Pablo Goldberg: “La Argentina tiene un punto de vulnerabilidad que es la falta de voluntad del sector privado para ahorrar en su propia moneda”
-En sus últimas presentaciones públicas usted viene haciendo foco en los vaivenes de la Argentina y en cómo el historial de defaults perjudican hoy la decisión de inversiones en el país. ¿Hasta cuándo se paga ese pasado?
- No existe una fórmula para entender cuándo la reputación de los golpes de timón tan fuertes como los que dio la Argentina en su política económica, o de su historia crediticia, se empieza a borrar de la memoria. Lo que sí es cierto es que los inversores mostraron voluntad de volver a financiar a la Argentina luego de períodos de default, como en el período 2016-2017. La Argentina fue capaz de acceder a los mercados internacionales de deuda y creo que este año también lo podría haber hecho. Con esto quiero decir que existe esa voluntad de volver a financiar a la Argentina cuando parece que la política económica se alinea con una visión más promercado. La historia de los mercados emergentes la muestra el costo de la deuda, como un reflejo del rating de las agencias calificadoras, que se comprime a medida que pasan los años, pero sobre todo cuando existe una alternancia política, sin que necesariamente esto implique desarmar todo lo que hizo el gobierno anterior.
- ¿Y qué es lo que estaría faltando hoy para que se de vuelta esa visión negativa?
- No se trata de lo que falta hoy sino que lo que se analiza es qué puede pasar de aquí en adelante; se pone sobre la mesa, por ejemplo, si hay chances de que la Argentina pueda volver atrás en políticas económicas claves como la apertura de la economía, el déficit fiscal, la lucha contra la inflación, los incentivos para la inversión o las reglas microeconómicamente, por ejemplo. El mercado está expectante por saber esto, y a partir de allí ver cuáles son las decisiones que termina tomando.
- El año que viene será político, con una elección presidencial en el medio, y con los vaivenes e incertidumbre que suelen generar esos momentos en el país, e incluso con la posibilidad de que se elija un gobierno con una postura opuesta a la del actual, ¿es un punto en el que los analistas hoy hacen foco teniendo en cuenta que puede ser un factor extra de incertidumbre? ¿Se lo percibe como un riesgo?
- Eso lo refleja el precio de algunos activos. Cuando se observan bonos que vencen antes las elecciones y bonos que vencen después de las elecciones, se ven precios de mercado que reflejan una prima de riesgo. Si se mira el rendimiento de bonos similares, algunos con ley local y otros con ley extranjera, también hay un reflejo de ciertas primas de riesgo. Hay países que demostraron que puede cambiar el color de la camiseta de los gobiernos sin necesariamente repensar toda la estructura macro o microeconómica. Uruguay, Chile o Perú son son buenos ejemplos de esto.
- Y eso se refleja cuando uno ve la volatilidad del mercado. Es también un reflejo de la volatilidad, de políticas y de ciertas vulnerabilidades a choques externos. Ciertas políticas te hacen más vulnerables y ciertas políticas te hacen menos vulnerables a choques externos. Los países que son más atractivos para invertir a largo plazo son países donde la relación de crecimiento con volatilidad es más positiva. La Argentina tiene una tasa de crecimiento promedio que es inferior a la media de países de mercados emergentes, pero una tasa de volatilidad que está entre las más altas.
- Con todo esto, ¿ve al mercado más inclinado hacia una apuesta por una continuidad del modelo actual o por un cambio?
-La posibilidad de una revisión de ciertos pilares de prudencia macroeconómica están reflejadas en esta prima de riesgo que mencionaba. No es acerca de políticos sino acerca de políticas, y creo que allí hay puntos como, por ejemplo, el abuso de la impresión de moneda para financiar déficit, una economía extremadamente cerrada, el control de capitales, o el default, cuestiones centrales que se reflejan en la prima de riesgo. Tiene más que ver con cuáles son las señales que el mercado toma acerca de la continuidad de ciertas políticas. En la Argentina hubo avances muy importantes como la reducción de los déficits gemelos. Por un lado, el déficit fiscal es una cuestión bastante endémica en la Argentina. Y por otro, la mejora de las cuentas externas de la Argentina es muy importante porque tuvo períodos de escasez de dólares que generaron crisis exacerbadas por situaciones fiscales. A veces, incluso, hubo shocks externos que generaron esa volatilidad. El aumento de las exportaciones ayudan a expandir esta restricción externa, y es una oportunidad muy importante para la Argentina. El déficit fiscal siempre estuvo dentro de las grandes vulnerabilidades del país.
-La Argentina tiene una vulnerabilidad importante, que es la falta de voluntad del sector privado para ahorrar en su propia moneda. Tiene un sector bancario con una prestación financiera muy pequeña. Cada vez que llega algún evento eleccionario, hay una acumulación de dólares por parte de privados, hay una monetización muy baja. Estos son lugares de vulnerabilidad de la Argentina porque generalmente tiene que tender a financiarse o tuvo que financiarse con deuda externa. Eso genera un desfase de monedas, a veces en la hoja de balance del público, y a veces de privados, que puede aumentar la vulnerabilidad. También aparecen shocks externos, pero si uno no tiene la capacidad para dejar mover el tipo de cambio, una buena posición de reservas o financiamiento doméstico, se generan vaivenes. Esto ya lo vimos de forma repetida.
- ¿El año electoral y esos vaivenes de los que habla le pueden encarecer a la Argentina el acceso al crédito?
- Hoy vemos un escenario internacional donde el costo del capital sube, algo absolutamente exógeno a la Argentina. Esto tiene que ver con una demanda de financiación bastante relacionada con el déficit fiscal de los países desarrollados, y a esto se le suma la demanda de financiación por todo lo que tiene que ver con el ciclo de inversiones de la IA. Vemos además la tasa en Estados Unidos hacia arriba, por ejemplo. ¿Qué pasa con la de Argentina? Un poco tiene que ver con el costo del capital internacional, y otro poco esa percepción de la durabilidad de las políticas económicas que mencionaba, que deberían generar estabilidad en el mediano plazo. No es errado decir que cuanta más incertidumbre de políticas haya, la prima de riesgo y el costo del capital suben. Hay factores tanto internos como externos que terminan por influir en este tipo de cuestiones.
- Hay que ver cuál es la voluntad de la población de apostar por la continuidad de esas políticas. No hay necesariamente una ecuación clara respecto de cuánto de inflación, cuánto de crecimiento o cuánto de empleo llevan a inclinar las preferencias. También es cierto que la gente dependerá de la oferta política y de su experiencia en el pasado con cierta oferta política. La gente tiene en cuenta su situación actual, pero también piensa cuál es su historia y hacia dónde quiere ir. Salvo el oficialismo, todavía está poco claro cuál será la oferta.
- Se está dando en la Argentina un proceso de privatizaciones importantes, además de otras inversiones, pero con la particularidad de que están protagonizados por capitales argentinos, a veces acompañados por socios del exterior. ¿Le dice algo esta nacionalización de la inversión? ¿Tiene que ver con esos vaivenes de los que habla?
- No necesariamente porque a veces los inversores argentinos también tienen financiamiento externo. Parte del problema de la Argentina es que el capital local tiende a emigrar a inversiones hacia otros países; y que ese capital local también se quede a invertir en el país es una buena noticia. No habría que hacer una distinción muy acabada entre capital externo o capital local.
- No. En países con alta volatilidad y con historia de alta volatilidad, es razonable que los locales, con un mayor conocimiento de la idiosincrasia, sean los primeros en desembarcar, y los extranjeros tarden un poco más en hacerlo. Es razonable pensar lo que dice, pero no le veo ningún problema a que se den ciclos de inversiones. Si los dólares vienen de donde vengan, generan lo mismo, la misma ganancia de productividad, la misma producción. El capital local y extranjero se mueve dentro y fuera de la misma manera.
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