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infobae.com · hace 17 horas · Pablo Wende

El riesgo país ya roza los 650 puntos: se complicó el frente externo y las encuestas tampoco ayudan

Infobae

La suba del petróleo tuvo un impacto muy favorable para la economía argentina este año, pero también genera dolores de cabeza. El barril Brent, que es el que siguen las petroleras locales, terminó la semana con una suba de casi 3% el viernes y ya casi está en niveles de USD 110 el barril.

El propio presidente Javier Milei alertó que esta situación tuvo un impacto negativo en el crecimiento de la economía local este año. El Presidente citó la suba de tasas en Estados Unidos debido a la mayor inflación generada por el shock petrolero como una de las causas que impactó de manera negativa en la economía local: “El mundo tiene tasas de interés más alta y eso provoca un crecimiento más bajo”, argumentó.

Las elevadas tasas de interés de los bonos norteamericanos impactaron sobre los activos de riesgo. El índice de acciones tecnológicas Nasdaq cayó 5% en la última semana. Hay preocupación de los inversores porque las empresas relacionadas con la IA requieren de grandes sumas de capital para financiar el crecimiento de data centers y fabricación de chips. Con el aumento de tasas ese costo sube sensiblemente, afectando las perspectivas de futuras ganancias.

Los bonos argentinos fueron impactados por el mal clima internacional, marcado por el aumento de los rendimientos de los bonos de EE.UU. y la caída de las bolsas. Como consecuencia, el riesgo país volvió a tomar velocidad a la par del deterioro de las cotizaciones de la deuda local. El viernes se aceleró esta tendencia y el riesgo país trepó hasta los 648 puntos básicos.

En un mundo de tasas más altas, suba de la inflación y riesgo geopolítico, es entendible que muchos inversores opten por desprenderse de activos riesgosos, como sucede con los bonos argentinos.

El consultor financiero Marcelo Blanco (ex presidente de Deutsche Bank en Argentina) explicó que “los bonos argentinos tienen un problema de diseño, que viene de la reestructuración que hizo Martín Guzmán en 2020. Son poco atractivos para los inversores porque tienen intereses muy bajos”.

Según el titular de Deutsche Bank en Argentina, el diseño de los bonos que emitió Guzmán en la restructuración de deuda de 2021 agregan al menos 150 puntos al riesgo país de laArgentina
REUTERS/Agustin Marcarian

Los Bonares 2030, por ejemplo, pagan un cupón del 1% anual, mientras que los bonos del Tesoro norteamericano al mismo plazo rinden un 5% anual. “Si nuestros bonos hubieran tenido un diseño más atractivo hoy estarían rindiendo 150 puntos básicos menos”, aseguró.

El aumento del petróleo provocó mayor presión inflacionaria en Estados Unidos, donde el galón de nafta no para de subir y alcanzó precios impensados hasta hace algunos meses.

También tiene consecuencias para las empresas locales. La inflación mayorista que divulgó el Indec el viernes subió hasta 3,2 por ciento. “El petróleo crudo y gas aumentó 15% mensual (que se suma al 8% en agosto), explicando 1,4 puntos porcentuales de la suba total. En términos interanuales, acumula una suba del 68%”, indicaron desde la consultora LCG.

Esto significa que las empresas afrontan costos de producción crecientes por la suba del crudo, que solo pueden trasladar parcialmente al consumidor. Se trata de un factor que dificultará una baja mayor de la inflación minorista en los próximos meses. Con aumento de costos, es esperable que las empresas quieran recuperar margen de ganancia ni bien repunten un poco las ventas.

Una de las explicaciones que se había dado para justificar el aumento del riesgo país era la disminución de la compra de dólares por parte del Central en septiembre. Este argumento demostró no ser consistente. En lo que va de octubre las compras ya suman USD 915 millones, triplicando las del mes anterior y en el año ya superó los USD 15.000 millones. Pero no alcanzó para ponerle un piso al deterioro de los bonos.

El precio del petróleo mejoró el saldo exportador, pero en los niveles actuales complica la "desinflación" que busca Milei

Las últimas encuestas no colaboran para calmar la inquietud de los inversores. Aunque todavía falta un año para las elecciones, la imagen de Milei se mantiene estable. Según Atlas Intel, la aceptación subió del 38% al 38,5% en el último mes. Y para Udesa se mantiene estancado en niveles de 36 por ciento.

Una de las características de las elecciones en la región es la paridad. En Perú y Colombia se definieron por un puñado de votos en segunda vuelta. Brasil va camino al mismo escenario, marcado por una polarización extrema del electorado.

Milei se mantiene competitivo pero no consigue superar el 40%, mientras que sus contrincantes directos -especialmente Axel Kicillof- están prácticamente en el mismo nivel de aceptación y de rechazo.

Aunque todavía falta mucho para la elección presidencial, hoy parece improbable que el Gobierno pueda conseguir una victoria en primera vuelta. Un escenario de paridad electoral y una proyección de ballotage impredecible es lo peor que podría pasarle a la economía en 2027. La suba del riesgo país en parte también incorpora esta elevada incertidumbre política.

Por ahora consultoras como FIEL estiman que el año que viene el crecimiento podría llegar al 2%, la mitad de lo que estima el proyecto de Presupuesto 2027. Pero también aclaran que hay riesgo de que sea incluso menor, dependiendo cómo vengan la cosecha y el nivel de dolarización.

Tanto el Presidente, desde Washington, como Luis “Toto” Caputo, desde Tailandia, donde participó de la reunión anual del FMI, dieron señales fuertes sobre dos cuestiones centrales. Por un lado, que están los recursos para afrontar el pago de deuda en dólares 2027 sin recurrir a los mercados internacionales ni locales.

Caputo, a la derecha de la foto, durante un debate en la Asamblea Anual FMI-Banco MUndial
REUTERS/Athit Perawongmetha

El ministro de Economía incluso aclaró que en caso de complicarse la colocación de Bonares en el mercado interno podría recurrir al swap chino. Buscó así despejar el panorama sobre el pago de la deuda el año próximo.

El otro tema clave en el plano financiero pasó por asegurar que hay “artillería” de sobra para hacer frente a la presión cambiaria en los meses previos a las elecciones. Un aumento de la demanda de divisas implica al mismo tiempo menos pesos para consumir en el mercado local, con el efecto negativo sobre los niveles de consumo.

El economista Fernando Marengo consideró que en 2027 no será buena idea dejar que el dólar flote y eventualmente llegue al techo de la banda cambiaria. “Creo que lo prudente sería que el Central empiece a intervenir mucho antes que el dólar empiece a ganar velocidad. Estamos casi a un 30% del techo de la banda, semejante salto generará más inflación. Y esto a su vez haría que aumente todavía más rápido ese techo. No sería bueno llegar a las elecciones sin certezas por el lado cambiario”, explicó durante una intervención en un evento organizado por la Cámara de Comercio Franco Argentina.

Caricatura de Javier Milei, cuerpo entero, volando con expresión eufórica. Lleva un traje azul oscuro. Billetes de 100 dólares lo impulsan desde atrás.

Pero a la inquietud de los mercados no la calmará que no se vislumbre una crisis financiera o cambiaria del año que viene. Todas las miradas apuntan al 2028: no es casual que el bono en dólares que vence ese año rinde 10% anual en dólares, casi el triple que el Bonar 2027.

El temor a un regreso del kirchnerismo y las viejas recetas populistas es muy fuerte y aumentará en la medida que la imagen presidencial siga estancada.

Un grupo de gobernadores resultó clave para frenar la ofensiva opositora para voltear el Decreto 70/2023, que incluye una buena cantidad de desregulaciones y medidas implementadas en el arranque del Gobierno.

Muchas provincias serán las beneficiadas por las inversiones comprometidas en petróleo, gas y minería, con RIGI ya aprobados por más de USD50.000 millones. La vuelta a las viejas recetas del pasado sería un durísimo golpe, que pondría en riesgo el millonario ingreso de divisas previsto para los próximos años.

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