Identificaron en Tucumán los restos de un joven desaparecido en 1976
El Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) identificó en San Miguel de Tucumán los restos de Carlos Medina González, un joven estudiante universitario desaparecido en abril de 1976, poco después del golpe de Estado de Jorge Rafael Videla.
Medina González, quien por entonces tenía solo 20 años, había estado en el centro de detención clandestina conocido como el Pozo de Vargas, ubicado a unos diez kilómetros del centro de esa capital, cuando la provincia ya estaba al mando de Antonio Domingo Bussi.
Con este hallazgo, la cifra de personas cuyos restos han sido restituidos con nombre y apellido en esta fosa asciende a 122, sobre un total de al menos 149 personas halladas en el lugar.
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El Pozo de Vargas era la fosa clandestina más grande del país, y se encuentra en la zona de Tafí Viejo, al noroeste de San Miguel de Tucumán: “Una construcción circular de tres metros de diámetro y 37 de profundidad”, tal como indica el sitio oficial del EAAF.
El Grupo Interdisciplinario de Arqueología y Antropología de Tucumán (GIAAT) realizó las primeras pruebas que permitieron determinar que allí había restos humanos. En los años siguientes, comenzó una excavación arqueológica que requirió casi dos décadas de trabajo en el lugar, llevadas adelante en su mayor parte por el Colectivo de Arqueología, Memoria e Identidad de Tucumán (CAMIT).
Además, la forma en la que fueron arrojados los cuerpos, la estructura interna del pozo y la humedad del ambiente, junto a las características de la excavación, tuvieron como consecuencia que los restos óseos que se fueron levantando a lo largo de años de trabajo estuvieran mezclados y fragmentados. No se recuperaron esqueletos individualizables como suele ocurrir, en general, en las inhumaciones que se realizaron en los cementerios sino 38.000 restos óseos, junto con otras evidencias, como ropa y pequeños objetos.
El EAAF empezó a recibir los restos en 2011, para darles tratamiento con el fin de determinar cuántas personas habían sido inhumadas en el lugar. Hasta ahora pudo establecer en 149 el número mínimo de individuos a través de los perfiles genéticos y comenzar el proceso de identificación y de reagrupación intraesqueletal, es decir, de volver a reunir todos los huesos que pertenecen a cada uno de los 121 hombres y 28 mujeres que fueron recuperados de esa fosa común.
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Según informó el EAAF en redes sociales, esta semana el juzgado federal de Tucumán N°2, a cargo del Dr. Guillermo Díaz Martínez, notificó a su familia la identificación de Carlos Rafael Medina y próximamente se concretará la restitución y ceremonia. Estuvieron presentes en la audiencia los dos hermanos de Carlos, Silvia y Jorge Medina; el esposo, un hijo y dos nietos de Silvia.
Carlos Rafael tenía 20 años, era estudiante universitario y vivía en San Miguel de Tucumán. En la madrugada del 15 de abril de 1976, un grupo armado irrumpió en su domicilio del Barrio Mercantil de Manantial, registró el inmueble y lo secuestró. El hecho fue presenciado por su madre y su hermana, entre otros familiares. En esos días, otros compañeros de colegio de Carlos fueron también secuestrados e identificados recientemente por el EAAF, también en Pozo de Vargas.