Francia enciende las alarmas en Europa: el riesgo de su deuda trepa al máximo en casi 15 años
La crisis fiscal de Francia comenzó a reflejarse con mayor intensidad en los mercados financieros. Segun datos que consigna la agencia francesa AFP, este martes 20 de octubre, el rendimiento de los bonos soberanos franceses a 10 años subió al 4,94%, mientras que la prima de riesgo frente a la deuda alemana superó los 150 puntos básicos, un nivel que no se registraba desde enero de 2012, cuando Europa atravesaba una profunda crisis de deuda.
El deterioro de los títulos franceses refleja la creciente desconfianza de los inversores sobre la capacidad del Gobierno para ordenar las cuentas públicas. La situación se agravó después de las violentas protestas del último fin de semana, que pusieron en evidencia las dificultades políticas y sociales para avanzar con un programa de ajuste fiscal.
Según AFP, los inversores vienen desprendiéndose de deuda francesa durante las últimas semanas. La venta de bonos presiona a la baja sus precios y eleva sus rendimientos, lo que encarece el financiamiento del Estado.
La comparación con Alemania es especialmente relevante porque sus bonos soberanos son considerados la referencia de mayor solvencia dentro de la zona euro. Cuando aumenta la diferencia de tasas entre ambos países, el mercado está exigiendo una mayor compensación por asumir el riesgo de prestarle dinero a Francia.
El dato de este martes devuelve a los mercados europeos a un escenario que no se veía desde hace casi 15 años, cuando las dificultades fiscales de varios países de la región obligaron al Banco Central Europeo (BCE) a intervenir para evitar una escalada de los costos de financiamiento.
El Gobierno del primer ministro centroderechista Sébastien Lecornu, que no cuenta con mayoría parlamentaria, intenta conseguir respaldo para aprobar un ajuste fiscal de 54.000 millones de euros (unos US$60.780 millones) en el presupuesto de 2027.
Sin embargo, incluso si logra avanzar con ese recorte, las cuentas públicas continuarían lejos de los parámetros establecidos por la Unión Europea.
Las estimaciones indican que el déficit fiscal francés apenas se reduciría hasta el 5% del Producto Bruto Interno (PBI), muy por encima del límite del 3% establecido para los países de la zona euro.
A su vez, la deuda pública seguiría ubicándose en torno al 120% del PBI, el doble del umbral del 60% previsto por las reglas fiscales europeas.
Estas cifras explican parte de la preocupación de los inversores: el ajuste que busca implementar el Gobierno no alcanzaría para normalizar las cuentas públicas, mientras que el elevado endeudamiento obliga a destinar cada vez más recursos al pago de intereses.
Cuanto más suben las tasas de interés exigidas por el mercado, mayor es el costo de refinanciar los vencimientos de deuda, lo que agrega presión sobre unas finanzas públicas que ya presentan un desequilibrio significativo.
El próximo viernes será otra fecha clave para los mercados. La agencia de calificación crediticia Moody's tiene previsto pronunciarse sobre la nota de la deuda soberana francesa, en medio de las crecientes dudas sobre la sostenibilidad fiscal del país.
Una eventual rebaja de la calificación podría profundizar las ventas de bonos y aumentar las exigencias de rendimiento de los inversores.
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La incertidumbre llega en un contexto político complejo para Lecornu, cuyo Gobierno necesita reunir apoyos parlamentarios para aprobar el presupuesto de 2027.
Las protestas sociales del último fin de semana agregaron tensión a ese escenario y reforzaron las dudas sobre la viabilidad política de los recortes previstos.
Para los mercados, la cuestión ya no pasa solamente por la magnitud del déficit, sino también por la capacidad del Gobierno para aprobar y sostener las medidas necesarias para reducirlo.
El nivel alcanzado por la prima de riesgo francesa tiene un fuerte componente simbólico. La última vez que la diferencia con los bonos alemanes había sido tan elevada fue en enero de 2012, en medio de la crisis de deuda que comprometió la estabilidad financiera de varios países europeos.
En aquel momento, las dificultades para financiar los déficits públicos llevaron a fuertes incrementos de las tasas de interés y obligaron a adoptar medidas extraordinarias para evitar una crisis más profunda en la zona euro.
Aunque el contexto actual es diferente, el comportamiento de los bonos franceses vuelve a colocar bajo observación la sostenibilidad de las finanzas públicas de una de las principales economías del continente.
Con una deuda cercana al 120% del PBI, un déficit que permanecería en el 5% incluso después del ajuste previsto y crecientes dificultades políticas para reducir el gasto, Francia enfrenta una combinación de riesgos fiscales y financieros.
El resultado de la discusión presupuestaria y la decisión de Moody's serán dos de las próximas señales que seguirán los inversores para determinar si la presión sobre la deuda francesa continúa o comienza a moderarse.