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clarin.com · hace 13 horas · Clarin.com - Home

La industria argentina, más golpeada que la de Brasil y México

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¿Gana Milei? Estamos fritos. La pregunta y la respuesta la expresó un reconocido industrial argentino en un reducido almuerzo compartido con un par de periodistas y un funcionario del actual Gobierno: fue a mediados de 2023 y no se equivocó. Presentía que no iba a tener privilegios ni beneficios y la competencia iba a ser brutal.

De hecho, Milei siempre dijo que en su Gobierno tener superávit fiscal y bajar la inflación eran sus pilares. Y también hay una frase del Presidente que se resume de la siguiente manera: “De la macro me ocupo yo, de la micro ocupate vos”. Todo dicho.

Traducido, en la reconfiguración que planteaba Milei del modelo productivo argentino, la industria tradicional quedaba relegada.

Teniendo en cuenta ese contexto el resultado no asombra. La industria argentina arrastra una cuenta que los repuntes parciales todavía no consiguen saldar. Después de la fuerte contracción de 2024, la mejora de 2025 resultó insuficiente para recuperar la producción perdida. Y los datos disponibles de 2026 agregan una nueva dificultad: entre enero y agosto, las fábricas volvieron a producir menos que un año antes. El problema ya no se resume en cuánto sube o baja un mes, sino en cuánto falta para reconstruir el nivel de actividad.

La comparación con Brasil y México, las otras dos economías grandes de la región, ofrece un contrapunto que exige matices. Ninguno de los dos atraviesa una expansión manufacturera ininterrumpida: Brasil perdió impulso después de crecer en 2024 y México cerró 2025 con una baja fabril. Sin embargo, en el acumulado hasta agosto de 2026, sus retrocesos manufactureros fueron menores que el argentino.

Tomando el cierre de 2023 como punto de partida temporal, el primer año completo de la secuencia dejó una caída de 9,4% en el índice de producción industrial manufacturero del INDEC. En 2025, la actividad creció 1,6%. La segunda cifra describe una mejora real respecto de un año muy malo, pero no compensa la primera. La diferencia importa: crecer después de una contracción no implica volver automáticamente al punto de partida.

Un cálculo sobre las tasas anuales publicadas permite dimensionar la pérdida. Si el promedio de producción de 2023 se fija en 100, el de 2024 queda en 90,6 y el de 2025, aproximadamente en 92,05. Es decir, el nivel medio de 2025 todavía resulta alrededor de 8% inferior al de 2023.

La distancia también puede expresarse del otro lado: después de caer 9,4%, la producción necesitaba crecer cerca de 10,4% para recuperar el promedio previo. El aumento de 1,6% quedó lejos de ese umbral. Por eso, la lectura de 2025 como un año de crecimiento debe convivir con otra: fue un período de recuperación incompleta.

Los primeros ocho meses de 2026 mantienen esa fragilidad. Según el INDEC, la industria manufacturera acumuló una caída de 2,7% frente a enero-agosto de 2025.

Brasil tuvo un recorrido inicial distinto. Su producción manufacturera creció 3,7% en 2024, según las cifras del Instituto Brasileño de Geografía Estadística (IBGE). Frente a la baja argentina de 9,4%, la diferencia de tasas fue de 13,1 puntos porcentuales. Esa distancia entre variaciones no significa que un país produzca 13,1% más que el otro: compara ritmos de cambio de estructuras industriales diferentes.

El Banco Central de Brasil describió durante 2024 una recuperación manufacturera más difundida, con avances tanto en bienes de capital como en bienes de consumo durables. También advirtió que ese impulso se inscribía en una historia larga de estancamiento y recuperaciones breves. El crecimiento de aquel año, por lo tanto, no resolvía por sí solo los problemas estructurales de la industria brasileña.

En 2025 llegó el freno: las manufacturas brasileñas retrocedieron 0,2%, de acuerdo con el IBGE.

Aun con ese retroceso, el saldo de los dos años fue diferente al argentino. Encadenando las tasas publicadas, el promedio manufacturero brasileño de 2025 quedó aproximadamente 3,5% por encima del de 2023, frente a una pérdida cercana a 8% en la Argentina.

México tampoco ofrece una historia de crecimiento sin interrupciones. En 2025, sus manufacturas cayeron 0,5% y la actividad industrial total retrocedió 1,3%, según las cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). Ese año, la Argentina mostró una tasa manufacturera mejor, con su recuperación de 1,6%. El contraste anual, sin embargo, debe leerse junto con la fuerte pérdida argentina de 2024: las tasas no parten de la misma situación.

En los primeros ocho meses de 2026, las manufacturas mexicanas acumularon una baja de 0,3%, frente al descenso argentino de 2,7%. La diferencia fue de 2,4 puntos porcentuales. En agosto, además, la producción fabril mexicana creció 3,2% interanual y 1,2% respecto de julio, desestacionalizada. La Argentina también tuvo un repunte mensual, pero con caída interanual.

En definitiva, la industria está en crisis pero, dentro de esa crisis, la industria argentina es la más golpeada de las principales economías regionales.

Horacio Riggi

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