuestros mayores activos.

Ahora necesitamos llevar esa capacidad de organización a la manera de gobernar nuestra metrópoli. El Plan México de la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo abre una oportunidad para fortalecer la industria, la infraestructura, la innovación y el crecimiento equitativo. Pero aprovecharla plenamente requiere ciudades bien conectadas, instituciones confiables y una calidad de vida a la altura de nuestra capacidad económica.

La gran transformación metropolitana consiste en conectar todo eso. Y para hacerlo hace falta hacer realidad la Ley de Coordinación Metropolitana, una iniciativa que impulsé como Presidente de la Mesa de Coordinación Metropolitana con universidades y sociedad civil y que ya está en el Congreso del Estado, esperando la responsable acción política que la haga materialice. Ese es un trabajo muy concreto y urgente que hay que completar.

Ya sabemos construir grandes empresas. Ya sabemos construir grandes avenidas. Ahora tenemos que aprender a hacer que toda nuestra gran ciudad funcione como una sola. Porque la Zona Metropolitana Ya sabemos construir grandes empresas. Ya sabemos construir grandes avenidas. Ahora tenemos que aprender a hacer que toda nuestra gran ciudad funcione como una sola. Porque la Zona Metropolitana de Nuevo León no necesita dieciséis futuros diferentes. Necesita dieciséis gobiernos capaces de construir un futuro compartido.

*Andrés Mijes es presidente municipal de General Escobedo, Nuevo León, y maestro en Ciencias Políticas por la Universidad Autónoma de Nuevo León.

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